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jueves, 13 de noviembre de 2014

Daniel Rafecas: “La clave del prestigio del Poder Judicial son jueces libres de presión”

La Confederación de Asociaciones Israelítas de Venezuela invitó a los actos en el país para conmemorar el aniversario de la Noche de los Cristales Rotos, ocurrida el 9 de noviembre de 1938, al abogado y juez argentino Daniel Rafecas, que desde hace 15 años se ha dedicado a estudiar el tema del Holocausto. Afirma que la indignación frente a injusticias suele disminuir cuando se hace algo para reparar o cambiar la situación. "No ha sido el caso del Holocausto. Me generó una indignación que nunca se ha ido y que me impulsa a seguir el camino de investigar, estudiar y extraer las enseñanzas que esos acontecimientos dejaron".

–¿Qué se puede hacer, ahora que quedan menos sobrevivientes, para preservar la memoria del Holocausto?
–Efectivamente nos estamos quedando sin sobrevivientes. Lo que queda es apostar en dos sentidos. Primero comprometer a los países en introducir en los contenidos formales de todos los niveles educativos la historia del Holocausto y del fascismo. Ese debería ser el siguiente paso en Venezuela, donde la Asamblea Nacional sancionó por unanimidad un acuerdo para instaurar la Conmemoración Anual de la Memoria de las Víctimas del Holocausto (27 de enero). Lo segundo es crear conciencia y los medios de comunicación cumplen un papel fundamental porque tienen penetración en todos los niveles sociales y en todas las regiones.

–Ante amenazas como el Estado Islámico, ¿qué importancia tiene recordar el Holocausto?
–Lo que ocurre con el Estado Islámico es un ejemplo de las falencias que tenemos en el mundo: la humanidad no ha recogido todavía las enseñanzas del Holocausto y de otros genocidios (Camboya, Balcanes, Ruanda). Hay una preocupación de la comunidad internacional y destaco la posición del papa Francisco sobre los cristianos que son masacrados y expulsados de sus territorios por una minoría fanática, intolerante y criminal. Eso debería generar un repudio mucho mayor en nuestras sociedades.

–En el caso de América Latina, ¿cómo evalúa la situación de los derechos humanos?
–En líneas generales ha habido una mejora sustancial. Especialmente porque ya no tenemos dictaduras militares, lo que es un gran avance. Por supuesto que tenemos déficits. Pero en el caso de Argentina nos sentimos orgullosos y satisfechos por los logros en las investigaciones judiciales independientes y con respeto al debido proceso de los crímenes de lesa humanidad de la última dictadura. Un proceso en el cual participo y que ha permitido llevar al banquillo a 1.000 personas y dar reconocimiento a 10.000 víctimas. Argentina lidera un modelo de verdad, justicia y memoria con respecto al pasado de violencia de Estado que es reconocido a nivel mundial.

–¿Qué importancia tienen organismos regionales como Mercosur en la lucha por los derechos humanos? 
–En la región tenemos varias instancias para abordar estos asuntos. Históricamente la vía para presionar por el respeto a derechos fundamentales ha sido la OEA, la Convención Interamericana de Derechos Humanos y la Corte. El Mercosur es un ámbito importante, pero limitado a velar o reforzar el cumplimiento de derechos económicos y sociales.

–Los protocolos del Mercosur hablan de reforzar el sistema interamericano de derechos humanos.
–Claro. Es como una confirmación de que la vía institucional que hay en la región para procurar una mejora en los niveles de dignidad y libertad es la CIDH.

–Venezuela decidió abandonar esa instancia. ¿Qué consecuencias tiene eso?
–Es un retroceso porque la CIDH lo que hace es velar por el cumplimiento de cláusulas que están contenidas en las convenciones de derechos humanos firmadas. Prescindir de un tribunal que vela por el cumplimiento de este tipo de derechos en los países miembros, tiene que ser visto como algo lamentable.

