La compañía de servicios inmobiliarios corporativos Cushman & Wakefield está presente en Chile desde finales de la década de 1990, pero durante muchos años limitó sus operaciones a la atención local de sus clientes globales. Ahora quiere ampliar su participación y ofrecer a grandes empresas e inversores chilenos la experiencia acumulada globalmente –opera en 60 países y moviliza US$191 billones al año– en sus cuatro áreas de negocio: transacciones de inmuebles, valuación y consultoría, desarrollo de proyectos y facility management. Herman Faigenbaum, managing director para el Cono Sur, explica las razones.
– ¿Cuál es la historia de Cushman & Wakefield en Chile?
– Fue la primera compañía internacional, de las tres grandes de nuestro sector, que vino a Chile. En 1997-98 abrimos una oficina local, pero en ese momento el mercado todavía no estaba todo lo avanzado que una empresa como la nuestra requiere. Por eso inicialmente hubo una presencia más fuerte y luego se redujo a la atención de los clientes globales que estaban aquí y así nos mantuvimos durante bastante tiempo.
– ¿Cuándo deciden cambiar su estrategia en el país?
– Hace año y medio la empresa tomó la decisión de volver a tener una presencia más activa: dialogar con todos los actores, entender sus necesidades y ver si hay oportunidades para trabajar juntos y asistirlos en diferentes áreas. Reforzamos nuestro equipo con profesionales excelentes en todas las líneas de negocio y a partir de ahí empezó un proceso de crecimiento que recién está en sus comienzos. La verdad es que nos encontramos con un mercado muy receptivo, muy interesante.
– ¿Cómo ha sido el desempeño desde entonces?
– Hemos crecido y seguimos creciendo en el área de brokerage: estamos completando una cantidad récord de transacciones en 2016 y tenemos muy buenas perspectivas para el año que viene. Nuestra área de facility management, que a principios de 2015 tenía cuatro clientes, ahora tiene nueve. Hemos realizado valuaciones en todo el territorio chileno, incluidos portafolios completos. Estamos haciendo los primeros project management este año para empresas grandes como Mondelez y Master Card. La verdad es que hay una cantidad muy grande de actividad y lo vemos solo como el comienzo de lo que va a venir, porque es un mercado con muchas empresas, muchas necesidades, muchas oportunidades y creo que con la expectativa de que haya proveedores que puedan dialogar a un alto nivel con los clientes, que ofrezcan valor agregado. Y es nuestro posicionamiento.
– ¿Por qué cambiar de estrategia en un momento de desaceleración económica?
– Tenemos visiones que no son la cotidiana de estar viviendo en Chile, tenemos el beneficio de la perspectiva un poco más amplia. Estamos viendo dos cosas. La primera es que vemos un proceso más pro-empresario en Sudamérica, en general. Es un proceso regional que está empezando y que debería tener un ciclo de desarrollo a partir de ahora; que se ve en Brasil, Argentina, Colombia, Perú, e incluso en Chile, que las corrientes políticas apoyen este proceso de cambio. Entonces creemos que está empezando un ciclo en el cual es importante apostar a la región y que hay cinco o seis años de buenas perspectivas regionales en general.
– ¿Cuál es la segunda?
– Cuando una empresa está a nivel regional y está acostumbrada a ver las dificultades de Brasil, Argentina e incluso Venezuela –porque hacemos trabajos allí, aunque no tengamos una oficina fija, para nuestros clientes globales– puede poner un tamiz, poner entre paréntesis si se quiere, dificultades que a lo mejor para los chilenos resultan un poco más grandes y entender que atrás de eso hay una economía muy fuerte, muy estable, con mercados de capitales que son los más sofisticados de Sudamérica, prácticamente sin inflación, con leyes laborales que son muy amigables dentro del conjunto general y donde nuestros clientes, que son las grandes empresas e inversores, están instalados y van a seguir instalados durante mucho tiempo, independientemente de que su operación sea un poco más grande o más pequeña en el corto plazo. Allí dónde están nuestros clientes, tenemos que estar, porque siempre que están nuestros clientes, estén un poquito mejor o un poquito peor, hay oportunidades de hacer cosas juntos y de agregarnos valor mutuamente. Y la relación nuestra con los clientes no es solo local: esta es una pata de vínculos que son más amplios.
Gustavo Valenzuela, encargado del Departamento de Brokerage de Cushman & Wakefield en el país, suma dos razones más para el relanzamiento en Chile en medio de la coyuntura actual. “Uno es que el empresariado chileno es agresivo, tenemos muchas empresas locales que tienen una proyección regional, y además está en una transición de una administración más patriarcal de negocio familiar a una más profesional, donde el tipo de servicios que ofrecemos va a ser cada vez más necesarios”, dice.
