Así como las bombas atómicas arrasan con todo lo que encuentran a su paso, las denuncias de corrupción en las empresas estatales de Brasil parecen ir por el mismo camino tras la detención esta semana del presidente de Electronuclear, Othon Luiz Pinheido Da Silva.
La Policía Federal acusó a Pinheido Da Silva de recibir sobornos para adjudicar contratos en la construcción de la central atómica Angra 3 a las empresas Andrade Gutiérrez, Camargo Correa, EBE, Odebrecht, Queiroz Galvao y UTC; todas involucradas en el caso Petrobras.
El método usado por las constructoras en Angra 3 habría sido el mismo que utilizaron con la petrolera estatal: inflar el valor para luego repartirse la ganancia con los directivos de las contratantes y los políticos que amparan las transacciones.
"La corrupción se ha extendido a otras áreas de la administración pública, es endémica y está en fase de metástasis", afirmó el fiscal Athayde Ribeiro Costa, responsable de la detención del presidente de Electronuclear. Además, dio a entender que las investigaciones pueden ampliarse a otras firmas públicas del sector eléctrico.
"La corrupción en Brasil es como una hiedra que se ha extendido por todas partes", opinó Edmundo González Urrutia, ex director de Política Internacional en la Cancillería. "Hablamos de una sociedad política completamente enferma", agregó Mario Gugliemeli, ex cónsul de Venezuela en Sao Paulo.
Sospecha general. Los diplomáticos recordaron que las acusaciones incluso han alcanzado al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), que no solo ha sido señalado por el caso Petrobrás, sino también por tráfico de influencias para que Odebrecht consiguiera contratos en varios países, incluida Venezuela.
Dilma Rousseff tampoco escapa al impacto de la corrupción. En junio se supo que el empresario Ricardo Pessoa, enjuiciado por el caso Petrobras, confesó que donó dinero proveniente de prácticas corruptas a la campaña para la reelección de la presidente en 2014.
Pessoa, que es propietario de UTC y colabora con la justicia a cambio de una reducción de la pena, también dijo que entre los beneficiarios de sus donaciones están los ministros de la Presidencia, Aloizio Mercadante, y de Información, Edinho Silva.
Muchos de los políticos investigados por corrupción, además, son del Partido de los Trabajadores de Rousseff y Lula y el Partido del Movimiento Democrático Brasileño, que lidera el vicepresidente Michel Temer y es el principal aliado del gobierno en el Parlamento.
Pero la corrupción está lejos de ser el único problema de la mandataria. Brasil está en medio de una crisis económica: el producto interno bruto caerá alrededor de 2% en 2015, el desempleo aumentó a 6,9% en junio y la inflación anual puede llegar a dos dígitos por primera vez desde 2002.
¿Destitución posible? El contexto adverso hizo que la popularidad de Roussef cayese por debajo de 10% y el rechazo ascendiera hasta casi 80%, según los estudios más recientes de las principales encuestadoras brasileñas, cuando apenas han transcurrido siete meses de su segundo mandato.
"Cuando la crisis afecta el bolsillo de los ciudadanos el descontento es mayor", justificó Gugliemeli. "Hay un desgaste de la popularidad y un creciente malestar", afirmó González Urrutia. Lo más peligroso en este caso, sin embargo, es la pérdida de apoyo en el Parlamento.
Rousseff está enfrentada con un sector del PMDB, encabezado por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, que atribuye su implicación en el caso Petrobras a una maniobra del gobierno. La bancada de la oposición, además, salió fortalecida de los comicios del año pasado.
Eso ha traído al debate público la posibilidad de la destitución presidencial por parte del Congreso, que ya tiene un precedente con Fernando Collor de Mello en 1992. Y la jefe del Estado lo sabe: "No voy a caer", declaró al diario Folha de Sao Paulo en una entrevista en julio.
Ni González Urrutia ni Gugliemeli se atrevieron a hacer un pronóstico sobre la destitución de Rousseff, pero sí afirmaron que la situación es delicada. "Sin duda se está configurando un cuadro político complicado", dijo el primero. "Un problema de gobernabilidad grave, en medio de una crisis económica, traerá muchas dificultades", añadió el segundo.
El vicepresidente Temer, que dirige al sector del PMDB que todavía apoya al gobierno, intentó calmar las aguas hace unos días. "La presidente Dilma continuará hasta el final con mucha tranquilidad, no es necesario que nadie la mantenga porque tiene una capacidad extraordinaria de trabajo y conoce Brasil como pocos", expresó.
Publicado en El Nacional
Mi nombre es Alejandro Hinds Rodríguez. Nací en Caracas, Venezuela, el 20 de octubre de 1979. Me gradué de Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo, en la Universidad Católica Andrés Bello en 2002. Este blog recopila los artículos escritos durante mi carrera
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lunes, 3 de agosto de 2015
miércoles, 22 de octubre de 2014
Una mezcla de factores reduce brecha entre Rousseff y Neves
Las encuestas para la segunda vuelta de los comicios presidenciales en Brasil muestran un empate técnico entre la mandataria Dilma Rousseff, candidata a la reelección por el Partido de los Trabajadores, y el economista Aécio Neves, aspirante del Partido de la Social Democracia Brasileña.