–¿Qué pueden hacer las víctimas de abusos que ya no cuentan con la CIDH para lograr justicia?
–Hay un Comité de Derechos Humanos y otras instancias en la ONU. Hay un relator especial contra la tortura, que es el argentino Juan Méndez. También hay un comité contra la desaparición forzada. Hay mecanismos que no dependen de la OEA y que pueden suplir ese vacío al que usted se refiere.

–Ha estado involucrado en casos polémicos como el juicio al actual vicepresidente de Argentina, que tienden a politizarse. ¿Cómo evitarlo?
–Es una buena pregunta y me gustaría tener la respuesta. Haría mucho más llevadera la labor de un juez federal que, le guste o no, tiene que lidiar con cuestiones de la vida política del país. Allí hay una tensión inevitable entre un Poder Judicial independiente y el poder político. Y eso genera muchas veces un intento de politización de los fallos judiciales, que son decisiones técnicas tomadas en un proceso penal a partir de las pruebas que se presentan. La manera de evitarlo es que la clase política tenga un gran respeto por la labor del Poder Judicial, como hay en países desarrollados.

–Eso requiere un sistema judicial con credibilidad. ¿Qué se necesita para lograrlo? 
–Hay dos cuestiones fundamentales. Una es la independencia del poder político, garantizada por las reglas de la Constitución. La otra es la autonomía presupuestaria. También se debe contar con un modelo transparente, profesional y serio de designación y remoción de magistrados. Esto es decisivo. La clave del prestigio del Poder Judicial son jueces libres de todo tipo de presión, no solamente del poder político sino también económico y mediático. Esa tranquilidad de espíritu que necesita el juez para hacer su trabajo redunda en un correcto funcionamiento, y hace al sistema judicial predecible y prestigioso.

Publicado en El Nacional

domingo, 10 de agosto de 2014

Elías Daniels: "Venezuela debe discutir sobre la reclamación del Esequibo"

El almirante (r) Elías Daniels, ex director de la Unidad Especial de Guyana en la Cancillería, cree que el gobierno cometió un error al politizar la controversia territorial, que requiere una política de Estado consensuada.

–¿ Cuál es el estatus de la reclamación del Esequibo?
–La reclamación está vigente porque el Acuerdo de Ginebra está vigente. El problema es que el manejo interno en los últimos años ha sido de enfrentamiento. El tema se ha incorporado a la diatriba política. Eso ha sido un error porque la reclamación es un asunto nacional, que interesa a todos los venezolanos y todos deben recibir información apropiada.

–¿Qué ha hecho Venezuela en los últimos años?
–Ha usado el método de los buenos oficios, que consiste en que el secretario general de la ONU nombra un representante y cada país designa un facilitador (el de Venezuela es Roy Chaderton) para tratar el tema. Pero esos facilitadores tienen que reunirse. Habría que buscar en la historia cuándo fue la última vez que se reunieron.

–¿Por qué el método no ha dado resultados?
–Porque Venezuela en los últimos años no ha conseguido un facilitador que tuviera ideas para ponerlas en el tapete. También porque las circunstancias han variado. No es lo mismo 1966 que 2014. La geografía marítima varió. La legislación internacional cambió.

–¿Qué se debe hacer ante la muerte del buen oficiante Norman Girvan?
–Hay que tener cuidado porque el secretario general de la ONU puede determinar que los buenos oficios ya no son el método adecuado y escoger otro de los medios previstos en el Acuerdo de Ginebra. Es peligroso porque no estamos preparados para eso. Hay que hacer foros, asambleas, discusiones, análisis con personas calificadas. Venezuela tiene que discutir sobre la reclamación del Esequibo.