“Con respecto a los ciclos económicos, cuando hay turbulencias, cuando la economía sube o baja, para los servicios de transacciones hay oportunidad. Si la economía va para abajo, hay que achicar, hay que ser más eficiente, hay que reducir espacio. Si la economía crece, hay que tener más terreno, producir más productos, contratar más empleados, se necesita más espacio. Nosotros estamos para ayudar a los clientes cuando está todo bien y cuando las cosas no están tan bien”, agrega.
Publicado en El Líbero
Mi nombre es Alejandro Hinds Rodríguez. Nací en Caracas, Venezuela, el 20 de octubre de 1979. Me gradué de Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo, en la Universidad Católica Andrés Bello en 2002. Este blog recopila los artículos escritos durante mi carrera
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miércoles, 19 de octubre de 2016
lunes, 26 de septiembre de 2016
Venezolanos ven a Chile como una vía rápida y segura para emigrar en Suramérica
Cuando recibió el diploma que lo acredita como licenciado en Comunicación Social en la Universidad Monte Ávila, Carlos Torres sabía que no desarrollaría su carrera profesional en Venezuela. Durante un período de siete u ocho meses evaluó posibles destinos para huir de los problemas del país y el 5 de noviembre del año pasado aterrizó en Santiago de Chile.
“Mi objetivo era irme a América Latina porque no hablo inglés. Empecé a averiguar sobre cada país de la región entre mis conocidos. Al final tenía tres opciones: Argentina, Chile y Perú. El primero era complicado por la situación económica y el último por los trámites migratorios”, dice Torres (24 años) para resumir el análisis que hizo antes de viajar.
Su caso está lejos de ser único. El anuario estadístico del Departamento de Migración y Extranjería revela que Chile entregó 7.978 visas de residencia temporal a venezolanos en 2015, un incremento de 209% en comparación con 2014. También otorgó 1.349 visas de permanencia definitiva, un aumento de 97% con respecto al año previo.
En 2016 probablemente habrá un alza de similares proporciones, pues el ingreso de venezolanos no se ha detenido. César Márquez, diseñador de 28 años, llegó al país el 1º de junio, después de intentar hacer vida en Panamá (en donde residía desde octubre de 2014) y evaluar alternativas como México y Ecuador. “Veo que hay muchas oportunidades”, comenta.
Las cifras oficiales, además, no incluyen casos como el de Andreína Dezzeo. La abogada de 29 años aprovechó que su abuelo materno era chileno, tramitó la nacionalidad (con la ayuda de una amiga en Santiago) y viajó en octubre de 2015. “Nunca antes había venido y no tenía idea de nada en profundidad, más que las cosas que mi abuelo me contaba desde niña”, relata.
Lo cierto es que la colonia venezolana se ha convertido en la segunda que más crece, detrás de la haitiana, aunque todavía está muy lejos de ser tan numerosa como la peruana, la boliviana y la colombiana. La presencia de los venezolanos ha sido objeto de varios artículos de prensa y de un reportaje transmitido por Televisora Nacional (TVN, canal estatal) en mayo.
Una visión positiva
Torres se desborda en elogios cuando habla de Chile. “Es un país que los venezolanos admiramos por sus políticas internas (…) Estamos muy agradecidos porque los procesos para gestionar el visado son impecables y eso nos permite regularizar en tiempo récord nuestra situación legal, así como ejercer nuestra profesión sin obstáculo alguno”, afirma.
Márquez no puede evitar la comparación con Panamá: “En Chile el trámite migratorio es más sencillo, el alquiler de vivienda menos complicado y costoso y el mercado sale súper económico”. También destaca la acogida al extranjero, que contrasta con la creciente xenofobia que encontró en el istmo: “Lejos de lo que se puede pensar, los chilenos nos respetan y nos consideran”.
Dezzeo reconoce que “es una sociedad bastante clasista” y que “la educación es muy cara”, pero su opinión general del país también es positiva: “hay muy buena relación entre lo que se gana y lo que se gasta, si te esfuerzas en el trabajo es muy bien valorado, me encanta que se puede andar en bicicleta por todos lados. Realmente me siento súper cómoda. Es mi segundo hogar”.
Estas opiniones favorables son compartidas por la mayoría de sus compatriotas: los venezolanos que residen en Chile lo ven como un país con un sistema político estable, una economía próspera y seguridad ciudadana. La paradoja es que los chilenos no tienen una visión tan positiva si no que, por el contrario, su percepción del país es cada vez más negativa.
En agosto, la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (la más prestigiosa de Chile) reveló que 48% cree que la situación económica es “mala o muy mala” y 68% añade que “no cambiará” en los próximos 12 meses. En materia política los resultados son peores: 68% califica la situación como “mala o muy mala” e igual porcentaje dice que “no cambiará”.
Nelson Betancourt –geógrafo de 33 años que llegó en febrero de 2010, cuando las visas a venezolanos no llegaban a 1.000 por año– entiende la desazón de los chilenos: “Antes el dólar valía 530 pesos y ahora supera los 670, hay un menor dinamismo económico y la vivienda se ha encarecido mucho”. A pesar de eso, tiene una visión positiva del país: “Siento que está bastante bien”.