Hasta la semana pasada los sondeos indicaban una ventaja mínima de Neves (51%) sobre Roussef (49%), pero ahora sugieren que la presidente supera a su rival con una intención de voto que varía de 50,5% a 52%. En todos los casos, la diferencia es inferior al margen de error de los estudios.
La cercanía entre ambos candidatos puede deberse a las diferencias ideológicas entre los programas de ambos partidos, el desgaste de la gestión gubernamental del PT (que está en el poder desde 2003, con Lula da Silva) y la necesidad de alternancia. "Hay un poco de todo eso", afirma la internacionalista María Teresa Belandria.
La directora del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Metropolitana, Angelina Jaffe, también cree que es difícil atribuir la poca distancia a un factor específico. Pero considera que la misma confirma que las protestas masivas de los últimos años no se tradujeron en un voto castigo contundente hacia el gobierno.
Belandria agrega que habrá final de fotografía, pero descarta que eso tenga consecuencias negativas en la gobernabilidad. "Brasil es muy descentralizado y diverso. Las gobernaciones y el Parlamento están repartidos entre todos los partidos importantes". Jaffe tampoco cree que un resultado cerrado afecte el desempeño futuro de ese país.
Publicado en El Nacional
Hasta la semana pasada los sondeos indicaban una ventaja mínima de Neves (51%) sobre Roussef (49%), pero ahora sugieren que la presidente supera a su rival con una intención de voto que varía de 50,5% a 52%. En todos los casos, la diferencia es inferior al margen de error de los estudios.
La cercanía entre ambos candidatos puede deberse a las diferencias ideológicas entre los programas de ambos partidos, el desgaste de la gestión gubernamental del PT (que está en el poder desde 2003, con Lula da Silva) y la necesidad de alternancia. "Hay un poco de todo eso", afirma la internacionalista María Teresa Belandria.
La directora del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Metropolitana, Angelina Jaffe, también cree que es difícil atribuir la poca distancia a un factor específico. Pero considera que la misma confirma que las protestas masivas de los últimos años no se tradujeron en un voto castigo contundente hacia el gobierno.
Belandria agrega que habrá final de fotografía, pero descarta que eso tenga consecuencias negativas en la gobernabilidad. "Brasil es muy descentralizado y diverso. Las gobernaciones y el Parlamento están repartidos entre todos los partidos importantes". Jaffe tampoco cree que un resultado cerrado afecte el desempeño futuro de ese país.
Publicado en El Nacional
domingo, 5 de octubre de 2014
Brasil celebra reñidas elecciones luego de masivas protestas
Corrupción, educación y salud. Son los tres asuntos que impulsaron a la clase media de Brasil a tomar las calles de las ciudades principales en los meses anteriores al Campeonato Mundial de Fútbol para manifestar su descontento. Y son temas que deberá abordar de manera prioritaria cualquiera de los candidatos que resulte vencedor en las elecciones presidenciales, cuya primera vuelta se celebra hoy.
La presidente Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, es favorita para extender su gobierno hasta 2018. La ecologista Marina Silva, del Partido Socialista Brasileño, aparece como la única capaz de poner en riesgo la reelección de la mandataria. El economista Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña, cierra la lista de aspirantes principales.
Los escándalos de corrupción salpicaron a Rousseff en la parte final de la campaña. El semanario Veja denunció el desvío de recursos de la petrolera estatal Petrobras para la candidatura oficialista en 2010, lo que fue desmentido por la presidente. "Es un factoide (palabra usada en Brasil para informaciones sensacionalistas)", declaró.
El Índice de Percepción de Corrupción de la ONG Transparencia Internacional coloca a Brasil entre los países opacos con una calificación de 42, en una escala donde 0 es muy corrupto y 100 es muy transparente. "Los niveles de corrupción son preocupantes. Eso puede hacer colapsar un sistema", advirtió Angelina Jaffe, directora del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Metropolitana.
En educación Arnaldo Niskier, miembro de la Academia de las Letras Brasileñas, dijo a la agencia Efe que se necesita una reforma enorme para preparar a los estudiantes ante los retos de la sociedad del conocimiento. "Los políticos hablan mucho de educación, pero hacen poco. Hay que pagar mejor los salarios de los maestros y hacer una reformulación completa del contenido", afirmó.
En materia de salud uno de los integrantes del programa gubernamental Más médicos que permitió la contratación de 14.000 profesionales extranjeros desnudó las carencias. "Se tarda mucho la obtención de diagnósticos y de consultas con especialistas para definir un tratamiento adecuado para el paciente", dijo a BBC Mundo el cubano Eduardo González, que trabaja en Maranhao.
Sin relación. A pesar de que corrupción, educación y salud fueron el motor de las manifestaciones y son asuntos que deben ser atendidos con urgencia, no han sido factores determinantes en la campaña electoral. "Pocos candidatos citan las protestas y pocos analistas trazan puntos de convergencia entre estas y las elecciones", aseguró Thiago de Aragao, sociólogo de la consultora Arko Advice.
