El 7 de mayo se cumplirán 70 años de la rendición de la Alemania nazi, lo que acabó con 6 años de combates en Europa y supuso el primer paso hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), un conflicto que causó la muerte a 70 millones de personas y que definió el orden global que, con algunos cambios, permanece vigente actualmente.
Fue una rápida sucesión de hechos. El 30 de abril se suicidó Adolfo Hitler, el 2 de mayo el Ejército de la Unión Soviética entró en Berlín y las tropas nazis en Italia se rindieron. El 4 de mayo hicieron lo propio las fuerzas en el norte de Alemania, Dinamarca y Holanda.
Tras la capitulación final del régimen nazi, el 7 de mayo, algunos soldados en el centro de Europa continuaron luchando durante varias jornadas más. A pesar de ello, los aliados occidentales (Estados Unidos, Francia y Reino Unido) festejaron el Día de la Victoria el 8 de mayo y la Unión Soviética lo hizo al día siguiente.
La celebración separada fue, quizás, la primera señal del mundo bipolar que despuntaba. El planeta se dividió en dos grandes bloques con sistemas económicos y políticos diferentes, el capitalista liderado por Estados Unidos y el comunista dominado por la Unión Soviética, que vivieron enfrentados durante la Guerra Fría.
Adolfo Salgueiro, profesor de Derecho Internacional, explicó que esa división es la principal característica del orden mundial derivado de la Segunda Guerra: "Eso fue lo que hizo que el conflicto trajera un cambio tan profundo, porque mientras los otros países vencedores se contentaron con la victoria, Moscú impuso un sistema económico y político".
Las consecuencias del conflicto que desangró a la humanidad entre 1939 y 1945 van más allá. "Fue la primera vez que la historia mundial se juntó. La Segunda Guerra fue interactiva entre distintos escenarios", dijo el historiador británico Antony Beevor, al diario La Tercera de Chile.
Beevor, autor de varios libros sobre la confrontación, señaló que la Segunda Guerra no puede mirarse como un gran choque entre Estados sino como una combinación de distintos conflictos. Y cree que por eso una de sus consecuencias fue acelerar el fin del colonialismo en África y Asia.
El internacionalista Demetrio Boersner agregó que otra consecuencia fue que el mundo dominado por los nacionalismos, existente antes del conflicto, fue sustituido por uno donde la supranacionalidad se impuso, como muestra el surgimiento de la ONU.
"La gente empezó a ver el mundo en una dimensión global. Soy un defensor de la ONU porque, a pesar de todas las imperfecciones que tiene, es una organización que ha moderado las tensiones internacionales y que ha hecho prevalecer el principio de la multilateralidad en la solución de los conflictos mundiales", precisó Boersner.
¿Orden vigente? Una pregunta que divide a los analistas es si el hecho de que los países triunfadores de la Segunda Guerra Mundial sigan como los únicos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU supone que el orden heredado del conflicto se mantiene vigente.
Salgueiro expresó sus dudas. "En lo jurídico se mantiene el dominio, pero no en lo fáctico. El Consejo de Seguridad tiene cada vez menor rango de maniobra. No es el mismo que decretó la guerra a Corea del Norte o armó tropas para luchar en el Congo. El orden mundial establecido después de la Segunda Guerra murió con la caída de la Unión Soviética en 1991".
Boersner sí considera que sigue vigente, pero admite que el desmoronamiento del bloque comunista supuso un quiebre. "Occidente creyó que la historia había llegado a su fin, como afirmó Francis Fukuyama, y que su sistema económico neoliberal se impondría en un mundo globalizado. Esa ilusión se acabó en una década".
Añadió que el renacimiento de los nacionalismos europeos, el fanatismo religioso de los islamistas y otros radicalismos son muestras de que predomina cierta anarquía: "Un mundo unido y pacífico necesita valores comunes. En la Guerra Fría ambos bandos estuvieron alineados por la ideología, ahora no".
Escrito con Manuel Tovar. Publicado en El Nacional
Mi nombre es Alejandro Hinds Rodríguez. Nací en Caracas, Venezuela, el 20 de octubre de 1979. Me gradué de Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo, en la Universidad Católica Andrés Bello en 2002. Este blog recopila los artículos escritos durante mi carrera
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jueves, 7 de mayo de 2015
domingo, 9 de noviembre de 2014
25 años de una Berlín silenciosa que gritó libertad
Peter Fechter agonizó por más de una hora en la franja de tierra que anticipaba al Muro de Berlín del lado oriental en 1962, en donde cayó luego de que la guardia fronteriza de la República Democrática Alemana le disparase cuando intentaba saltar la pared, cerca del cruce de Checkpoint Charlie.