–¿Cómo se respondió a la solicitud que Guyana hizo en 2012 ante la ONU para ampliar su plataforma continental?
–Venezuela actuó bien. Esa es una de las cosas que no se sabe, porque la Cancillería se manifiesta solo mediante comunicados. El canciller no da entrevistas ni declaraciones, como lo hace su contraparte de Guyana. El canciller tiene que dejar el miedo con la prensa y expresar los problemas de política exterior. La posición de Venezuela fue distribuida a los 193 países que están en la Asamblea General de la ONU. ¿Cómo puede ser secreta? Eso es algo público.

–Se ha cuestionado el manejo de la reclamación. ¿Hay un descuido del tema y de la política exterior en general?
–Hay que dividir eso en dos etapas, porque el gobierno tiene varios años. Al principio se le dio mucha importancia y se continuó la gestión de años anteriores. Pero en 2002 el gobierno dejó de enfocar la reclamación como un asunto de Estado. El tema Guyana no puede ser una política de gobierno, que es circunstancial, sino una política de Estado, que debe ser consensuada.

–¿Es posible lograr ese consenso?
–Sí. Para eso son importantes los medios, las academias, las universidades; donde se puede discutir el tema. Porque la reclamación forma parte de un asunto más grande, que es la conformación geográfica. Con Colombia está pendiente la delimitación submarina. Después hay un solapamiento entre las fronteras de República Dominicana con Colombia y Venezuela. Eso hay que solucionarlo. Luego hay una cantidad de islas con la que no se ha delimitado: San Cristóbal y Nevis, Antigua y Barbuda, Dominica, Montserrat (Reino Unido), Santa Lucía, San Vicente y Granadinas, Granada.

–¿Las prospecciones petroleras de Granada afectan a Venezuela?
–Se dice, hay que constatarlo, que se alquiló un buque oceánico que está haciendo levantamiento sísmico en las aguas territoriales de Granada. Hay que estar pendiente, no vaya a ser que estén usurpando espacios marítimos de Venezuela. Hay que tener mucho cuidado.

–¿Para que no pase lo mismo que con el Teknik Perdana, detenido en 2013 cuando hacía prospecciones petroleras para Guyana?
–Allí Venezuela actuó bien. Porque detuvo un buque que estaba en aguas que no son de Guyana. Pero ese episodio confirma la necesidad de reunirnos a discutir los temas de soberanía, de conformación geográfica. Hay muchos recursos en la Plataforma Deltana, en Isla de Aves, en el Golfo de Venezuela. Hay recursos de gas e hidrocarburos que dan para solucionar muchos problemas. Pero primero tenemos que terminar la delimitación con Colombia. Hay que solucionar eso. Y después, si quieren, lo sometemos a referéndum popular, si es un tema tan controversial. Pero no hay que tener miedo a discutirlo.

–¿En la frontera terrestre con Colombia y Brasil hay asuntos pendientes?
–Allí hay que tomar en cuenta la integración, que tiene que darse. En la Comunidad Andina avanzamos mucho en la integración con Colombia. Con Brasil, a partir de Unasur, comenzamos a discutir. Y Unasur es un proyecto de integración muy interesante con respecto a la reclamación del Esequibo, porque incluye a Guyana.

–¿Fue un error abandonar la Comunidad Andina?
–Creo que sí, fue un error. No es lo mismo ser cabeza de ratón que cola de león. El proceso de integración más avanzado era el de la CAN. Tenía parlamento elegido democráticamente, normas, instituciones. De pronto, nos salimos para adherirnos al Mercosur, que tiene sus problemas.

–¿Es posible un acercamiento con la CAN?
–Ahora nos estamos dando cuenta de la necesidad de la relación bilateral con Colombia. En la CAN ya nos habíamos integrado tanto que había cadenas productivas. ¿Cómo retomar eso? Son necesarios los foros, la discusión, los análisis. No hay que tenerles miedo. Hay que hacerlos, pero sin pretensión de imponer un criterio.