De Aragao precisó que la corrupción siempre ha generado descontento. En cuanto a los reclamos de que lo gastado en el mundial pudo utilizarse para educación y salud, señaló que gran parte de la sociedad no comprende bien la dinámica de las finanzas públicas. "Debemos recordar que en Brasil la mayoría de las personas tiene baja escolaridad y poco acceso a la información", dijo.
"Si las protestas tuvieran influencia en la elección, Rousseff estuviera liquidada", agregó Jaffe. La internacionalista no descartó, sin embargo, que puedan resurgir luego de los comicios. "Los manifestantes buscaban un estándar de vida superior y más estable. La capacidad del gobierno de atender esas necesidades dependerá del comportamiento económico", afirmó.
El embajador Mario Gugliemeli, ex cónsul de Venezuela en Sao Paulo, considera que se ha diluido el espíritu de cambio que hubo en Brasil durante las protestas y que favoreció en primera instancia la candidatura de Silva. "Quizás sea porque Rousseff, en materia electoral, actúa como los chavistas: amenaza, dice mentiras y chantajea a los pobres al afirmar que los otros candidatos quitarán los programas sociales del PT", indicó.
De Aragao dijo que entre los factores que han favorecido a Rousseff están la maquinaria de su partido, la percepción positiva de los programas sociales y la presencia activa del ex presidente Lula Da Silva en la campaña. Las acusaciones de corrupción, el desempeño económico negativo y la falta de carisma de la mandataria figuran entre sus debilidades, en opinión del especialista.
En el caso de Silva, de Aragao cree que sus ventajas son representar lo que pidieron las protestas (aunque ella no hace esta asociación), marcar distancia con la vieja política y prometer sanear la economía sin cambiar los programas sociales. Entre sus puntos débiles mencionó el tamaño de su partido, el presupuesto limitado de la campaña y las contradicciones de la candidata en asuntos importantes.
La contradicción más sonada fue sobre el matrimonio gay. El programa de gobierno de Silva apoya incluir el asunto en la Constitución, pero tras las críticas de pastores evangélicos –religión de la aspirante y de casi un cuarto de la población brasileña– el equipo de campaña aclaró que lo que se busca es garantizar los derechos de la unión civil entre personas del mismo sexo.
Política similar. Los últimos sondeos mostraron que es posible que la Presidencia no se decida en la primera vuelta y que los dos candidatos con más votos tengan que competir en una segunda ronda programada para el 26 de octubre. Pero más allá de quien resulte vencedor, los analistas esperan pocas modificaciones en la política brasileña.
En materia económica todo indica que se mantendrá el rumbo de los últimos años. "No creo que haya cambios estructurales", declaró Gugliemeli. "Con Silva podría haber un acercamiento al empresariado, pero la verdad es que el PT ha sido un aliado excelente del sector privado", añadió Jaffe.
En materia de política exterior, la expectativa también es que persista el status quo. "No habrá una diferencia tan grande, aunque Marina Silva ha sido víctima de una política, si se quiere, 'chavista' y lo ha dicho, por lo cual podemos esperar una mayor distancia con Venezuela", afirmó Jaffe.
Gugliemeli recordó que en Itamaraty (Cancillería de Brasil) prima el pragmatismo y es poco probable que se alteren las relaciones con un país que representa entre cinco y siete millardos de dólares en exportaciones. "Quizás Silva sea más respetuosa del tema de los derechos humanos en Venezuela, porque Rousseff no lo ha sido".
Publicado en El Nacional
La presidente Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, es favorita para extender su gobierno hasta 2018. La ecologista Marina Silva, del Partido Socialista Brasileño, aparece como la única capaz de poner en riesgo la reelección de la mandataria. El economista Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña, cierra la lista de aspirantes principales.
Los escándalos de corrupción salpicaron a Rousseff en la parte final de la campaña. El semanario Veja denunció el desvío de recursos de la petrolera estatal Petrobras para la candidatura oficialista en 2010, lo que fue desmentido por la presidente. "Es un factoide (palabra usada en Brasil para informaciones sensacionalistas)", declaró.
El Índice de Percepción de Corrupción de la ONG Transparencia Internacional coloca a Brasil entre los países opacos con una calificación de 42, en una escala donde 0 es muy corrupto y 100 es muy transparente. "Los niveles de corrupción son preocupantes. Eso puede hacer colapsar un sistema", advirtió Angelina Jaffe, directora del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Metropolitana.
En educación Arnaldo Niskier, miembro de la Academia de las Letras Brasileñas, dijo a la agencia Efe que se necesita una reforma enorme para preparar a los estudiantes ante los retos de la sociedad del conocimiento. "Los políticos hablan mucho de educación, pero hacen poco. Hay que pagar mejor los salarios de los maestros y hacer una reformulación completa del contenido", afirmó.
En materia de salud uno de los integrantes del programa gubernamental Más médicos que permitió la contratación de 14.000 profesionales extranjeros desnudó las carencias. "Se tarda mucho la obtención de diagnósticos y de consultas con especialistas para definir un tratamiento adecuado para el paciente", dijo a BBC Mundo el cubano Eduardo González, que trabaja en Maranhao.