Los berlineses occidentales que vivían en las cercanías o transitaban por el lugar vieron como Fechter de 18 años de edad se desangraba sin poder ayudarlo, pues los soldados estadounidenses que custodiaban el paso fronterizo impidieron cualquier intervención.
Fue la primera víctima mortal de la edificación levantada por el régimen comunista para evitar la huida de sus ciudadanos. El Muro de Berlín, parte de la historia universal como símbolo de la Guerra Fría, está lleno de historias personales como la de Fechter. En total 192 habitantes de la RDA murieron por intentar cruzarlo.
No todas las historias son trágicas. Entre el 13 de agosto de 1961 y el 9 de noviembre de 1989 hubo 5.000 personas que lograron atravesarlo y huir hacia la República Federal Alemana.
Para muchos otros la edificación formó parte de su paisaje por 28 años. Y también están quienes lo experimentaron como turistas, como el filósofo Antonio Sánchez García y el fotógrafo Jorge Andrés Castillo.
“Fue como entrar en un parque temático”
Jorge Andrés Castillo conoció Berlín en abril de 1989, cuando faltaban pocos meses para que el Muro que dividió a la ciudad por 28 años cayera y nadie imaginaba que eso sucedería.
El fotógrafo viajó desde Essen, ciudad donde estudió Diseño de la Comunicación de 1987 a 1992, porque el Servicio Alemán de Intercambio Académico lo invitó a un curso de cultura alemana para estudiantes extranjeros.
Luego de cumplir con la agenda, limitada a Berlín Occidental, decidió pasar al otro lado de la ciudad. Ninguno de los 250 alumnos de otros países invitados al curso quiso acompañarlo.
“El 19 de abril cruce a Berlín Oriental. Te exigían salir antes de medianoche. Era como entrar en un parque temático. Todo era lento, todo era gris, todo era distinto al lado occidental. Hice muchas fotografías”, relata.
Al final del día la oscuridad y la falta de señalización lo desorientaron. La luz de Berlín Occidental, que era como una valla publicitaria del sistema capitalista, le sirvió de guía. “Seguí el resplandor y como a las 11:30 pm encontré el cruce”.
Meses después volvió en una circunstancia distinta. Era diciembre de 1989 y presenció en directo la alegría que caracterizaba a Berlín durante los días posteriores a la caída del Muro.
“Era como un carnaval permanente. Un montón de gente caminaba por los alrededores del Muro. Ponían mandarrias y martillos para que cualquier persona pudiera golpearlo y contribuir a tumbar un pedazo”, afirma.
Las fotografías tomadas antes y después de la caída del Muro forman parte de la exposición que Castillo exhibe actualmente en Caracas (Fundación José Ángel Lamas) y Miami (ICL Studio).
“Uno tenía la impresión de estar encerrado”
Antonio Sánchez García llegó de Chile a Berlín Occidental en 1963, dos años después de la construcción del Muro, porque el Servicio Alemán de Intercambio Académico le otorgó una beca para estudiar Historia y Filosofía.
“Lo que más recuerdo es la sensación de insularidad. Uno tenía la impresión de estar encerrado en una isla en medio de un océano de totalitarismo”, dice el profesor de la Universidad Central de Venezuela.
Cuenta que a diferencia de los alemanes, que requerían visa para pasar de un lado a otro, los extranjeros podían hacerlo libremente, aunque eso suponía una revisión estricta del vehículo para descartar la presencia de personas u objetos de contrabando.
Para lo que sí necesitaban permiso era para viajar por carro de Berlín Occidental al resto de la República Federal Alemana, lo que implicaba cruzar el territorio de la República Democrática Alemana. “Se requería una visa de tránsito, que tenía un tiempo limitado”.
Sánchez García iba al lado oriental de la ciudad a menudo para presenciar los montajes del Berliner Ensemble, grupo teatral que dirigía la viuda de Bertolt Brecht y presentaba las obras del artista, y la Ópera Estatal. También para visitar el Museo de Pérgamo, que guarda tesoros de esa antigua ciudad griega, o comer gulash y otros platos típicos de Europa Oriental.
Recuerda que la comparación era inevitable. “Pasar de ese Berlín vital y extrovertido (Occidental) a la sombría, desierta, silenciosa, pobretona, aburrida, languideciente, gris y oscura capital de la nomenclatura germano-soviética demostraba, en rigor, la razón superior que llevara a construir el Muro”.
