Mostrando entradas con la etiqueta Totalitarismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Totalitarismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de noviembre de 2014

25 años de una Berlín silenciosa que gritó libertad

Peter Fechter agonizó por más de una hora en la franja de tierra que anticipaba al Muro de Berlín del lado oriental en 1962, en donde cayó luego de que la guardia fronteriza de la República Democrática Alemana le disparase cuando intentaba saltar la pared, cerca del cruce de Checkpoint Charlie.

Los berlineses occidentales que vivían en las cercanías o transitaban por el lugar vieron como Fechter ­de 18 años de edad­ se desangraba sin poder ayudarlo, pues los soldados estadounidenses que custodiaban el paso fronterizo impidieron cualquier intervención.

Fue la primera víctima mortal de la edificación levantada por el régimen comunista para evitar la huida de sus ciudadanos. El Muro de Berlín, parte de la historia universal como símbolo de la Guerra Fría, está lleno de historias personales como la de Fechter. En total 192 habitantes de la RDA murieron por intentar cruzarlo.

No todas las historias son trágicas. Entre el 13 de agosto de 1961 y el 9 de noviembre de 1989 hubo 5.000 personas que lograron atravesarlo y huir hacia la República Federal Alemana.

Para muchos otros la edificación formó parte de su paisaje por 28 años. Y también están quienes lo experimentaron como turistas, como el filósofo Antonio Sánchez García y el fotógrafo Jorge Andrés Castillo.

“Fue como entrar en un parque temático”
Jorge Andrés Castillo conoció Berlín en abril de 1989, cuando faltaban pocos meses para que el Muro que dividió a la ciudad por 28 años cayera y nadie imaginaba que eso sucedería.

El fotógrafo viajó desde Essen, ciudad donde estudió Diseño de la Comunicación de 1987 a 1992, porque el Servicio Alemán de Intercambio Académico lo invitó a un curso de cultura alemana para estudiantes extranjeros.

Luego de cumplir con la agenda, limitada a Berlín Occidental, decidió pasar al otro lado de la ciudad. Ninguno de los 250 alumnos de otros países invitados al curso quiso acompañarlo.

“El 19 de abril cruce a Berlín Oriental. Te exigían salir antes de medianoche. Era como entrar en un parque temático. Todo era lento, todo era gris, todo era distinto al lado occidental. Hice muchas fotografías”, relata.

Al final del día la oscuridad y la falta de señalización lo desorientaron. La luz de Berlín Occidental, que era como una valla publicitaria del sistema capitalista, le sirvió de guía. “Seguí el resplandor y como a las 11:30 pm encontré el cruce”.

Meses después volvió en una circunstancia distinta. Era diciembre de 1989 y presenció en directo la alegría que caracterizaba a Berlín durante los días posteriores a la caída del Muro.

“Era como un carnaval permanente. Un montón de gente caminaba por los alrededores del Muro. Ponían mandarrias y martillos para que cualquier persona pudiera golpearlo y contribuir a tumbar un pedazo”, afirma.

Las fotografías tomadas antes y después de la caída del Muro forman parte de la exposición que Castillo exhibe actualmente en Caracas (Fundación José Ángel Lamas) y Miami (ICL Studio).

“Uno tenía la impresión de estar encerrado”
Antonio Sánchez García llegó de Chile a Berlín Occidental en 1963, dos años después de la construcción del Muro, porque el Servicio Alemán de Intercambio Académico le otorgó una beca para estudiar Historia y Filosofía.

“Lo que más recuerdo es la sensación de insularidad. Uno tenía la impresión de estar encerrado en una isla en medio de un océano de totalitarismo”, dice el profesor de la Universidad Central de Venezuela.

Cuenta que a diferencia de los alemanes, que requerían visa para pasar de un lado a otro, los extranjeros podían hacerlo libremente, aunque eso suponía una revisión estricta del vehículo para descartar la presencia de personas u objetos de contrabando.

Para lo que sí necesitaban permiso era para viajar por carro de Berlín Occidental al resto de la República Federal Alemana, lo que implicaba cruzar el territorio de la República Democrática Alemana. “Se requería una visa de tránsito, que tenía un tiempo limitado”.

Sánchez García iba al lado oriental de la ciudad a menudo para presenciar los montajes del Berliner Ensemble, grupo teatral que dirigía la viuda de Bertolt Brecht y presentaba las obras del artista, y la Ópera Estatal. También para visitar el Museo de Pérgamo, que guarda tesoros de esa antigua ciudad griega, o comer gulash y otros platos típicos de Europa Oriental.