–¿Por qué lo sacan de la Cancillería en junio, después de 19 años?
–Soy un estudioso de la política exterior y escribo ensayos que se llaman reflexiones, que se alimentan con informaciones que son de dominio público a través de Internet. Siempre fui muy cuidadoso en deslindar los papeles confidenciales que le entregaba al canciller de los que son públicos. Pero eso parece que incomodaba. Lo que pasa es que hay que mantener informada a la opinión pública. Las cosas deberían ser como al principio del gobierno, cuando los periodistas tenían acceso a las fuentes oficiales. Últimamente no es así. Eso hace mucho mal.

–¿Cómo queda la Unidad Especial de Guyana?
–Creo que la intención del gobierno es darle continuidad al trabajo que se hacía allí. Esa unidad se ha encargado de tener un registro de todo lo que afecta la reclamación del Esequibo. Ojalá siga investigando.

Publicado en El Nacional

lunes, 28 de octubre de 2013

Sule Öztunç: “La gente de Oriente Medio tiene derecho a vivir con democracia, justicia y libertad”

Las relaciones entre Venezuela y Turquía están en un buen momento. El intercambio comercial se ha multiplicado por diez en la última década y la cooperación bilateral incluye proyectos en muchas áreas, incluida la construcción de viviendas.

La embajadora de Turquía en Venezuela, Sule Öztunç, cree que es posible mejorarlas aún más. "A pesar de la distancia geográfica entre ambos países, creo que tenemos muchas cosas en común y que hay mucho potencial para desarrollar las relaciones".

Su misión en Venezuela comienza justo a tiempo para celebrar el noventa aniversario de la fundación de la República de Turquía, que se cumple mañana. Cree que la fecha es adecuada para repasar los logros de su país y el papel que desempeña en el mundo.

-¿Cuáles son los principales logros de la República de Turquía en 90 años?
-Turquía se convirtió en 1923 en una república democrática y secular. Desde entonces ha habido muchos logros. Entre los más importantes: sustituir el alfabeto arábico por el occidental, implementar un sistema económico orientado a valores universales, dar derecho al voto a las mujeres en 1934 (antes que algunos países europeos). Esa es la parte histórica, en los últimos 10 años también hay logros.

-¿Cuáles?
-Somos la decimosexta economía del mundo y la sexta de Europa, con un producto interno bruto cercano al billón de dólares y una balanza comercial de 400 millardos de dólares. En materia de política exterior, tenemos un papel cada vez más activo. Algunos hablan de un cambio, pero no es así. La política exterior sigue orientada por los valores universales que siempre hemos defendido y mantiene los mismos objetivos. Quizás han cambiado los medios usados, que se han diversificado. Por ejemplo, somos más activos en la asistencia a países en desarrollo y hemos invertido casi 3 millardos de dólares en más de 100 países, incluidos algunos de América Latina.

-¿Cómo están las relaciones con Venezuela?
-Tenemos relaciones diplomáticas desde 1957, fue uno de los primeros países de América Latina donde tuvimos representación. Venezuela es un país con recursos naturales abundantes, llamado a desempeñar un papel relevante en el ámbito internacional. Por eso creemos que es importante mantener buenas relaciones y mi objetivo como embajadora es mejorarlas.

-¿Qué se puede hacer para mejorarlas?
-Hay un gran potencial para desarrollar las relaciones. Turquía tiene mucho que ofrecer a Venezuela y viceversa. Nuestra balanza comercial se ha multiplicado por 10 en los últimos 10 años. Y nos gustaría llevarla más allá. Un sector en que trabajamos juntos es la construcción. Hay varias compañías turcas edificando viviendas e infraestructuras en Venezuela. Hemos construido 1.400 casas para la Misión Vivienda.

-¿En qué otros sectores pueden cooperar?
-Hay mucho potencial para el comercio. Turquía tiene una gran industria de alimentos, como frutos secos y pasta, entre otros. Venezuela puede ofrecernos petróleo y derivados porque nosotros, a pesar de estar rodeado de productores de crudo, no contamos con este recurso. Nuestras economías no compiten entre sí, sino que son complementarias. Es otra buena razón para mejorar las relaciones.