Sensación de seguridad
La delincuencia es, según el sondeo de la CEP, el problema que más preocupa a los chilenos: 52% cree que es el asunto al que las autoridades deberían dedicar su mayor esfuerzo, por encima de salud (36%), corrupción (36%) y educación (34%). Además, el aspecto peor evaluado del gobierno de Michelle Bachelet es la gestión en materia de seguridad ciudadana.
Las cifras de Carabineros (policía) muestran que en el primer semestre de 2016 hubo 264.363 delitos en todo el país, una disminución de 5% frente a igual período de 2015. Dos tercios fueron “delitos contra la propiedad”, mientras que los restantes fueron “delitos violentos”. Esta categoría incluye los homicidios, que sumaron 211 en la primera mitad del año, 0,1% del total.
Los venezolanos, que vienen de una situación de inseguridad mucho más grave, se sienten seguros en Chile. “Es la antítesis de lo que vivimos en Venezuela”, afirma Torres. “En Panamá la inseguridad ha ido creciendo mucho más”, dice Márquez para reincidir en la comparación. “Conozco una sola persona a la que han robado desde que estoy en Santiago”, agrega Betancourt.
Incluso Dezzeo, que fue víctima de un delito, se siente segura en Chile. “Trabajo en una joyería y nos asaltaron en febrero. Ha sido lo más traumático que me ha pasado, sobre todo por venir huyendo de la inseguridad en Venezuela. De todas maneras, esto no me hace pensar que sea inseguro, simplemente trabajo en un rubro vulnerable en cualquier parte del mundo”, explica.
Mano de obra calificada
Otro problema que preocupa a los chilenos es la desaceleración económica. El cobre (principal producto de exportación del país y fuente de aportes al fisco) ha corrido la misma suerte que el petróleo y su precio ha caído desde máximos históricos de 4 dólares por libra en 2011 hasta un promedio de 2,14 dólares entre enero y julio de 2016, según la Comisión Chilena del Cobre.
La consecuencia ha sido que el crecimiento del producto interno bruto de Chile ha bajado de 6% en 2011 a 1,9% en el primer semestre de este año. Muchos especialistas también responsabilizan del retroceso al impacto de las reformas de Bachelet, pero más allá de eso, lo cierto es que la desaceleración ha llevado el desempleo hasta 6,9%, la tasa más alta en cinco años.
Los venezolanos, sin embargo, no suelen tener mucho problema para conseguir empleo. Torres comenzó a trabajar en una tienda cuando tenía una semana en Chile y aunque ganaba poco más de sueldo mínimo le alcanzaba para cubrir sus gastos. Luego fue contratado como operador de telemarketing y ahora es asesor comercial en una empresa que lo contactó por Linkedin.
Dezzeo, con la ventaja de tener la nacionalidad, obtuvo su empleo el mismo día en que llegó al país y le ha ido tan bien que todavía no ha hecho los trámites para validar su título de abogada. Para Márquez tampoco fue difícil encontrar trabajo: a un mes de su llegada ya tenía un empleo en su área en una empresa de organización de eventos.
El caso de Betancourt es distinto, porque migró a Chile con una oferta de trabajo. Admite, sin embargo, que las cosas no son tan fáciles como antes: “Poco tiempo después de llegar al país (al que se vino recién graduado) intenté cambiar de trabajo, me postulé a varios cargos y me salieron tres entrevistas muy rápidamente”, recuerda.
Un factor que ayuda a los oriundos de la tierra de Simón Bolívar es su alta calificación. De los 15.000 venezolanos que recibieron visas de residencia temporal en Chile entre 2011 y 2015, 35% tiene estudios universitarios y 6% formación técnica profesional, según los datos del Departamento de Extranjería y Migración.
Publicado en El Estímulo
“Mi objetivo era irme a América Latina porque no hablo inglés. Empecé a averiguar sobre cada país de la región entre mis conocidos. Al final tenía tres opciones: Argentina, Chile y Perú. El primero era complicado por la situación económica y el último por los trámites migratorios”, dice Torres (24 años) para resumir el análisis que hizo antes de viajar.
Su caso está lejos de ser único. El anuario estadístico del Departamento de Migración y Extranjería revela que Chile entregó 7.978 visas de residencia temporal a venezolanos en 2015, un incremento de 209% en comparación con 2014. También otorgó 1.349 visas de permanencia definitiva, un aumento de 97% con respecto al año previo.
En 2016 probablemente habrá un alza de similares proporciones, pues el ingreso de venezolanos no se ha detenido. César Márquez, diseñador de 28 años, llegó al país el 1º de junio, después de intentar hacer vida en Panamá (en donde residía desde octubre de 2014) y evaluar alternativas como México y Ecuador. “Veo que hay muchas oportunidades”, comenta.
