Colombia no es ajena a la incertidumbre política que vive Venezuela tras la victoria de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales. El senador Juan Mario Laserna, del Partido Conservador, conoce la situación de primera mano porque el 14 de abril estuvo en el país como acompañante invitado por la Mesa de la Unidad Democrática y porque la semana pasada promovió la intervención de la diputada María Corina Machado en el Congreso de Colombia para explicar la situación venezolana. Laserna considera que las irregularidades en los comicios y los acontecimientos posteriores son razones más que suficientes para que la comunidad internacional esté preocupada por la democracia del país.
–¿Cuál es su opinión sobre la situación en Venezuela?
–Todos en América Latina estamos preocupados por la situación política, económica y social de Venezuela. Por la inestabilidad que se está generando y también por cómo se han coartado las diferentes libertades, tanto políticas y electorales, como económicas y comerciales. Las medidas que el Gobierno ha tomado van a profundizar la crisis. Por ejemplo, es injusto y es un sofisma de distracción acusar a empresarios y comerciantes de generar la escasez y el desabastecimiento. Eso lo ha generado el Gobierno a través de las restricciones a la economía y al mercado cambiario. Ellos han generado el problema y lo que están haciendo es echarle el pato, como decimos en Colombia, a otro. Es decir, echarle la culpa.
–¿Duda de los resultados de las elecciones presidenciales del 14 de abril?
–En esos comicios hubo problemas, pero lo que hay que ver es si lo que se ofreció en Unasur realmente se cumplió. Porque pareciera que el acuerdo del 18 de abril, que el presidente Nicolás Maduro buscó desesperadamente para legitimar su elección, fue después totalmente incumplido. Creo que es importante saber si Unasur responderá ante esa situación o si lo único para lo que sirvió fue como instrumento de validación de las elecciones. Porque ellos tenían 170 observadores. En ese sentido, los presidentes del bloque deberían pedir explicaciones. Nosotros en el Partido Conversador aprobamos la semana pasada una proposición solicitándole al presidente Juan Manuel Santos y a la canciller explicaciones sobre lo de Unasur.
–¿Considera que la posición de Unasur, e incluso de la Organización de Estados Americanos, ha sido complaciente con Maduro?
–La OEA no ha hecho nada, pero Unasur ha sido un valedor de las elecciones. El problema es que después de los comicios vino otro tema que es igual de grave: lo que hizo el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. No permitir que un diputado hable si no reconoce a Maduro lo que hace es subordinar el Poder Legislativo al Ejecutivo y eso es un tipo de dictadura, porque está rompiendo la independencia de los poderes. Creo que todos los latinoamericanos, y especialmente quienes tenemos una herencia bolivariana, debemos pensar que allí se están rompiendo los principios democráticos. Entonces no sólo son las elecciones sino también las medidas que se están tomando para silenciar a la oposición. Eso es quizás más grave.
–Durante el Gobierno de Hugo Chávez también hubo medidas contra la oposición y no hubo una reacción tan fuerte en el extranjero. ¿Qué ha cambiado?
–Que ahora es mucho más drástico, que hubo violencia en la Asamblea contra los diputados, que son unas medidas mucho más restrictivas. Creo que esto, combinado con lo que seguramente fue una manipulación de las elecciones y con el incumplimiento ante la comunidad internacional del acuerdo de Unasur, es lo que hace la diferencia. El régimen de Chávez tenía cierta legitimidad, pero ese no es el caso ahora.
–¿Por qué promovió la intervención de María Corina Machado en el Congreso de Colombia?
–Primero porque hay 5 millones de colombo-venezolanos. Tenemos un mismo origen, somos países hermanos cuyos destinos están entrelazados. La democracia en Venezuela y la paz en Colombia son uno solo. Y creo que cada vez vamos a estar más ligados y más unidos en el futuro, entonces el problema de la democracia en Venezuela es un problema que afecta a Colombia. El Partido Conservador, que es mi partido, fue fundado en 1849 por los amigos de Simón Bolívar, entonces es un partido cuyo personaje principal e inspirador es un venezolano. Por eso creemos que esa intervención de la diputada era muy importante, porque también en el Congreso los sentimientos son muy diferentes a los del Ejecutivo. Los parlamentarios tienen más chance y más capacidad de expresar los sentimientos del pueblo colombiano, su afecto, su necesidad de cercanía y su voluntad de apoyo al pueblo venezolano. Eso sólo puede hacerse en un Congreso y por eso la acogida fue muy calurosa, además de mayoritaria y abrumadora. Sólo hubo unas voces que se opusieron, pero como 1 de 10, creo que se mostró un gran apoyo, incluso de los partidos que respaldan a Santos. Y eso es muy importante, sobre todo cuando hay tanta gente en la oposición venezolana que cree que los demócratas colombianos les dimos la espalda. Creo que se evidenció todo lo contrario. Los políticos de varios partidos están siguiendo con interés lo que pasa en Venezuela.