Sin relación. A pesar de que corrupción, educación y salud fueron el motor de las manifestaciones y son asuntos que deben ser atendidos con urgencia, no han sido factores determinantes en la campaña electoral. "Pocos candidatos citan las protestas y pocos analistas trazan puntos de convergencia entre estas y las elecciones", aseguró Thiago de Aragao, sociólogo de la consultora Arko Advice.
De Aragao precisó que la corrupción siempre ha generado descontento. En cuanto a los reclamos de que lo gastado en el mundial pudo utilizarse para educación y salud, señaló que gran parte de la sociedad no comprende bien la dinámica de las finanzas públicas. "Debemos recordar que en Brasil la mayoría de las personas tiene baja escolaridad y poco acceso a la información", dijo.
"Si las protestas tuvieran influencia en la elección, Rousseff estuviera liquidada", agregó Jaffe. La internacionalista no descartó, sin embargo, que puedan resurgir luego de los comicios. "Los manifestantes buscaban un estándar de vida superior y más estable. La capacidad del gobierno de atender esas necesidades dependerá del comportamiento económico", afirmó.
El embajador Mario Gugliemeli, ex cónsul de Venezuela en Sao Paulo, considera que se ha diluido el espíritu de cambio que hubo en Brasil durante las protestas y que favoreció en primera instancia la candidatura de Silva. "Quizás sea porque Rousseff, en materia electoral, actúa como los chavistas: amenaza, dice mentiras y chantajea a los pobres al afirmar que los otros candidatos quitarán los programas sociales del PT", indicó.
De Aragao dijo que entre los factores que han favorecido a Rousseff están la maquinaria de su partido, la percepción positiva de los programas sociales y la presencia activa del ex presidente Lula Da Silva en la campaña. Las acusaciones de corrupción, el desempeño económico negativo y la falta de carisma de la mandataria figuran entre sus debilidades, en opinión del especialista.
En el caso de Silva, de Aragao cree que sus ventajas son representar lo que pidieron las protestas (aunque ella no hace esta asociación), marcar distancia con la vieja política y prometer sanear la economía sin cambiar los programas sociales. Entre sus puntos débiles mencionó el tamaño de su partido, el presupuesto limitado de la campaña y las contradicciones de la candidata en asuntos importantes.
La contradicción más sonada fue sobre el matrimonio gay. El programa de gobierno de Silva apoya incluir el asunto en la Constitución, pero tras las críticas de pastores evangélicos –religión de la aspirante y de casi un cuarto de la población brasileña– el equipo de campaña aclaró que lo que se busca es garantizar los derechos de la unión civil entre personas del mismo sexo.
Política similar. Los últimos sondeos mostraron que es posible que la Presidencia no se decida en la primera vuelta y que los dos candidatos con más votos tengan que competir en una segunda ronda programada para el 26 de octubre. Pero más allá de quien resulte vencedor, los analistas esperan pocas modificaciones en la política brasileña.
En materia económica todo indica que se mantendrá el rumbo de los últimos años. "No creo que haya cambios estructurales", declaró Gugliemeli. "Con Silva podría haber un acercamiento al empresariado, pero la verdad es que el PT ha sido un aliado excelente del sector privado", añadió Jaffe.
En materia de política exterior, la expectativa también es que persista el status quo. "No habrá una diferencia tan grande, aunque Marina Silva ha sido víctima de una política, si se quiere, 'chavista' y lo ha dicho, por lo cual podemos esperar una mayor distancia con Venezuela", afirmó Jaffe.
Gugliemeli recordó que en Itamaraty (Cancillería de Brasil) prima el pragmatismo y es poco probable que se alteren las relaciones con un país que representa entre cinco y siete millardos de dólares en exportaciones. "Quizás Silva sea más respetuosa del tema de los derechos humanos en Venezuela, porque Rousseff no lo ha sido".
Publicado en El Nacional
domingo, 13 de julio de 2014
Potencias emergentes ponen a prueba su competitividad
Las potencias emergentes han tomado los grandes eventos deportivos como una ventana para demostrar que el crecimiento económico no es el único aspecto en que pueden competir con las naciones desarrolladas, pero la apuesta no siempre ha resultado tan exitosa en el ámbito interno, como demuestran las protestas que hubo en Brasil contra el campeonato mundial de fútbol que termina hoy.
Para el Comité Olímpico Internacional y la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol el atractivo de los mercados emergentes es evidente. La mayoría de los torneos recientes ha sido en estos países: China organizó las olimpiadas de 2008; Sudáfrica, el mundial de 2010; Rusia, las olimpiadas de invierno de 2014 y Brasil, el mundial. Estos dos últimos repetirán: Brasil tendrá las olimpiadas en 2016 y Rusia el mundial en 2018.
Para los gobiernos de las naciones emergentes también resulta atractivo. "Estamos en un nuevo orden mundial policéntrico y eso se expresa en muchos ámbitos: arte, ciencia, economía, tecnología. El deporte, además, es muy importante porque se ha convertido en una herramienta diplomática. La organización de estos eventos da prestigio y reconocimiento", afirma el internacionalista Julio César Pineda.
El sociólogo Fernando Segura, del Centro de Investigación y Docencia Económica de México y la Fundación Getulio Vargas de Brasil, agrega que la organización de eventos como los mundiales de fútbol y las olimpiadas permite a potencias emergentes aparecer en la escena mediática global con un papel protagónico desde los años de preparación. "Da muchísima visibilidad. Los reflectores se enfocan hacia el país".