-En noviembre se reanudarán las negociaciones para el ingreso pleno a la Unión Europea. ¿Cuáles son las expectativas de Turquía?
-Entrar a la Unión Europea es una de las metas principales de nuestra política exterior. En 1963 nos convertimos en Estado asociado, en 1996 entramos en la unión aduanera y en 2005 comenzamos a negociar el ingreso pleno. En la planificación del centenario, un objetivo importante es que Turquía esté en la Unión Europea para 2023. Cualquier relación que no sea la membresía escapa de nuestros intereses.

-¿Por qué hasta ahora no se ha logrado ese objetivo?
-Esto debe ser visto como un proceso que, por nuestras características, tiene más aristas. No es lo mismo un país de 5 millones de habitantes que nosotros. Es un proceso que toma su tiempo y eso lo vemos como una oportunidad para que sea lo más beneficioso posible para ambas partes. Si la Unión Europea desea jugar un papel más importante en el ámbito global, contar con Turquía entre sus miembros puede ayudar.

-Turquía también es parte de Medio Oriente, ¿cuál papel juega allí?
-Los turcos nos consideramos un país europeo, asiático, medio oriental, balcánico, caucásico y mediterráneo. Lamentablemente Oriente Medio atraviesa por un período de gran inestabilidad. Hay muchos problemas que resolver. Turquía intenta aportar estabilidad a la región. No buscamos imponernos sino actuar como un modelo a seguir. Ofrecemos nuestra experiencia en la democracia para los otros países.

-¿Y en Siria que, por las dimensiones del conflicto y la cercanía con su país, les afecta directamente?
-Lo que ocurre en Siria es un desastre humanitario que Turquía lamenta profundamente. Nuestra posición ha sido que los reclamos de democracia y justicia deben ser atendidos. Siria y la región atraviesan un proceso de transformación que debió producirse hace tiempo, porque la gente de Oriente Medio tiene derecho a vivir con democracia, justicia y libertad. Son exigencias legítimas y Turquía siempre apoyará el logro de las mismas.

-¿La posición sobre Siria puede ser un punto de desencuentro con Venezuela, que ha respaldado al régimen de Bashar Al Assad?
-A Turquía y Venezuela les gustaría ver al final la misma foto: el fin de las hostilidades y de las muertes en Siria. También nos gustaría ver una región libre de armas químicas. Son valores que compartimos. No hay que buscar los puntos que nos dividen sino los de convergencia.

-¿Cómo es la relación con los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)? ¿Se identifican con este grupo?
-Sin querer caer en las categorizaciones, creo que las cifras hablan por sí solas. Turquía tiene un crecimiento anual de 5,2%, lo cual la sitúa entre los primeros países de la Organización de Cooperación y Desarrollo. Tenemos buenas relaciones con todos los países Brics, tanto en lo individual como en el contexto del G-20.

-¿Cuál es la posición de Turquía sobre la reforma de la ONU?
-Turquía está entre los países que piensa que la ONU necesita una reforma porque se fundó después de la Segunda Guerra Mundial y refleja las dinámicas de esa época. Han ocurrido muchos cambios desde entonces. Nos gustaría que el Consejo de Seguridad tuviera una representación más democrática y pluralista, también que la ONU sea más activa y eficaz en la resolución de los conflictos en el mundo.

Publicado en El Nacional

domingo, 19 de mayo de 2013

Juan Mario Laserna: Subordinar el Legislativo al Ejecutivo es un tipo de dictadura

Colombia no es ajena a la incertidumbre política que vive Venezuela tras la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales. El senador Juan Mario Laserna, del Partido Conservador, conoce la situación de primera mano porque el 14 de abril estuvo en el país como acompañante invitado por la Mesa de la Unidad Democrática y porque la semana pasada promovió la intervención de la diputada María Corina Machado en el Congreso de Colombia para explicar la situación venezolana. Laserna considera que las irregularidades en los comicios y los acontecimientos posteriores son razones más que suficientes para que la comunidad internacional esté preocupada por la democracia del país.