–Se ha dicho que el Ejecutivo presionó para que la intervención de Machado no se produjera. ¿Es cierto?
–Yo no sé. Eso seguramente le tocó al presidente del Congreso. Pero lo importante es que se logró que hablara tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. A mí no me presionaron porque el presidente Enrique Santos sabe que en eso estoy distanciado de él, que no comparto la política del Ejecutivo con respecto a Venezuela. Si hubo presiones, eso muestra que era tanto el apoyo que tenía la visita de María Corina que ni siquiera la intervención de la Cancillería y la Presidencia pudieron detener que ella hablara en la plenaria. Es un síntoma más del apoyo verdadero del pueblo colombiano a la democracia en Venezuela.
–¿Cree que el presidente Santos se equivocó al suscribir la declaración de Unasur y asistir a la juramentación de Maduro?
–Creo que el presidente de Colombia, al menos en este momento, debería pedir que se cumplan los acuerdos de Unasur. Creo que él fue asaltado en su buena fe, que él quería ayudar junto con los países de la región. Por eso el Partido Conservador le exige que pida una explicación.
–¿Cómo se explica que Santos, después de ser tan crítico con el chavismo como ministro de Uribe, ahora sea un valedor de lo que ocurre en Venezuela?
–Por dos cosas. Él cree que Maduro es fundamental para las negociaciones con las FARC en La Habana y valora mucho el intercambio comercial entre los dos países. De algún modo, además, piensa que los intereses de los gobiernos de Colombia y Venezuela son los mismos. Creo que puede tener razón a corto plazo, pero que a largo plazo es una equivocación. Si hay un interés común es algo coyuntural. Obviamente que los intereses de los países sí son comunes: necesitamos relaciones comerciales estables y prósperas, mayor integración, mayor libertad.
–¿Qué llamado le hace al Gobierno de Venezuela?
–Lo primero es restablecer los derechos a la oposición, que sigue sin poder hablar en el Parlamento, que es una palabra que viene de hablar. Eso equivale a haber cerrado el Congreso. El punto es que pueden cerrar la Asamblea, pero no pueden callar a los asambleístas. Sobre todo con la tecnología y los medios de comunicación. Otra cosa es respetar la libertad de expresión.
Ex mandatarios en pie. Ante el silencio del presidente Juan Manuel Santos, han sido los ex mandatarios Andrés Pastrana y Álvaro Uribe quienes se han encargado de cuestionar la victoria electoral de Nicolás Maduro y su accionar al frente del Gobierno de Venezuela.
El senador Juan Mario Laserna destaca que Pastrana ofreció un planteamiento muy serio sobre la situación en Venezuela y respalda el llamado que le hizo a Santos para que se pronuncie al respecto.
Sobre las acusaciones contra Uribe, al que el mandatario venezolano vinculó con una conspiración internacional para asesinarlo, el parlamentario afirma que se trata de una cortina de humo.
“Es una distracción que está ensayando Maduro porque sabe que en este momento, aunque el Gobierno de Santos lo haya apoyado, usar este tipo de argumento y crear un sentimiento anticolombiano lo ayuda políticamente. Es demagogia”.
Publicado en El Nacional
Mi nombre es Alejandro Hinds Rodríguez. Nací en Caracas, Venezuela, el 20 de octubre de 1979. Me gradué de Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo, en la Universidad Católica Andrés Bello en 2002. Este blog recopila los artículos escritos durante mi carrera
domingo, 19 de mayo de 2013
martes, 14 de mayo de 2013
Venezuela compró 76% de las armas que Rusia vendió a América Latina
Las exportaciones de armas y servicios militares de Rusia a América Latina durante los últimos 12 años sumaron 14,5 millardos de dólares, de los cuales 76% tuvieron como destino a Venezuela, informó Anatoli Isaikin, director de la exportadora estatal rusa de armas, Rosoboronexport.