Descontento ciudadano. Para los habitantes de estos países, sin embargo, la ganancia no está tan clara. En el caso de los manifestantes en Brasil, el reclamo era contundente: los 13,7 millardos de dólares que el gobierno invirtió en la construcción de estadios y el mejoramiento de infraestructuras pudieron haberse usado para asuntos más prioritarios como educación, salud y transporte público.
"No queremos mundial, queremos salud y educación", fue una de las consignas más repetidas durante las protestas. Las sospechas de que los gastos aumentaron por la corrupción alimentaron las manifestaciones en contra de la organización del torneo. Por ejemplo, el costo de construir el estadio de Brasilia se triplicó (hasta 900 millones de dólares) por las facturas falsas, denunció la prensa brasileña.
El reclamo cobra más sentido al saber que varios de los estadios construidos quedarán subutilizados después del torneo, tal como ocurre en Suráfrica. Ese país debe invertir entre 18 millones y 24 millones de dólares anuales en subsidios para el mantenimiento de los estadios del mundial de 2010, declaró Patrick Bond, profesor de la Universidad KwaZulu-Natal, a CNN Expansión.
En Rusia, que gastó 51 millardos de dólares en las olimpiadas de invierno Sochi 2014, ya se prevé que los costos del mundial de fútbol de 2018 sean superiores a los del torneo en Brasil. El gobierno ruso, a través de un decreto, fijó un presupuesto mínimo de 21 millardos de dólares. Solo en los 12 estadios que albergarán los partidos se prevé gastar 6,9 millardos de dólares, un promedio de 577 millones por cada uno.
¿Beneficios insuficientes? No todo son pérdidas. La organización de torneos deportivos de gran magnitud genera beneficios como el aumento del número de turistas extranjeros y los ingresos en divisas, además de crear puestos de trabajos, impulsar el crecimiento de la economía y dejar infraestructura que puede aprovecharse en el futuro.
El mundial de 2010 atrajo 200.000 turistas adicionales a Suráfrica durante el torneo y casi 500.000 durante todo el año. La consultora Deloitte calcula que el turismo en Brasil crecerá 80% en 2014, lo que permitirá un ingreso de 50 millardos de dólares, además de generar de 3,5 millones de empleos temporales.
Un estudio de la Universidad de Michigan concluyó que las ligas profesionales de los países anfitriones de las copas del mundo registraron un incremento de la asistencia a los estadios de entre 15% y 25% en los cinco años posteriores. Por esa razón, calculó que los ingresos de los clubes de Brasil aumentarán en 182 millones de dólares en las próximas cinco temporadas.
El ministro de Deportes de Brasil, Aldo Rebelo, declaró que los ingresos que recibirá la economía del país pudieran sumar 46 millardos de dólares, lo que casi triplica al monto invertido para organizar el mundial. Los economistas calculan, sin embargo, que el producto interno bruto de Brasil apenas crecerá 1,4% este año.
Segura considera que es difícil determinar con certeza los costos y los beneficios, sobre todo cuando los organizadores brindan información parcial, como ha sucedido en Brasil. Cree que los países emergentes deben pensar muy bien cuáles son las razones para realizar una cita de esta envergadura y cuánto les llevará prepararlas.
Pineda asegura que, más allá de que la relación entre los gastos y los ingresos sea positiva o negativa, el problema es que la organización de este tipo de eventos hace que afloren las contradicciones que hay en las potencias emergentes: generan una gran cantidad de riqueza, pero no está bien distribuida.
En cuanto a las protestas, Segura indica que el reclamo de los ciudadanos es legítimo y plantea una interrogante: los gobiernos suelen postular al país para organizar torneos deportivos de gran magnitud sin consultar, ¿no sería bueno, en un régimen democrático, que la decisión se someta a votación popular?
Pineda asocia las manifestaciones de los brasileños con la nueva realidad mundial. "Las protestas se enmarcan en lo que llaman los Indignados, gente que busca alternativas, que no piden cambio de gobierno sino de modelo. Lo hemos visto en muchos países y América Latina también lo vivirá", concluyó.
Publicado en El Nacional
Para el Comité Olímpico Internacional y la Federación Internacional de Asociaciones de Fútbol el atractivo de los mercados emergentes es evidente. La mayoría de los torneos recientes ha sido en estos países: China organizó las olimpiadas de 2008; Sudáfrica, el mundial de 2010; Rusia, las olimpiadas de invierno de 2014 y Brasil, el mundial. Estos dos últimos repetirán: Brasil tendrá las olimpiadas en 2016 y Rusia el mundial en 2018.
Para los gobiernos de las naciones emergentes también resulta atractivo. "Estamos en un nuevo orden mundial policéntrico y eso se expresa en muchos ámbitos: arte, ciencia, economía, tecnología. El deporte, además, es muy importante porque se ha convertido en una herramienta diplomática. La organización de estos eventos da prestigio y reconocimiento", afirma el internacionalista Julio César Pineda.