Publicado en El Nacional
Los berlineses occidentales que vivían en las cercanías o transitaban por el lugar vieron como Fechter de 18 años de edad se desangraba sin poder ayudarlo, pues los soldados estadounidenses que custodiaban el paso fronterizo impidieron cualquier intervención.
Fue la primera víctima mortal de la edificación levantada por el régimen comunista para evitar la huida de sus ciudadanos. El Muro de Berlín, parte de la historia universal como símbolo de la Guerra Fría, está lleno de historias personales como la de Fechter. En total 192 habitantes de la RDA murieron por intentar cruzarlo.
No todas las historias son trágicas. Entre el 13 de agosto de 1961 y el 9 de noviembre de 1989 hubo 5.000 personas que lograron atravesarlo y huir hacia la República Federal Alemana.
Para muchos otros la edificación formó parte de su paisaje por 28 años. Y también están quienes lo experimentaron como turistas, como el filósofo Antonio Sánchez García y el fotógrafo Jorge Andrés Castillo.
“Fue como entrar en un parque temático”
Jorge Andrés Castillo conoció Berlín en abril de 1989, cuando faltaban pocos meses para que el Muro que dividió a la ciudad por 28 años cayera y nadie imaginaba que eso sucedería.
El fotógrafo viajó desde Essen, ciudad donde estudió Diseño de la Comunicación de 1987 a 1992, porque el Servicio Alemán de Intercambio Académico lo invitó a un curso de cultura alemana para estudiantes extranjeros.
Luego de cumplir con la agenda, limitada a Berlín Occidental, decidió pasar al otro lado de la ciudad. Ninguno de los 250 alumnos de otros países invitados al curso quiso acompañarlo.
“El 19 de abril cruce a Berlín Oriental. Te exigían salir antes de medianoche. Era como entrar en un parque temático. Todo era lento, todo era gris, todo era distinto al lado occidental. Hice muchas fotografías”, relata.
Al final del día la oscuridad y la falta de señalización lo desorientaron. La luz de Berlín Occidental, que era como una valla publicitaria del sistema capitalista, le sirvió de guía. “Seguí el resplandor y como a las 11:30 pm encontré el cruce”.
Meses después volvió en una circunstancia distinta. Era diciembre de 1989 y presenció en directo la alegría que caracterizaba a Berlín durante los días posteriores a la caída del Muro.
“Era como un carnaval permanente. Un montón de gente caminaba por los alrededores del Muro. Ponían mandarrias y martillos para que cualquier persona pudiera golpearlo y contribuir a tumbar un pedazo”, afirma.
Las fotografías tomadas antes y después de la caída del Muro forman parte de la exposición que Castillo exhibe actualmente en Caracas (Fundación José Ángel Lamas) y Miami (ICL Studio).
“Uno tenía la impresión de estar encerrado”
Antonio Sánchez García llegó de Chile a Berlín Occidental en 1963, dos años después de la construcción del Muro, porque el Servicio Alemán de Intercambio Académico le otorgó una beca para estudiar Historia y Filosofía.
“Lo que más recuerdo es la sensación de insularidad. Uno tenía la impresión de estar encerrado en una isla en medio de un océano de totalitarismo”, dice el profesor de la Universidad Central de Venezuela.
Cuenta que a diferencia de los alemanes, que requerían visa para pasar de un lado a otro, los extranjeros podían hacerlo libremente, aunque eso suponía una revisión estricta del vehículo para descartar la presencia de personas u objetos de contrabando.
Para lo que sí necesitaban permiso era para viajar por carro de Berlín Occidental al resto de la República Federal Alemana, lo que implicaba cruzar el territorio de la República Democrática Alemana. “Se requería una visa de tránsito, que tenía un tiempo limitado”.
Sánchez García iba al lado oriental de la ciudad a menudo para presenciar los montajes del Berliner Ensemble, grupo teatral que dirigía la viuda de Bertolt Brecht y presentaba las obras del artista, y la Ópera Estatal. También para visitar el Museo de Pérgamo, que guarda tesoros de esa antigua ciudad griega, o comer gulash y otros platos típicos de Europa Oriental.
Recuerda que la comparación era inevitable. “Pasar de ese Berlín vital y extrovertido (Occidental) a la sombría, desierta, silenciosa, pobretona, aburrida, languideciente, gris y oscura capital de la nomenclatura germano-soviética demostraba, en rigor, la razón superior que llevara a construir el Muro”.