Las cifras oficiales, además, no incluyen casos como el de Andreína Dezzeo. La abogada de 29 años aprovechó que su abuelo materno era chileno, tramitó la nacionalidad (con la ayuda de una amiga en Santiago) y viajó en octubre de 2015. “Nunca antes había venido y no tenía idea de nada en profundidad, más que las cosas que mi abuelo me contaba desde niña”, relata.
Lo cierto es que la colonia venezolana se ha convertido en la segunda que más crece, detrás de la haitiana, aunque todavía está muy lejos de ser tan numerosa como la peruana, la boliviana y la colombiana. La presencia de los venezolanos ha sido objeto de varios artículos de prensa y de un reportaje transmitido por Televisora Nacional (TVN, canal estatal) en mayo.
Una visión positiva
Torres se desborda en elogios cuando habla de Chile. “Es un país que los venezolanos admiramos por sus políticas internas (…) Estamos muy agradecidos porque los procesos para gestionar el visado son impecables y eso nos permite regularizar en tiempo récord nuestra situación legal, así como ejercer nuestra profesión sin obstáculo alguno”, afirma.
Márquez no puede evitar la comparación con Panamá: “En Chile el trámite migratorio es más sencillo, el alquiler de vivienda menos complicado y costoso y el mercado sale súper económico”. También destaca la acogida al extranjero, que contrasta con la creciente xenofobia que encontró en el istmo: “Lejos de lo que se puede pensar, los chilenos nos respetan y nos consideran”.
Dezzeo reconoce que “es una sociedad bastante clasista” y que “la educación es muy cara”, pero su opinión general del país también es positiva: “hay muy buena relación entre lo que se gana y lo que se gasta, si te esfuerzas en el trabajo es muy bien valorado, me encanta que se puede andar en bicicleta por todos lados. Realmente me siento súper cómoda. Es mi segundo hogar”.
Estas opiniones favorables son compartidas por la mayoría de sus compatriotas: los venezolanos que residen en Chile lo ven como un país con un sistema político estable, una economía próspera y seguridad ciudadana. La paradoja es que los chilenos no tienen una visión tan positiva si no que, por el contrario, su percepción del país es cada vez más negativa.
En agosto, la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (la más prestigiosa de Chile) reveló que 48% cree que la situación económica es “mala o muy mala” y 68% añade que “no cambiará” en los próximos 12 meses. En materia política los resultados son peores: 68% califica la situación como “mala o muy mala” e igual porcentaje dice que “no cambiará”.
Nelson Betancourt –geógrafo de 33 años que llegó en febrero de 2010, cuando las visas a venezolanos no llegaban a 1.000 por año– entiende la desazón de los chilenos: “Antes el dólar valía 530 pesos y ahora supera los 670, hay un menor dinamismo económico y la vivienda se ha encarecido mucho”. A pesar de eso, tiene una visión positiva del país: “Siento que está bastante bien”.
Sensación de seguridad
La delincuencia es, según el sondeo de la CEP, el problema que más preocupa a los chilenos: 52% cree que es el asunto al que las autoridades deberían dedicar su mayor esfuerzo, por encima de salud (36%), corrupción (36%) y educación (34%). Además, el aspecto peor evaluado del gobierno de Michelle Bachelet es la gestión en materia de seguridad ciudadana.
Las cifras de Carabineros (policía) muestran que en el primer semestre de 2016 hubo 264.363 delitos en todo el país, una disminución de 5% frente a igual período de 2015. Dos tercios fueron “delitos contra la propiedad”, mientras que los restantes fueron “delitos violentos”. Esta categoría incluye los homicidios, que sumaron 211 en la primera mitad del año, 0,1% del total.
Los venezolanos, que vienen de una situación de inseguridad mucho más grave, se sienten seguros en Chile. “Es la antítesis de lo que vivimos en Venezuela”, afirma Torres. “En Panamá la inseguridad ha ido creciendo mucho más”, dice Márquez para reincidir en la comparación. “Conozco una sola persona a la que han robado desde que estoy en Santiago”, agrega Betancourt.
Incluso Dezzeo, que fue víctima de un delito, se siente segura en Chile. “Trabajo en una joyería y nos asaltaron en febrero. Ha sido lo más traumático que me ha pasado, sobre todo por venir huyendo de la inseguridad en Venezuela. De todas maneras, esto no me hace pensar que sea inseguro, simplemente trabajo en un rubro vulnerable en cualquier parte del mundo”, explica.
Mano de obra calificada
Otro problema que preocupa a los chilenos es la desaceleración económica. El cobre (principal producto de exportación del país y fuente de aportes al fisco) ha corrido la misma suerte que el petróleo y su precio ha caído desde máximos históricos de 4 dólares por libra en 2011 hasta un promedio de 2,14 dólares entre enero y julio de 2016, según la Comisión Chilena del Cobre.