El sociólogo Fernando Segura, del Centro de Investigación y Docencia Económica de México y la Fundación Getulio Vargas de Brasil, agrega que la organización de eventos como los mundiales de fútbol y las olimpiadas permite a potencias emergentes aparecer en la escena mediática global con un papel protagónico desde los años de preparación. "Da muchísima visibilidad. Los reflectores se enfocan hacia el país".
Descontento ciudadano. Para los habitantes de estos países, sin embargo, la ganancia no está tan clara. En el caso de los manifestantes en Brasil, el reclamo era contundente: los 13,7 millardos de dólares que el gobierno invirtió en la construcción de estadios y el mejoramiento de infraestructuras pudieron haberse usado para asuntos más prioritarios como educación, salud y transporte público.
"No queremos mundial, queremos salud y educación", fue una de las consignas más repetidas durante las protestas. Las sospechas de que los gastos aumentaron por la corrupción alimentaron las manifestaciones en contra de la organización del torneo. Por ejemplo, el costo de construir el estadio de Brasilia se triplicó (hasta 900 millones de dólares) por las facturas falsas, denunció la prensa brasileña.
El reclamo cobra más sentido al saber que varios de los estadios construidos quedarán subutilizados después del torneo, tal como ocurre en Suráfrica. Ese país debe invertir entre 18 millones y 24 millones de dólares anuales en subsidios para el mantenimiento de los estadios del mundial de 2010, declaró Patrick Bond, profesor de la Universidad KwaZulu-Natal, a CNN Expansión.
En Rusia, que gastó 51 millardos de dólares en las olimpiadas de invierno Sochi 2014, ya se prevé que los costos del mundial de fútbol de 2018 sean superiores a los del torneo en Brasil. El gobierno ruso, a través de un decreto, fijó un presupuesto mínimo de 21 millardos de dólares. Solo en los 12 estadios que albergarán los partidos se prevé gastar 6,9 millardos de dólares, un promedio de 577 millones por cada uno.
¿Beneficios insuficientes? No todo son pérdidas. La organización de torneos deportivos de gran magnitud genera beneficios como el aumento del número de turistas extranjeros y los ingresos en divisas, además de crear puestos de trabajos, impulsar el crecimiento de la economía y dejar infraestructura que puede aprovecharse en el futuro.
El mundial de 2010 atrajo 200.000 turistas adicionales a Suráfrica durante el torneo y casi 500.000 durante todo el año. La consultora Deloitte calcula que el turismo en Brasil crecerá 80% en 2014, lo que permitirá un ingreso de 50 millardos de dólares, además de generar de 3,5 millones de empleos temporales.
Un estudio de la Universidad de Michigan concluyó que las ligas profesionales de los países anfitriones de las copas del mundo registraron un incremento de la asistencia a los estadios de entre 15% y 25% en los cinco años posteriores. Por esa razón, calculó que los ingresos de los clubes de Brasil aumentarán en 182 millones de dólares en las próximas cinco temporadas.
El ministro de Deportes de Brasil, Aldo Rebelo, declaró que los ingresos que recibirá la economía del país pudieran sumar 46 millardos de dólares, lo que casi triplica al monto invertido para organizar el mundial. Los economistas calculan, sin embargo, que el producto interno bruto de Brasil apenas crecerá 1,4% este año.
Segura considera que es difícil determinar con certeza los costos y los beneficios, sobre todo cuando los organizadores brindan información parcial, como ha sucedido en Brasil. Cree que los países emergentes deben pensar muy bien cuáles son las razones para realizar una cita de esta envergadura y cuánto les llevará prepararlas.
Pineda asegura que, más allá de que la relación entre los gastos y los ingresos sea positiva o negativa, el problema es que la organización de este tipo de eventos hace que afloren las contradicciones que hay en las potencias emergentes: generan una gran cantidad de riqueza, pero no está bien distribuida.
En cuanto a las protestas, Segura indica que el reclamo de los ciudadanos es legítimo y plantea una interrogante: los gobiernos suelen postular al país para organizar torneos deportivos de gran magnitud sin consultar, ¿no sería bueno, en un régimen democrático, que la decisión se someta a votación popular?
Pineda asocia las manifestaciones de los brasileños con la nueva realidad mundial. "Las protestas se enmarcan en lo que llaman los Indignados, gente que busca alternativas, que no piden cambio de gobierno sino de modelo. Lo hemos visto en muchos países y América Latina también lo vivirá", concluyó.
Publicado en El Nacional
domingo, 12 de mayo de 2013
Gira de Maduro no logró disipar preocupación sobre Venezuela
El presidente Nicolás Maduro regresó de su primera gira internacional con varias fotografías junto a los mandatarios de Uruguay, Argentina y Brasil, y 51 acuerdos bilaterales firmados; pero no logró disipar la preocupación que existe en esos países y en toda la región por la crisis política de Venezuela.
Aunque el canciller Elías Jaua haya tildado el viaje por Montevideo, Buenos Aires y Brasilia de exitoso tanto en lo político como en lo económico, internacionalistas consideran que el resultado no es tan positivo como el Gobierno lo presenta.
"Si Maduro quería disipar la preocupación y ganar el respaldo pleno de los socios del Mercosur, tengo la impresión de que fracasó en su empeño", afi rma Demetrio Boersner, ex diplomático y profesor de Relaciones Internacionales en la UCV y la UCAB.