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viernes, 7 de noviembre de 2014
Frontera de luz recordará el fin de la oscuridad
Este fin de semana la capital de Alemania volverá a estar dividida. Una frontera de luz, formada por 8.000 globos de helio colocados en un trazado de 15 kilómetros, que emula el recorrido del Muro de Berlín, será encendida a partir de esta noche para celebrar que el domingo (9 de noviembre) se cumplen 25 años de la caída de la pared que dividió a la ciudad de 1961 a 1989 y se convirtió en el principal símbolo de la Guerra Fría.
La Lichtgrenze -frontera de luz en alemán- va desde la Bornholmer Strasse hasta el Oberbaumbrücke y atraviesa el Mauerpark, el Memorial de Bernauer Strasse, la Puerta de Brandenburgo, la Postdamer Platz, el Checkpoint Charlie y la East Side Gallery, entre otros puntos relacionados con el también llamado "Muro de la Vergüenza", que separó el luminoso Berlín Oeste (capitalista) del oscuro Berlín Este (comunista).
Si las condiciones meteorológicas lo permiten, el Lichtgrenze se podrá distinguir desde la Estación Espacial Internacional, que está preparada para captar imágenes de la instalación. También tendrán una vista privilegiada los pasajeros de los tres vuelos panorámicos especiales que AirBerlin ofrecerá mañana en la noche.
El momento culminante será la tarde-noche del domingo, cuando miles de participantes colocarán mensajes en los globos y estos serán liberados mientras la Orquesta Estatal de Berlín, dirigida por Daniel Barenboim, toca el último movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven, el Himno a la Alegría , frente a la Puerta de Brandenburgo.
El trayecto que cubre la Lichtgrenze, ideada por los diseñadores Christopher Bauder y Marc Bauder, está acompañado por pantallas gigantes que muestran fotografías y videos relacionados con la caída del Muro, pabellones con material informativo y torres que ofrecen vistas de la instalación a berlineses y visitantes.
La celebración también incluye reuniones vecinales, charlas públicas y la inauguración de la Exposición Permanente del Centro de Documentación del Muro. Entre los invitados destaca Michael Gorbachov, último presidente de la Unión Soviética y principal responsable de la apertura del comunismo.
Publicado en El Nacional
La Lichtgrenze -frontera de luz en alemán- va desde la Bornholmer Strasse hasta el Oberbaumbrücke y atraviesa el Mauerpark, el Memorial de Bernauer Strasse, la Puerta de Brandenburgo, la Postdamer Platz, el Checkpoint Charlie y la East Side Gallery, entre otros puntos relacionados con el también llamado "Muro de la Vergüenza", que separó el luminoso Berlín Oeste (capitalista) del oscuro Berlín Este (comunista).
Si las condiciones meteorológicas lo permiten, el Lichtgrenze se podrá distinguir desde la Estación Espacial Internacional, que está preparada para captar imágenes de la instalación. También tendrán una vista privilegiada los pasajeros de los tres vuelos panorámicos especiales que AirBerlin ofrecerá mañana en la noche.
El momento culminante será la tarde-noche del domingo, cuando miles de participantes colocarán mensajes en los globos y estos serán liberados mientras la Orquesta Estatal de Berlín, dirigida por Daniel Barenboim, toca el último movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven, el Himno a la Alegría , frente a la Puerta de Brandenburgo.
El trayecto que cubre la Lichtgrenze, ideada por los diseñadores Christopher Bauder y Marc Bauder, está acompañado por pantallas gigantes que muestran fotografías y videos relacionados con la caída del Muro, pabellones con material informativo y torres que ofrecen vistas de la instalación a berlineses y visitantes.
La celebración también incluye reuniones vecinales, charlas públicas y la inauguración de la Exposición Permanente del Centro de Documentación del Muro. Entre los invitados destaca Michael Gorbachov, último presidente de la Unión Soviética y principal responsable de la apertura del comunismo.
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martes, 24 de septiembre de 2013
La sobreviviente de la crisis financiera
La canciller de Alemania, Angela Merkel, figura entre los pocos dirigentes de la Unión Europea que ha logrado mantenerse en el poder desde que la crisis económica comenzó a golpear con fuerza a los países del bloque en 2009, lo cual ha traído problemas a casi todos los gobiernos y ha acabado con muchos de ellos.
Las naciones más grandes son la mejor evidencia. En Reino Unido, David Cameron es primer ministro porque en las elecciones de mayo de 2010 el Partido Conservador obtuvo la mayoría parlamentaria y sacó del poder al Partido Laborista del ex premier Gordon Brown por primera vez en 13 años.