“El volumen de los contratos con Venezuela se estima en 11 millardos de dólares”, dijo Isaikin durante su intervención en una audiencia en el Parlamento de Rusia dedicada a analizar las relaciones de ese país con América Latina, según la agencia Efe.
El director de Rosoboronexport destacó que la cooperación militar con Venezuela es producto de una alianza estratégica entre ambos gobiernos y que Rusia, además de ser el principal proveedor de armas, construye en el país dos plantas para el ensamblaje de fusiles automáticos Kaláshnikov y la fabricación de municiones.
La lista de compras de Venezuela a Rusia incluye, además de 100.000 Kaláshnikov, 47 helicópteros, 25 cazas SU-MK2, carros de combate T-72B1, lanzaderas de cohetes de bocas múltiples Smerch y Grad, sistemas de defensa antiaérea S-300 y camiones de transporte.
El Stockholm International Peace Research Institute ya había señalado, en su informe anual publicado en marzo, que Rusia es el principal proveedor de Venezuela porque suministró 66% de las adquisiciones militares hechas entre 2008 y 2012. Le siguieron China y España, con 12% cada una.
El Sipri (por sus siglas en inglés) indicó que las compras venezolanas aumentaron 555% en el período 2007-2011, en comparación con 2002-2006. El alza colocó a Venezuela como el mayor importador de armamento de América Latina e hizo que escalara del puesto 46 al 15 en el ranking mundial de compradores de material bélico.
El presidente Nicolás Maduro también ha destacado la importancia de la cooperación militar con Rusia. “Es un punto clave y vamos a avanzar este año para que se consolide aún más la alianza”, dijo en la IX reunión de la comisión intergubernamental bilateral, realizada a principios de abril en Venezuela.
Publicado en El Nacional
“El volumen de los contratos con Venezuela se estima en 11 millardos de dólares”, dijo Isaikin durante su intervención en una audiencia en el Parlamento de Rusia dedicada a analizar las relaciones de ese país con América Latina, según la agencia Efe.
El director de Rosoboronexport destacó que la cooperación militar con Venezuela es producto de una alianza estratégica entre ambos gobiernos y que Rusia, además de ser el principal proveedor de armas, construye en el país dos plantas para el ensamblaje de fusiles automáticos Kaláshnikov y la fabricación de municiones.
La lista de compras de Venezuela a Rusia incluye, además de 100.000 Kaláshnikov, 47 helicópteros, 25 cazas SU-MK2, carros de combate T-72B1, lanzaderas de cohetes de bocas múltiples Smerch y Grad, sistemas de defensa antiaérea S-300 y camiones de transporte.
El Stockholm International Peace Research Institute ya había señalado, en su informe anual publicado en marzo, que Rusia es el principal proveedor de Venezuela porque suministró 66% de las adquisiciones militares hechas entre 2008 y 2012. Le siguieron China y España, con 12% cada una.
El Sipri (por sus siglas en inglés) indicó que las compras venezolanas aumentaron 555% en el período 2007-2011, en comparación con 2002-2006. El alza colocó a Venezuela como el mayor importador de armamento de América Latina e hizo que escalara del puesto 46 al 15 en el ranking mundial de compradores de material bélico.
El presidente Nicolás Maduro también ha destacado la importancia de la cooperación militar con Rusia. “Es un punto clave y vamos a avanzar este año para que se consolide aún más la alianza”, dijo en la IX reunión de la comisión intergubernamental bilateral, realizada a principios de abril en Venezuela.
Publicado en El Nacional
domingo, 12 de mayo de 2013
Gira de Maduro no logró disipar preocupación sobre Venezuela
El presidente Nicolás Maduro regresó de su primera gira internacional con varias fotografías junto a los mandatarios de Uruguay, Argentina y Brasil, y 51 acuerdos bilaterales firmados; pero no logró disipar la preocupación que existe en esos países y en toda la región por la crisis política de Venezuela.
Aunque el canciller Elías Jaua haya tildado el viaje por Montevideo, Buenos Aires y Brasilia de exitoso tanto en lo político como en lo económico, internacionalistas consideran que el resultado no es tan positivo como el Gobierno lo presenta.