"Fue una gira sin mayores elementos positivos. La información que hemos recibido es que hay muchas interrogantes en esos países sobre la situación venezolana y el viaje dejó más dudas que respuestas", dice Juan Francisco Contreras, presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela.
Boersner y Contreras admiten que José Mujica, Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff apoyaron de cierta forma a Maduro al recibirlo en sus despachos, pero destacan que se trata de un respaldo poco entusiasta en comparación con el ofrecido al fallecido presidente Hugo Chávez.
"Considerando que esos gobiernos están entre los principales aliados del oficialismo, que siempre han mantenido una línea favorable al régimen, es un apoyo tibio e incluso distante. Creo que en los tres países, sobre todo en Brasil y Uruguay, se notó una fuerte actitud de crítica y preocupación", señala Boersner.
El ex diplomático recuerda que Mujica dio una especie de regaño paternal a Maduro al recomendarle que dejase de pelear con la oposición para dedicarse a gobernar y que Rousseff ofreció un recibimiento poco jubiloso.
Contreras resalta la actitud de Brasil, por ser este país una referencia para el resto del mundo. "No ha sido un respaldo tan abierto. Creo que la situación de Venezuela está siendo evaluada tanto en la Cancillería como en el Parlamento".
Agenda opositora. A pesar del esfuerzo gubernamental para promocionar la gira como una confirmación del compromiso de Venezuela con la integración suramericana y una muestra de la consolidación de las relaciones con los países visitados, el reclamo de la oposición por la violencia en la Asamblea Nacional marcó la agenda.
Ello se debió en parte porque Maduro coincidió en Uruguay y Argentina con una comisión opositora (integrada por el ex alcalde Leopoldo López, la diputada Nora Bracho y el concejal Freddy Guevara) que viajó para denunciar tanto lo ocurrido en el Parlamento como otros hechos irregulares sucedidos luego de las elecciones del 14 de abril.
"Lo ocurrido en la Asamblea Nacional fue lo que encendió las alarmas en la mayoría de los países, porque se supone que el Parlamento es el lugar donde se hacen las normas de convivencia de un país. La gira estuvo marcada, e incluso motivada, por eso", indica Contreras.
"El incidente en la Asamblea Nacional ha sido un factor decisivo para que la opinión mundial se incline más hacia la oposición que hacia el Gobierno. Los opositores han ganado fuerza en el ámbito internacional y la muestra es que ahora le están haciendo mucho más caso que en tiempos pasados", agrega Boersner.
La delegación opositora puede darse por satisfecha con los resultados del viaje, porque consiguió que legisladores de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay solicitaran una sesión especial del Parlamento del Mercosur, para evaluar la situación de Venezuela y el cumplimiento de la cláusula democrática del bloque.
Tema presente. La preocupación por Venezuela no se limitó a los países incluidos en la gira. El canciller de Perú, Rafael Roncagliolo, habló de consultas para convocar una reunión de la Unión Suramericana de Naciones a fin de evaluar la situación del país, aunque dejó claro que para que el encuentro se realice se necesita consenso entre los países miembros.
Los internacionalistas consideran que la inquietud sigue presente. "Las gestiones en Unasur y Mercosur son muy interesantes porque, aunque no llevarán a una condena al gobierno de Maduro ni nada por el estilo, por lo menos muestran que hay preocupación y alerta por lo que ha pasado en Venezuela luego de las elecciones presidenciales", afirma Boersner.
Contreras agrega que la actitud del Gobierno después de las elecciones ha hecho cuesta arriba las relaciones con otros países e insiste en que, más allá de que los mandatarios de Uruguay, Argentina y Brasil hayan cumplido con el formalismo de recibir a Maduro, sigue la preocupación de la comunidad internacional por Venezuela.
Petróleo por alimentos. El Gobierno de Venezuela rechaza que las relaciones con Argentina, Brasil y Uruguay se limiten al suministro de crudo y derivados a cambio de alimentos y otros productos; pero los 51 convenios firmados durante la gira que el presidente Nicolás Maduro realizó esta semana confirman que es así.
Entre los 35 acuerdos que suscribieron Caracas y Buenos Aires, destacan los que prevén que Venezuela mantenga el suministro de petróleo, gas y productos refinados y que Argentina exporte aceite, arroz, carne, leche, margarina, maíz y pollo, además de 10.000 automóviles.
Casi la mitad de los 13 convenios firmados con Montevideo son del área energética y estipulan que Venezuela enviará 5,4 millones de barriles de crudo y 60.000 toneladas de coque entre 2013 y 2014. Uruguay, en tanto, se comprometió a vender carnes, cereales y lácteos.
Los tres acuerdos suscritos en Brasilia se resumen en que Venezuela elevará las ventas de urea y coque, derivados del petróleo cuya producción aumentará gracias a la inversión de Brasil para construir plantas, a cambio de recibir más azúcar y carne.
Publicado en El Nacional
Aunque el canciller Elías Jaua haya tildado el viaje por Montevideo, Buenos Aires y Brasilia de exitoso tanto en lo político como en lo económico, internacionalistas consideran que el resultado no es tan positivo como el Gobierno lo presenta.