La consecuencia ha sido que el crecimiento del producto interno bruto de Chile ha bajado de 6% en 2011 a 1,9% en el primer semestre de este año. Muchos especialistas también responsabilizan del retroceso al impacto de las reformas de Bachelet, pero más allá de eso, lo cierto es que la desaceleración ha llevado el desempleo hasta 6,9%, la tasa más alta en cinco años.
Los venezolanos, sin embargo, no suelen tener mucho problema para conseguir empleo. Torres comenzó a trabajar en una tienda cuando tenía una semana en Chile y aunque ganaba poco más de sueldo mínimo le alcanzaba para cubrir sus gastos. Luego fue contratado como operador de telemarketing y ahora es asesor comercial en una empresa que lo contactó por Linkedin.
Dezzeo, con la ventaja de tener la nacionalidad, obtuvo su empleo el mismo día en que llegó al país y le ha ido tan bien que todavía no ha hecho los trámites para validar su título de abogada. Para Márquez tampoco fue difícil encontrar trabajo: a un mes de su llegada ya tenía un empleo en su área en una empresa de organización de eventos.
El caso de Betancourt es distinto, porque migró a Chile con una oferta de trabajo. Admite, sin embargo, que las cosas no son tan fáciles como antes: “Poco tiempo después de llegar al país (al que se vino recién graduado) intenté cambiar de trabajo, me postulé a varios cargos y me salieron tres entrevistas muy rápidamente”, recuerda.
Un factor que ayuda a los oriundos de la tierra de Simón Bolívar es su alta calificación. De los 15.000 venezolanos que recibieron visas de residencia temporal en Chile entre 2011 y 2015, 35% tiene estudios universitarios y 6% formación técnica profesional, según los datos del Departamento de Extranjería y Migración.
Publicado en El Estímulo
viernes, 8 de mayo de 2015
Casos de corrupción desatan crisis política en Chile
La corrupción ha sido el detonante de la crisis política que vive Chile, donde la presidente Michelle Bachelet solicitó la renuncia, el miércoles, de todos sus ministros y pidió un plazo de 72 horas para decidir quiénes seguirán en el gobierno.
La última encuesta del Centro de Estudios Públicos muestra que 69% de los chilenos piensa que el país debiera descender en el ranking de corrupción por los casos revelados en los últimos meses, uno de los cuales involucra al hijo mayor de Bachelet.
El sondeo del CEP agrega que 52% de la población piensa que ahora los casos de corrupción son más frecuentes que hace 10 años y 48% considera que la reacción de los actores involucrados ante las denuncias ha sido mala.
La consecuencia ha sido una caída estrepitosa en la popularidad de Bachelet cuando apenas van 14 meses de su segundo mandato: 56% desaprueba su gestión y 55% asevera que está gobernando peor de lo que esperaban, informó El Mercurio.
"Si tomamos en cuenta el primer periodo presidencial y el segundo, este es el peor registro en términos de aprobación de la presidente", declaró Ricardo González, coordinador del área de opinión pública del CEP.
La valoración de los atributos personales de Bachelet también ha descendido: 60% cree que no tiene liderazgo para enfrentar situaciones de crisis, 62% no confía en ella, 66% la considera lejana y 72% señala que ha actuado con debilidad ante las presiones.
Cambio necesario. La renovación del gabinete, anunciada en una entrevista con el popular presentador de televisión Mario Kreutzberger (Don Francisco), llega en ese contexto y pretende recuperar la confianza de la población en el gobierno.
Para lograrla, el cambio "debería ser de alta envergadura" e implicar la salida de figuras claves como "parte del equipo político y de hacienda", declaró Pablo Lira, analista político de la Escuela de Periodismo de la Universidad Mayor, al diario La Tercera.
Gloria de la Fuente no tiene dudas de que el cambio traerá la salida del ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, cuestionado por el manejo de un caso de corrupción. "Esto es un golpe de timón a la conducción del gobierno", añadió.
Hasta ahora, sin embargo, lo único cierto es que el canciller Hernando Muñoz seguirá en el puesto. "La presidente tiene una muy buena evaluación de su desempeño, por tanto está ratificado en el cargo", dijo el ministro portavoz Álvaro Elizalde.
Muñoz encabeza el equipo jurídico que impugnó la competencia de la Corte Internacional de Justicia para tratar la demanda de Bolivia por una salida al mar, y actualmente se encuentra en La Haya, sede de la Corte, para presentar los alegatos orales.
Publicado en El Nacional
La última encuesta del Centro de Estudios Públicos muestra que 69% de los chilenos piensa que el país debiera descender en el ranking de corrupción por los casos revelados en los últimos meses, uno de los cuales involucra al hijo mayor de Bachelet.
El sondeo del CEP agrega que 52% de la población piensa que ahora los casos de corrupción son más frecuentes que hace 10 años y 48% considera que la reacción de los actores involucrados ante las denuncias ha sido mala.