"Si Maduro quería disipar la preocupación y ganar el respaldo pleno de los socios del Mercosur, tengo la impresión de que fracasó en su empeño", afi rma Demetrio Boersner, ex diplomático y profesor de Relaciones Internacionales en la UCV y la UCAB.
"Fue una gira sin mayores elementos positivos. La información que hemos recibido es que hay muchas interrogantes en esos países sobre la situación venezolana y el viaje dejó más dudas que respuestas", dice Juan Francisco Contreras, presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela.
Boersner y Contreras admiten que José Mujica, Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff apoyaron de cierta forma a Maduro al recibirlo en sus despachos, pero destacan que se trata de un respaldo poco entusiasta en comparación con el ofrecido al fallecido presidente Hugo Chávez.
"Considerando que esos gobiernos están entre los principales aliados del oficialismo, que siempre han mantenido una línea favorable al régimen, es un apoyo tibio e incluso distante. Creo que en los tres países, sobre todo en Brasil y Uruguay, se notó una fuerte actitud de crítica y preocupación", señala Boersner.
El ex diplomático recuerda que Mujica dio una especie de regaño paternal a Maduro al recomendarle que dejase de pelear con la oposición para dedicarse a gobernar y que Rousseff ofreció un recibimiento poco jubiloso.
Contreras resalta la actitud de Brasil, por ser este país una referencia para el resto del mundo. "No ha sido un respaldo tan abierto. Creo que la situación de Venezuela está siendo evaluada tanto en la Cancillería como en el Parlamento".
Agenda opositora. A pesar del esfuerzo gubernamental para promocionar la gira como una confirmación del compromiso de Venezuela con la integración suramericana y una muestra de la consolidación de las relaciones con los países visitados, el reclamo de la oposición por la violencia en la Asamblea Nacional marcó la agenda.
Ello se debió en parte porque Maduro coincidió en Uruguay y Argentina con una comisión opositora (integrada por el ex alcalde Leopoldo López, la diputada Nora Bracho y el concejal Freddy Guevara) que viajó para denunciar tanto lo ocurrido en el Parlamento como otros hechos irregulares sucedidos luego de las elecciones del 14 de abril.
"Lo ocurrido en la Asamblea Nacional fue lo que encendió las alarmas en la mayoría de los países, porque se supone que el Parlamento es el lugar donde se hacen las normas de convivencia de un país. La gira estuvo marcada, e incluso motivada, por eso", indica Contreras.
"El incidente en la Asamblea Nacional ha sido un factor decisivo para que la opinión mundial se incline más hacia la oposición que hacia el Gobierno. Los opositores han ganado fuerza en el ámbito internacional y la muestra es que ahora le están haciendo mucho más caso que en tiempos pasados", agrega Boersner.
La delegación opositora puede darse por satisfecha con los resultados del viaje, porque consiguió que legisladores de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay solicitaran una sesión especial del Parlamento del Mercosur, para evaluar la situación de Venezuela y el cumplimiento de la cláusula democrática del bloque.
Tema presente. La preocupación por Venezuela no se limitó a los países incluidos en la gira. El canciller de Perú, Rafael Roncagliolo, habló de consultas para convocar una reunión de la Unión Suramericana de Naciones a fin de evaluar la situación del país, aunque dejó claro que para que el encuentro se realice se necesita consenso entre los países miembros.
Los internacionalistas consideran que la inquietud sigue presente. "Las gestiones en Unasur y Mercosur son muy interesantes porque, aunque no llevarán a una condena al gobierno de Maduro ni nada por el estilo, por lo menos muestran que hay preocupación y alerta por lo que ha pasado en Venezuela luego de las elecciones presidenciales", afirma Boersner.
Contreras agrega que la actitud del Gobierno después de las elecciones ha hecho cuesta arriba las relaciones con otros países e insiste en que, más allá de que los mandatarios de Uruguay, Argentina y Brasil hayan cumplido con el formalismo de recibir a Maduro, sigue la preocupación de la comunidad internacional por Venezuela.
Petróleo por alimentos. El Gobierno de Venezuela rechaza que las relaciones con Argentina, Brasil y Uruguay se limiten al suministro de crudo y derivados a cambio de alimentos y otros productos; pero los 51 convenios firmados durante la gira que el presidente Nicolás Maduro realizó esta semana confirman que es así.