"Si Maduro quería disipar la preocupación y ganar el respaldo pleno de los socios del Mercosur, tengo la impresión de que fracasó en su empeño", afi rma Demetrio Boersner, ex diplomático y profesor de Relaciones Internacionales en la UCV y la UCAB.
"Fue una gira sin mayores elementos positivos. La información que hemos recibido es que hay muchas interrogantes en esos países sobre la situación venezolana y el viaje dejó más dudas que respuestas", dice Juan Francisco Contreras, presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela.
Boersner y Contreras admiten que José Mujica, Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff apoyaron de cierta forma a Maduro al recibirlo en sus despachos, pero destacan que se trata de un respaldo poco entusiasta en comparación con el ofrecido al fallecido presidente Hugo Chávez.
"Considerando que esos gobiernos están entre los principales aliados del oficialismo, que siempre han mantenido una línea favorable al régimen, es un apoyo tibio e incluso distante. Creo que en los tres países, sobre todo en Brasil y Uruguay, se notó una fuerte actitud de crítica y preocupación", señala Boersner.
El ex diplomático recuerda que Mujica dio una especie de regaño paternal a Maduro al recomendarle que dejase de pelear con la oposición para dedicarse a gobernar y que Rousseff ofreció un recibimiento poco jubiloso.
Contreras resalta la actitud de Brasil, por ser este país una referencia para el resto del mundo. "No ha sido un respaldo tan abierto. Creo que la situación de Venezuela está siendo evaluada tanto en la Cancillería como en el Parlamento".
Agenda opositora. A pesar del esfuerzo gubernamental para promocionar la gira como una confirmación del compromiso de Venezuela con la integración suramericana y una muestra de la consolidación de las relaciones con los países visitados, el reclamo de la oposición por la violencia en la Asamblea Nacional marcó la agenda.
Ello se debió en parte porque Maduro coincidió en Uruguay y Argentina con una comisión opositora (integrada por el ex alcalde Leopoldo López, la diputada Nora Bracho y el concejal Freddy Guevara) que viajó para denunciar tanto lo ocurrido en el Parlamento como otros hechos irregulares sucedidos luego de las elecciones del 14 de abril.
"Lo ocurrido en la Asamblea Nacional fue lo que encendió las alarmas en la mayoría de los países, porque se supone que el Parlamento es el lugar donde se hacen las normas de convivencia de un país. La gira estuvo marcada, e incluso motivada, por eso", indica Contreras.
"El incidente en la Asamblea Nacional ha sido un factor decisivo para que la opinión mundial se incline más hacia la oposición que hacia el Gobierno. Los opositores han ganado fuerza en el ámbito internacional y la muestra es que ahora le están haciendo mucho más caso que en tiempos pasados", agrega Boersner.
La delegación opositora puede darse por satisfecha con los resultados del viaje, porque consiguió que legisladores de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay solicitaran una sesión especial del Parlamento del Mercosur, para evaluar la situación de Venezuela y el cumplimiento de la cláusula democrática del bloque.
Tema presente. La preocupación por Venezuela no se limitó a los países incluidos en la gira. El canciller de Perú, Rafael Roncagliolo, habló de consultas para convocar una reunión de la Unión Suramericana de Naciones a fin de evaluar la situación del país, aunque dejó claro que para que el encuentro se realice se necesita consenso entre los países miembros.
Los internacionalistas consideran que la inquietud sigue presente. "Las gestiones en Unasur y Mercosur son muy interesantes porque, aunque no llevarán a una condena al gobierno de Maduro ni nada por el estilo, por lo menos muestran que hay preocupación y alerta por lo que ha pasado en Venezuela luego de las elecciones presidenciales", afirma Boersner.
Contreras agrega que la actitud del Gobierno después de las elecciones ha hecho cuesta arriba las relaciones con otros países e insiste en que, más allá de que los mandatarios de Uruguay, Argentina y Brasil hayan cumplido con el formalismo de recibir a Maduro, sigue la preocupación de la comunidad internacional por Venezuela.
Petróleo por alimentos. El Gobierno de Venezuela rechaza que las relaciones con Argentina, Brasil y Uruguay se limiten al suministro de crudo y derivados a cambio de alimentos y otros productos; pero los 51 convenios firmados durante la gira que el presidente Nicolás Maduro realizó esta semana confirman que es así.
Entre los 35 acuerdos que suscribieron Caracas y Buenos Aires, destacan los que prevén que Venezuela mantenga el suministro de petróleo, gas y productos refinados y que Argentina exporte aceite, arroz, carne, leche, margarina, maíz y pollo, además de 10.000 automóviles.
Casi la mitad de los 13 convenios firmados con Montevideo son del área energética y estipulan que Venezuela enviará 5,4 millones de barriles de crudo y 60.000 toneladas de coque entre 2013 y 2014. Uruguay, en tanto, se comprometió a vender carnes, cereales y lácteos.
Los tres acuerdos suscritos en Brasilia se resumen en que Venezuela elevará las ventas de urea y coque, derivados del petróleo cuya producción aumentará gracias a la inversión de Brasil para construir plantas, a cambio de recibir más azúcar y carne.
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