La consecuencia ha sido una caída estrepitosa en la popularidad de Bachelet cuando apenas van 14 meses de su segundo mandato: 56% desaprueba su gestión y 55% asevera que está gobernando peor de lo que esperaban, informó El Mercurio.
"Si tomamos en cuenta el primer periodo presidencial y el segundo, este es el peor registro en términos de aprobación de la presidente", declaró Ricardo González, coordinador del área de opinión pública del CEP.
La valoración de los atributos personales de Bachelet también ha descendido: 60% cree que no tiene liderazgo para enfrentar situaciones de crisis, 62% no confía en ella, 66% la considera lejana y 72% señala que ha actuado con debilidad ante las presiones.
Cambio necesario. La renovación del gabinete, anunciada en una entrevista con el popular presentador de televisión Mario Kreutzberger (Don Francisco), llega en ese contexto y pretende recuperar la confianza de la población en el gobierno.
Para lograrla, el cambio "debería ser de alta envergadura" e implicar la salida de figuras claves como "parte del equipo político y de hacienda", declaró Pablo Lira, analista político de la Escuela de Periodismo de la Universidad Mayor, al diario La Tercera.
Gloria de la Fuente no tiene dudas de que el cambio traerá la salida del ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, cuestionado por el manejo de un caso de corrupción. "Esto es un golpe de timón a la conducción del gobierno", añadió.
Hasta ahora, sin embargo, lo único cierto es que el canciller Hernando Muñoz seguirá en el puesto. "La presidente tiene una muy buena evaluación de su desempeño, por tanto está ratificado en el cargo", dijo el ministro portavoz Álvaro Elizalde.
Muñoz encabeza el equipo jurídico que impugnó la competencia de la Corte Internacional de Justicia para tratar la demanda de Bolivia por una salida al mar, y actualmente se encuentra en La Haya, sede de la Corte, para presentar los alegatos orales.
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viernes, 17 de abril de 2015
Aumenta presión internacional contra gobierno de Maduro
La aprobación en los parlamentos de España, Chile y Colombia de resoluciones que critican la situación de los derechos humanos en el país y exigen la liberación de los presos políticos en Venezuela aumenta la presión internacional sobre el presidente Nicolás Maduro.
Los textos, además de confirmar la preocupación que existe en otros países por la situación en Venezuela, demuestran que el rechazo a las acciones recientes del gobierno de Maduro proviene de casi todas las fuerzas políticas, sin importar su tendencia ideológica.
La resolución del Congreso de los Diputados de España, impulsada por el Partido Popular (centroderecha) con el apoyo del Partido Socialista Obrero Español (centroizquierda), fue aprobada con 306 votos a favor, 19 en contra y una abstención.
La del Senado de Chile promovida por su presidente, Patricio Walker, de la Democracia Cristiana también contó con un respaldo mayoritario: 30 votos a favor, 1 en contra y 4 abstenciones. En Colombia, solo el Polo Democrático rechazó el texto.
El exdiplomático venezolano Emilio Figueredo señaló que eso demuestra que el gobierno ha perdido apoyo en los sectores de centroizquierda: "Todo lo que había logrado Hugo Chávez lo está perdiendo Maduro. Solo lo respalda la extrema izquierda".
Añadió que es probable que los parlamentos de otras naciones de la región se sumen a estas manifestaciones debido al trabajo hecho por la oposición en los últimos meses en instancias como la Internacional Socialista y la Internacional Demócrata Cristiana.
La Declaración de Panamá, firmada por 31 expresidentes iberoamericanos, también ha ampliado el alcance de los reclamos de la oposición y la sociedad civil venezolana porque cada uno de ellos pertenece a organizaciones políticas en sus países.
Reacción a medias. La respuesta del gobierno a las resoluciones de los legislativos, que también piden garantizar la transparencia de las elecciones de este año, solo ha sido contundente en el caso de España.
Las declaraciones de Maduro hicieron que el gobierno de Mariano Rajoy convocara al embajador en Madrid, Mario Isea. La Cancillería venezolana hizo lo propio con el embajador en Caracas, Antonio Pérez-Hernández y La Torra.
La resolución del Senado de Colombia fue rechazada por el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. "Métanse en los asuntos internos, tienen 67 años en guerra, traten de solucionarlo", dijo en su pro grama de televisión.
Sobre el texto aprobado en Chile no ha habido posición oficial alguna.
Publicado en El Nacional
Los textos, además de confirmar la preocupación que existe en otros países por la situación en Venezuela, demuestran que el rechazo a las acciones recientes del gobierno de Maduro proviene de casi todas las fuerzas políticas, sin importar su tendencia ideológica.
La resolución del Congreso de los Diputados de España, impulsada por el Partido Popular (centroderecha) con el apoyo del Partido Socialista Obrero Español (centroizquierda), fue aprobada con 306 votos a favor, 19 en contra y una abstención.