Entre los 35 acuerdos que suscribieron Caracas y Buenos Aires, destacan los que prevén que Venezuela mantenga el suministro de petróleo, gas y productos refinados y que Argentina exporte aceite, arroz, carne, leche, margarina, maíz y pollo, además de 10.000 automóviles.
Casi la mitad de los 13 convenios firmados con Montevideo son del área energética y estipulan que Venezuela enviará 5,4 millones de barriles de crudo y 60.000 toneladas de coque entre 2013 y 2014. Uruguay, en tanto, se comprometió a vender carnes, cereales y lácteos.
Los tres acuerdos suscritos en Brasilia se resumen en que Venezuela elevará las ventas de urea y coque, derivados del petróleo cuya producción aumentará gracias a la inversión de Brasil para construir plantas, a cambio de recibir más azúcar y carne.
Publicado en El Nacional
Aunque el canciller Elías Jaua haya tildado el viaje por Montevideo, Buenos Aires y Brasilia de exitoso tanto en lo político como en lo económico, internacionalistas consideran que el resultado no es tan positivo como el Gobierno lo presenta.
"Si Maduro quería disipar la preocupación y ganar el respaldo pleno de los socios del Mercosur, tengo la impresión de que fracasó en su empeño", afi rma Demetrio Boersner, ex diplomático y profesor de Relaciones Internacionales en la UCV y la UCAB.
"Fue una gira sin mayores elementos positivos. La información que hemos recibido es que hay muchas interrogantes en esos países sobre la situación venezolana y el viaje dejó más dudas que respuestas", dice Juan Francisco Contreras, presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela.
Boersner y Contreras admiten que José Mujica, Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff apoyaron de cierta forma a Maduro al recibirlo en sus despachos, pero destacan que se trata de un respaldo poco entusiasta en comparación con el ofrecido al fallecido presidente Hugo Chávez.
"Considerando que esos gobiernos están entre los principales aliados del oficialismo, que siempre han mantenido una línea favorable al régimen, es un apoyo tibio e incluso distante. Creo que en los tres países, sobre todo en Brasil y Uruguay, se notó una fuerte actitud de crítica y preocupación", señala Boersner.
El ex diplomático recuerda que Mujica dio una especie de regaño paternal a Maduro al recomendarle que dejase de pelear con la oposición para dedicarse a gobernar y que Rousseff ofreció un recibimiento poco jubiloso.
Contreras resalta la actitud de Brasil, por ser este país una referencia para el resto del mundo. "No ha sido un respaldo tan abierto. Creo que la situación de Venezuela está siendo evaluada tanto en la Cancillería como en el Parlamento".
Agenda opositora. A pesar del esfuerzo gubernamental para promocionar la gira como una confirmación del compromiso de Venezuela con la integración suramericana y una muestra de la consolidación de las relaciones con los países visitados, el reclamo de la oposición por la violencia en la Asamblea Nacional marcó la agenda.
Ello se debió en parte porque Maduro coincidió en Uruguay y Argentina con una comisión opositora (integrada por el ex alcalde Leopoldo López, la diputada Nora Bracho y el concejal Freddy Guevara) que viajó para denunciar tanto lo ocurrido en el Parlamento como otros hechos irregulares sucedidos luego de las elecciones del 14 de abril.
"Lo ocurrido en la Asamblea Nacional fue lo que encendió las alarmas en la mayoría de los países, porque se supone que el Parlamento es el lugar donde se hacen las normas de convivencia de un país. La gira estuvo marcada, e incluso motivada, por eso", indica Contreras.
"El incidente en la Asamblea Nacional ha sido un factor decisivo para que la opinión mundial se incline más hacia la oposición que hacia el Gobierno. Los opositores han ganado fuerza en el ámbito internacional y la muestra es que ahora le están haciendo mucho más caso que en tiempos pasados", agrega Boersner.
La delegación opositora puede darse por satisfecha con los resultados del viaje, porque consiguió que legisladores de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay solicitaran una sesión especial del Parlamento del Mercosur, para evaluar la situación de Venezuela y el cumplimiento de la cláusula democrática del bloque.