En España, Mariano Rajoy es presidente gracias al triunfo del Partido Popular en los comicios de noviembre de 2011 ante el Partido Socialista Obrero, que gobernaba desde 2004. En Francia, Francois Hollande, candidato del Partido Socialista, frustró el intento de reelección de Nicolás Sarkozy en las elecciones de mayo de 2012.
En los países más golpeados por la crisis la situación es similar. En Portugal, el Partido Socialdemócrata lidera una coalición de centroderecha tras vencer en 2011 al Partido Socialista. En Irlanda, gobierna desde hace 2 años una alianza entre demócratas-cristianos y laboristas tras la derrota del Fianna Fáil (liberal), en el poder desde 1987.
En Italia ha habido dos cambios de gobierno. En noviembre de 2011, el tren ejecutivo de derecha de Silvio Berlusconi renunció y dio paso a un gabinete tecnócrata encabezado por Mario Monti. Desde abril de 2013, Enrico Letta (Partido Democrático) es primer ministro gracias a una coalición con los partidos de Berlusconi y Monti.
Grecia ha sido el país con más inestabilidad. La crisis hizo dimitir a los gobiernos de Kostas Karamanlis (Nueva Democracia) en 2009, Yorgos Papandréu (Movimiento Socialista Panhelénico) en 2011 y Lukás Papadimos (independiente) en 2012. Desde el año pasado gobierna una coalición tripartita encabezada por Antonis Samarás.
Desde que comenzaron los problemas económicos en Europa también ha habido cambio de mando en Bélgica, Bulgaria, Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Finlandia, Holanda, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, República Checa y Rumania.
Los gobiernos que han sobrevivido a la crisis son los de Austria, Estonia, Polonia y Suecia. En Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, primer ministro desde 1995, dimitió este año por otras razones: un escándalo sobre escuchas ilegales y malversación de fondos.
Algunos especialistas han visto en los cambios de gobierno un vuelco hacia la derecha, pero lo que han hecho los electores europeos es premiar o castigar la gestión de la crisis.
Publicado en El Nacional
Las naciones más grandes son la mejor evidencia. En Reino Unido, David Cameron es primer ministro porque en las elecciones de mayo de 2010 el Partido Conservador obtuvo la mayoría parlamentaria y sacó del poder al Partido Laborista del ex premier Gordon Brown por primera vez en 13 años.
En España, Mariano Rajoy es presidente gracias al triunfo del Partido Popular en los comicios de noviembre de 2011 ante el Partido Socialista Obrero, que gobernaba desde 2004. En Francia, Francois Hollande, candidato del Partido Socialista, frustró el intento de reelección de Nicolás Sarkozy en las elecciones de mayo de 2012.
En los países más golpeados por la crisis la situación es similar. En Portugal, el Partido Socialdemócrata lidera una coalición de centroderecha tras vencer en 2011 al Partido Socialista. En Irlanda, gobierna desde hace 2 años una alianza entre demócratas-cristianos y laboristas tras la derrota del Fianna Fáil (liberal), en el poder desde 1987.
En Italia ha habido dos cambios de gobierno. En noviembre de 2011, el tren ejecutivo de derecha de Silvio Berlusconi renunció y dio paso a un gabinete tecnócrata encabezado por Mario Monti. Desde abril de 2013, Enrico Letta (Partido Democrático) es primer ministro gracias a una coalición con los partidos de Berlusconi y Monti.
Grecia ha sido el país con más inestabilidad. La crisis hizo dimitir a los gobiernos de Kostas Karamanlis (Nueva Democracia) en 2009, Yorgos Papandréu (Movimiento Socialista Panhelénico) en 2011 y Lukás Papadimos (independiente) en 2012. Desde el año pasado gobierna una coalición tripartita encabezada por Antonis Samarás.
Desde que comenzaron los problemas económicos en Europa también ha habido cambio de mando en Bélgica, Bulgaria, Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, Finlandia, Holanda, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, República Checa y Rumania.
Los gobiernos que han sobrevivido a la crisis son los de Austria, Estonia, Polonia y Suecia. En Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, primer ministro desde 1995, dimitió este año por otras razones: un escándalo sobre escuchas ilegales y malversación de fondos.
Algunos especialistas han visto en los cambios de gobierno un vuelco hacia la derecha, pero lo que han hecho los electores europeos es premiar o castigar la gestión de la crisis.
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