La del Senado de Chile promovida por su presidente, Patricio Walker, de la Democracia Cristiana también contó con un respaldo mayoritario: 30 votos a favor, 1 en contra y 4 abstenciones. En Colombia, solo el Polo Democrático rechazó el texto.
El exdiplomático venezolano Emilio Figueredo señaló que eso demuestra que el gobierno ha perdido apoyo en los sectores de centroizquierda: "Todo lo que había logrado Hugo Chávez lo está perdiendo Maduro. Solo lo respalda la extrema izquierda".
Añadió que es probable que los parlamentos de otras naciones de la región se sumen a estas manifestaciones debido al trabajo hecho por la oposición en los últimos meses en instancias como la Internacional Socialista y la Internacional Demócrata Cristiana.
La Declaración de Panamá, firmada por 31 expresidentes iberoamericanos, también ha ampliado el alcance de los reclamos de la oposición y la sociedad civil venezolana porque cada uno de ellos pertenece a organizaciones políticas en sus países.
Reacción a medias. La respuesta del gobierno a las resoluciones de los legislativos, que también piden garantizar la transparencia de las elecciones de este año, solo ha sido contundente en el caso de España.
Las declaraciones de Maduro hicieron que el gobierno de Mariano Rajoy convocara al embajador en Madrid, Mario Isea. La Cancillería venezolana hizo lo propio con el embajador en Caracas, Antonio Pérez-Hernández y La Torra.
La resolución del Senado de Colombia fue rechazada por el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. "Métanse en los asuntos internos, tienen 67 años en guerra, traten de solucionarlo", dijo en su pro grama de televisión.
Sobre el texto aprobado en Chile no ha habido posición oficial alguna.
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miércoles, 15 de abril de 2015
Lagos y Frei se suman a la causa de presos políticos
Los expresidentes de Chile Eduardo Frei y Ricardo Lagos manifestaron su apoyo a la causa de los presos políticos en Venezuela luego de reunirse con Mitzy Capriles y Lilian Tintori, esposas de Antonio Ledezma y Leopoldo López.
Frei informó que coordinará una visita al país con otros exmandatarios del Club de Madrid, que suscribieron una carta que pide la liberación de los presos políticos y alerta sobre el deterioro de los derechos humanos en Venezuela.
"Como chileno, tengo un sentimiento de lealtad porque durante la dictadura fueron miles los chilenos que estuvieron en Venezuela. Estamos dispuestos no solamente a colaborar, sino también a hacer escuchar nuestra voz en todo el mundo", dijo Frei.
Lagos propuso que la situación de los presos políticos en el país sea verificada por la Cruz Roja Internacional, como sucedió en la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, reseñó AFP.
"Hay más de 80 presos políticos. Creo que debe pedirse que la Cruz Roja sea aceptada por el gobierno de (Nicolás) Maduro para visitar las cárceles y ver las condiciones en que están detenidos", indicó Lagos.
Capriles y Tintori también se reunieron con el expresidente Sebastián Piñera (2010-2014). El secretario general de gobierno de Chile, Álvaro Elizalde, descartó la posibilidad de un encuentro con la presidente Michelle Bachelet.
"El gobierno de Chile forma parte de las iniciativas que en el marco de Unasur se han desarrollado para fortalecer y potenciar el proceso de diálogo entre el gobierno y la oposición venezolana", declaró Elizalde al diario El Mercurio.
Publicado en El Nacional
Frei informó que coordinará una visita al país con otros exmandatarios del Club de Madrid, que suscribieron una carta que pide la liberación de los presos políticos y alerta sobre el deterioro de los derechos humanos en Venezuela.
"Como chileno, tengo un sentimiento de lealtad porque durante la dictadura fueron miles los chilenos que estuvieron en Venezuela. Estamos dispuestos no solamente a colaborar, sino también a hacer escuchar nuestra voz en todo el mundo", dijo Frei.
Lagos propuso que la situación de los presos políticos en el país sea verificada por la Cruz Roja Internacional, como sucedió en la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, reseñó AFP.
"Hay más de 80 presos políticos. Creo que debe pedirse que la Cruz Roja sea aceptada por el gobierno de (Nicolás) Maduro para visitar las cárceles y ver las condiciones en que están detenidos", indicó Lagos.
Capriles y Tintori también se reunieron con el expresidente Sebastián Piñera (2010-2014). El secretario general de gobierno de Chile, Álvaro Elizalde, descartó la posibilidad de un encuentro con la presidente Michelle Bachelet.
"El gobierno de Chile forma parte de las iniciativas que en el marco de Unasur se han desarrollado para fortalecer y potenciar el proceso de diálogo entre el gobierno y la oposición venezolana", declaró Elizalde al diario El Mercurio.
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martes, 17 de julio de 2012
45% de la población requiere una vivienda nueva o mejorada
El déficit de vivienda afecta a 45% de la población, según el estudio de caso que la Asociación Venezolana de Ejecutivos y la Cámara Venezolana de la Construcción presentarán el jueves en el Iesa.