–¿Cuál es su opinión sobre la situación en Venezuela?
–Todos en América Latina estamos preocupados por la situación política, económica y social de Venezuela. Por la inestabilidad que se está generando y también por cómo se han coartado las diferentes libertades, tanto políticas y electorales, como económicas y comerciales. Las medidas que el Gobierno ha tomado van a profundizar la crisis. Por ejemplo, es injusto y es un sofisma de distracción acusar a empresarios y comerciantes de generar la escasez y el desabastecimiento. Eso lo ha generado el Gobierno a través de las restricciones a la economía y al mercado cambiario. Ellos han generado el problema y lo que están haciendo es echarle el pato, como decimos en Colombia, a otro. Es decir, echarle la culpa.

–¿Duda de los resultados de las elecciones presidenciales del 14 de abril?
–En esos comicios hubo problemas, pero lo que hay que ver es si lo que se ofreció en Unasur realmente se cumplió. Porque pareciera que el acuerdo del 18 de abril, que el presidente Nicolás Maduro buscó desesperadamente para legitimar su elección, fue después totalmente incumplido. Creo que es importante saber si Unasur responderá ante esa situación o si lo único para lo que sirvió fue como instrumento de validación de las elecciones. Porque ellos tenían 170 observadores. En ese sentido, los presidentes del bloque deberían pedir explicaciones. Nosotros en el Partido Conversador aprobamos la semana pasada una proposición solicitándole al presidente Juan Manuel Santos y a la canciller explicaciones sobre lo de Unasur.

–¿Considera que la posición de Unasur, e incluso de la Organización de Estados Americanos, ha sido complaciente con Maduro?
–La OEA no ha hecho nada, pero Unasur ha sido un valedor de las elecciones. El problema es que después de los comicios vino otro tema que es igual de grave: lo que hizo el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. No permitir que un diputado hable si no reconoce a Maduro lo que hace es subordinar el Poder Legislativo al Ejecutivo y eso es un tipo de dictadura, porque está rompiendo la independencia de los poderes. Creo que todos los latinoamericanos, y especialmente quienes tenemos una herencia bolivariana, debemos pensar que allí se están rompiendo los principios democráticos. Entonces no sólo son las elecciones sino también las medidas que se están tomando para silenciar a la oposición. Eso es quizás más grave.

–Durante el Gobierno de Hugo Chávez también hubo medidas contra la oposición y no hubo una reacción tan fuerte en el extranjero. ¿Qué ha cambiado?
–Que ahora es mucho más drástico, que hubo violencia en la Asamblea contra los diputados, que son unas medidas mucho más restrictivas. Creo que esto, combinado con lo que seguramente fue una manipulación de las elecciones y con el incumplimiento ante la comunidad internacional del acuerdo de Unasur, es lo que hace la diferencia. El régimen de Chávez tenía cierta legitimidad, pero ese no es el caso ahora.

–¿Por qué promovió la intervención de María Corina Machado en el Congreso de Colombia?
–Primero porque hay 5 millones de colombo-venezolanos. Tenemos un mismo origen, somos países hermanos cuyos destinos están entrelazados. La democracia en Venezuela y la paz en Colombia son uno solo. Y creo que cada vez vamos a estar más ligados y más unidos en el futuro, entonces el problema de la democracia en Venezuela es un problema que afecta a Colombia. El Partido Conservador, que es mi partido, fue fundado en 1849 por los amigos de Simón Bolívar, entonces es un partido cuyo personaje principal e inspirador es un venezolano. Por eso creemos que esa intervención de la diputada era muy importante, porque también en el Congreso los sentimientos son muy diferentes a los del Ejecutivo. Los parlamentarios tienen más chance y más capacidad de expresar los sentimientos del pueblo colombiano, su afecto, su necesidad de cercanía y su voluntad de apoyo al pueblo venezolano. Eso sólo puede hacerse en un Congreso y por eso la acogida fue muy calurosa, además de mayoritaria y abrumadora. Sólo hubo unas voces que se opusieron, pero como 1 de 10, creo que se mostró un gran apoyo, incluso de los partidos que respaldan a Santos. Y eso es muy importante, sobre todo cuando hay tanta gente en la oposición venezolana que cree que los demócratas colombianos les dimos la espalda. Creo que se evidenció todo lo contrario. Los políticos de varios partidos están siguiendo con interés lo que pasa en Venezuela.