Recuerda que la comparación era inevitable. “Pasar de ese Berlín vital y extrovertido (Occidental) a la sombría, desierta, silenciosa, pobretona, aburrida, languideciente, gris y oscura capital de la nomenclatura germano-soviética demostraba, en rigor, la razón superior que llevara a construir el Muro”.

Publicado en El Nacional

viernes, 7 de noviembre de 2014

Frontera de luz recordará el fin de la oscuridad

Este fin de semana la capital de Alemania volverá a estar dividida. Una frontera de luz, formada por 8.000 globos de helio colocados en un trazado de 15 kilómetros, que emula el recorrido del Muro de Berlín, será encendida a partir de esta noche para celebrar que el domingo (9 de noviembre) se cumplen 25 años de la caída de la pared que dividió a la ciudad de 1961 a 1989 y se convirtió en el principal símbolo de la Guerra Fría.

La Lichtgrenze -frontera de luz en alemán- va desde la Bornholmer Strasse hasta el Oberbaumbrücke y atraviesa el Mauerpark, el Memorial de Bernauer Strasse, la Puerta de Brandenburgo, la Postdamer Platz, el Checkpoint Charlie y la East Side Gallery, entre otros puntos relacionados con el también llamado "Muro de la Vergüenza", que separó el luminoso Berlín Oeste (capitalista) del oscuro Berlín Este (comunista).

Si las condiciones meteorológicas lo permiten, el Lichtgrenze se podrá distinguir desde la Estación Espacial Internacional, que está preparada para captar imágenes de la instalación. También tendrán una vista privilegiada los pasajeros de los tres vuelos panorámicos especiales que AirBerlin ofrecerá mañana en la noche.

El momento culminante será la tarde-noche del domingo, cuando miles de participantes colocarán mensajes en los globos y estos serán liberados mientras la Orquesta Estatal de Berlín, dirigida por Daniel Barenboim, toca el último movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven, el Himno a la Alegría , frente a la Puerta de Brandenburgo.

El trayecto que cubre la Lichtgrenze, ideada por los diseñadores Christopher Bauder y Marc Bauder, está acompañado por pantallas gigantes que muestran fotografías y videos relacionados con la caída del Muro, pabellones con material informativo y torres que ofrecen vistas de la instalación a berlineses y visitantes.

La celebración también incluye reuniones vecinales, charlas públicas y la inauguración de la Exposición Permanente del Centro de Documentación del Muro. Entre los invitados destaca Michael Gorbachov, último presidente de la Unión Soviética y principal responsable de la apertura del comunismo.

Publicado en El Nacional

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Tentación totalitaria sobrevivió a la caída del Muro de Berlín

La caída del Muro de Berlín en 1989 significó el principio del fin del comunismo, pero no extinguió la posibilidad de que resurjan totalitarismos como los que caracterizaron a los países del bloque soviético, advirtieron los participantes en el foro La tentación Totalitaria, organizado por Cedice.

Mauricio Rojas, director de la Academia Liberal de la Fundación para el Progreso en Chile y ex diputado del Parlamento de Suecia, afirmó que los movimientos totalitarios (nazismo, comunismo, islamismo) resultan atractivos para mucha gente porque explotan deseos permanentes del ser humano.

"Las ansias de construir una sociedad mejor, el deseo de tener una vida distinta, libre de problemas. Eso es fundamental. De lo contrario no tuvieran esa capacidad de atracción", agregó Rojas, que habló del fenómeno en primera persona porque fue militante comunista en Chile y tuvo que exiliarse en Suecia tras el golpe de Augusto Pinochet.

Antonio Sánchez García, profesor de Filosofía Contemporánea en la Universidad Central de Venezuela, aseguró que la humanidad lleva el totalitarismo en sus genes, incluido el mesianismo cristiano. "Quién crea que llegó a su fin, no tiene más que ver al Estado Islámico", precisó.

Marcel Granier, presidente de RCTV y director de Cedice, dijo que el totalitarismo se alimenta de la necesidad de elegir entre el orden y la libertad para lograr el progreso, una búsqueda constante del hombre. "Esa selección también es un terreno fértil para el populismo", indicó.

Rojas considera que es erróneo partir del principio de que los militantes de movimientos totalitarios son gente mala. "No son un montón de bandidos que se unen para hacer maldades. Son idealistas. Son más peligrosos porque creen que tienen la bondad y la verdad consigo", señaló.

Añadió que muchos idealistas se convierten en tiranos porque el atractivo del objetivo que promueven (construir un mundo mejor) termina por justificar cualquier medio que usen y la idea del hombre nuevo (indispensable para lograr la sociedad ideal) es genocida. "Llama al exterminio del hombre como es", alertó.

Publicado en El Nacional