La investigación sitúa el déficit acumulado en 1,9 millones de unidades, lo que equivale a 7,6 millones de personas. Eso quiere decir que 1 de cada 4 venezolanos requiere una vivienda nueva.
Adicionalmente hay 1,3 millones de unidades –donde viven 5,2 millones de personas– en condiciones que no son óptimas. Eso arroja que 1 de cada 5 venezolanos requiere una vivienda mejorada.
El crecimiento de la población además obliga a construir 118.572 viviendas nuevas al año, de acuerdo con los datos preliminares del Censo 2011 realizado por el Instituto Nacional de Estadística.
El tamaño del problema obliga a hacer un esfuerzo de gran magnitud para superarlo. El estudio calcula que hay que construir anualmente 275.000 viviendas nuevas para llevar el déficit a cero en 15 años.
Para lograr el objetivo se requiere un ajuste en las políticas públicas, señalaron los responsables de la investigación.
El estudio toma el ejemplo de Chile, que triplica a Venezuela en la edificación de viviendas per cápita.
"Chile ha construido en las 2 últimas décadas 171 viviendas por cada 1.000 habitantes, mientras que Venezuela sólo ha construido 49 por cada 1.000", indica el estudio.
Claves del éxito. Entre las características que han hecho exitoso el modelo chileno destaca que el Estado se concentra en financiar la construcción de viviendas para las clases más necesitadas y subsidiar la demanda.
El proceso de asignación de las viviendas o de los subsidios es transparente porque depende de un sistema de puntos que toma en cuenta las características de cada familia y premia el ahorro.
La escogencia de la vivienda, incluso cuando son entregadas por el Gobierno, queda en manos del beneficiario.
Eso genera una dinámica competitiva entre las empresas privadas encargadas de la construcción para captar al ciudadano.
Otra clave del éxito ha sido la estrategia de financiamiento, que se caracteriza por expresar el precio de la vivienda en un valor que se ajusta por inflación (unidad de fomento) y levantar recursos en el sector privado.
Los fondos de pensiones, las aseguradoras y las sociedades inmobiliarias, entre otros actores, invierten en títulos hipotecarios y permiten que la banca tenga disponibilidad para otorgar créditos.
Todos esos factores, combinados con un entorno macroeconómico de baja inflación y crecimiento sostenido, han permitido a Chile construir desde hace 20 años al ritmo necesario para satisfacer la demanda de vivienda.
Publicado en El Nacional
La investigación sitúa el déficit acumulado en 1,9 millones de unidades, lo que equivale a 7,6 millones de personas. Eso quiere decir que 1 de cada 4 venezolanos requiere una vivienda nueva.
Adicionalmente hay 1,3 millones de unidades –donde viven 5,2 millones de personas– en condiciones que no son óptimas. Eso arroja que 1 de cada 5 venezolanos requiere una vivienda mejorada.
El crecimiento de la población además obliga a construir 118.572 viviendas nuevas al año, de acuerdo con los datos preliminares del Censo 2011 realizado por el Instituto Nacional de Estadística.
El tamaño del problema obliga a hacer un esfuerzo de gran magnitud para superarlo. El estudio calcula que hay que construir anualmente 275.000 viviendas nuevas para llevar el déficit a cero en 15 años.
Para lograr el objetivo se requiere un ajuste en las políticas públicas, señalaron los responsables de la investigación.
El estudio toma el ejemplo de Chile, que triplica a Venezuela en la edificación de viviendas per cápita.
"Chile ha construido en las 2 últimas décadas 171 viviendas por cada 1.000 habitantes, mientras que Venezuela sólo ha construido 49 por cada 1.000", indica el estudio.
Claves del éxito. Entre las características que han hecho exitoso el modelo chileno destaca que el Estado se concentra en financiar la construcción de viviendas para las clases más necesitadas y subsidiar la demanda.
El proceso de asignación de las viviendas o de los subsidios es transparente porque depende de un sistema de puntos que toma en cuenta las características de cada familia y premia el ahorro.
La escogencia de la vivienda, incluso cuando son entregadas por el Gobierno, queda en manos del beneficiario.
Eso genera una dinámica competitiva entre las empresas privadas encargadas de la construcción para captar al ciudadano.
Otra clave del éxito ha sido la estrategia de financiamiento, que se caracteriza por expresar el precio de la vivienda en un valor que se ajusta por inflación (unidad de fomento) y levantar recursos en el sector privado.
Los fondos de pensiones, las aseguradoras y las sociedades inmobiliarias, entre otros actores, invierten en títulos hipotecarios y permiten que la banca tenga disponibilidad para otorgar créditos.
Todos esos factores, combinados con un entorno macroeconómico de baja inflación y crecimiento sostenido, han permitido a Chile construir desde hace 20 años al ritmo necesario para satisfacer la demanda de vivienda.
Publicado en El Nacional
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Chile,
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