–Se ha dicho que el Ejecutivo presionó para que la intervención de Machado no se produjera. ¿Es cierto?
–Yo no sé. Eso seguramente le tocó al presidente del Congreso. Pero lo importante es que se logró que hablara tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. A mí no me presionaron porque el presidente Enrique Santos sabe que en eso estoy distanciado de él, que no comparto la política del Ejecutivo con respecto a Venezuela. Si hubo presiones, eso muestra que era tanto el apoyo que tenía la visita de María Corina que ni siquiera la intervención de la Cancillería y la Presidencia pudieron detener que ella hablara en la plenaria. Es un síntoma más del apoyo verdadero del pueblo colombiano a la democracia en Venezuela.

–¿Cree que el presidente Santos se equivocó al suscribir la declaración de Unasur y asistir a la juramentación de Maduro?
–Creo que el presidente de Colombia, al menos en este momento, debería pedir que se cumplan los acuerdos de Unasur. Creo que él fue asaltado en su buena fe, que él quería ayudar junto con los países de la región. Por eso el Partido Conservador le exige que pida una explicación.

–¿Cómo se explica que Santos, después de ser tan crítico con el chavismo como ministro de Uribe, ahora sea un valedor de lo que ocurre en Venezuela?
–Por dos cosas. Él cree que Maduro es fundamental para las negociaciones con las FARC en La Habana y valora mucho el intercambio comercial entre los dos países. De algún modo, además, piensa que los intereses de los gobiernos de Colombia y Venezuela son los mismos. Creo que puede tener razón a corto plazo, pero que a largo plazo es una equivocación. Si hay un interés común es algo coyuntural. Obviamente que los intereses de los países sí son comunes: necesitamos relaciones comerciales estables y prósperas, mayor integración, mayor libertad.

–¿Qué llamado le hace al Gobierno de Venezuela?
–Lo primero es restablecer los derechos a la oposición, que sigue sin poder hablar en el Parlamento, que es una palabra que viene de hablar. Eso  equivale a haber cerrado el Congreso. El punto es que pueden cerrar la Asamblea, pero no pueden callar a los asambleístas. Sobre todo con la tecnología y los medios de comunicación. Otra cosa es respetar la libertad de expresión.

Ex mandatarios en pie. Ante el silencio del presidente Juan Manuel Santos, han sido los ex mandatarios Andrés Pastrana y Álvaro Uribe quienes se han encargado de cuestionar la victoria electoral de Nicolás Maduro y su accionar al frente del Gobierno de Venezuela.

El senador Juan Mario Laserna destaca que Pastrana ofreció un planteamiento muy serio sobre la situación en Venezuela y respalda el llamado que le hizo a Santos para que se pronuncie al respecto.
Sobre las acusaciones contra Uribe, al que el mandatario venezolano vinculó con una conspiración internacional para asesinarlo, el parlamentario afirma que se trata de una cortina de humo.

“Es una distracción que está ensayando Maduro porque sabe que en este momento, aunque el Gobierno de Santos lo haya apoyado, usar este tipo de argumento y crear un sentimiento anticolombiano lo ayuda políticamente. Es demagogia”.

Publicado en El Nacional