Tema presente. La preocupación por Venezuela no se limitó a los países incluidos en la gira. El canciller de Perú, Rafael Roncagliolo, habló de consultas para convocar una reunión de la Unión Suramericana de Naciones a fin de evaluar la situación del país, aunque dejó claro que para que el encuentro se realice se necesita consenso entre los países miembros.
Los internacionalistas consideran que la inquietud sigue presente. "Las gestiones en Unasur y Mercosur son muy interesantes porque, aunque no llevarán a una condena al gobierno de Maduro ni nada por el estilo, por lo menos muestran que hay preocupación y alerta por lo que ha pasado en Venezuela luego de las elecciones presidenciales", afirma Boersner.
Contreras agrega que la actitud del Gobierno después de las elecciones ha hecho cuesta arriba las relaciones con otros países e insiste en que, más allá de que los mandatarios de Uruguay, Argentina y Brasil hayan cumplido con el formalismo de recibir a Maduro, sigue la preocupación de la comunidad internacional por Venezuela.
Petróleo por alimentos. El Gobierno de Venezuela rechaza que las relaciones con Argentina, Brasil y Uruguay se limiten al suministro de crudo y derivados a cambio de alimentos y otros productos; pero los 51 convenios firmados durante la gira que el presidente Nicolás Maduro realizó esta semana confirman que es así.
Entre los 35 acuerdos que suscribieron Caracas y Buenos Aires, destacan los que prevén que Venezuela mantenga el suministro de petróleo, gas y productos refinados y que Argentina exporte aceite, arroz, carne, leche, margarina, maíz y pollo, además de 10.000 automóviles.
Casi la mitad de los 13 convenios firmados con Montevideo son del área energética y estipulan que Venezuela enviará 5,4 millones de barriles de crudo y 60.000 toneladas de coque entre 2013 y 2014. Uruguay, en tanto, se comprometió a vender carnes, cereales y lácteos.
Los tres acuerdos suscritos en Brasilia se resumen en que Venezuela elevará las ventas de urea y coque, derivados del petróleo cuya producción aumentará gracias a la inversión de Brasil para construir plantas, a cambio de recibir más azúcar y carne.
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viernes, 10 de mayo de 2013
Diputados del Mercosur piden evaluar suspensión de Venezuela
Representantes de Argentina, Paraguay y Uruguay ante el Parlamento del Mercosur solicitaron al presidente de esa instancia, el paraguayo Ignacio Mendoza Unzain, que convoque una sesión especial para tratar la permanencia de Venezuela en el bloque regional.
Los solicitantes consideran que el Parlamento del Mercosur debe realizar un análisis de los acontecimientos ocurridos en Venezuela durante 2013, especialmente después de las elecciones del 14 de abril, y una valoración del cumplimiento por parte del país de la cláusula democrática del Protocolo de Ushuaia.
“Diversos temas motivan el análisis. Entre ellos, la preocupante situación derivada del reciente proceso electoral, la golpiza sufrida por diputados opositores al régimen gobernante, la persecución a los medios de prensa crítico y las denuncias de severas violaciones a los derechos humanos”, dice la petición.
Los solicitantes también consideran que debe levantarse la suspensión que pesa desde el año pasado sobre Paraguay para participar en los órganos del Mercosur y, por lo tanto, que debe paralizarse el ingreso de Venezuela hasta que el Senado de Paraguay ratifique el protocolo de adhesión.
Los parlamentarios de Argentina que presentaron la solicitud fueron el senador Adolfo Rodríguez Saá, del peronismo disidente; y los diputados Gustavo Ferrari, del Frente Peronista, y Julián Obiglio, del Partido Propuesta Republicana.
“No es posible que esté suspendido un país como Paraguay que defiende los valores democráticos y se quiera incorporar a Venezuela, cuyo Gobierno viola sistemáticamente todos los principios que debe respetar cualquier democracia”, declaró Obiglio.
“No puede haber tolerancia con la violación de los derechos humanos. No consentimos la violencia ni la falta de diálogo político. Desde el Parlasur debemos establecer un límite a aquellos países que violen las normas esenciales de convivencia democrática”, agregó.
La petición presentada desde Uruguay fue firmada por el senador Gustavo Penadés y los diputados Verónica Alonso, Pablo Iturralde, Gustavo Borsari y Daniel Pea, del Partido Nacional; y el senador Tabaré Viera y los diputados Germán Cardoso y Juan Ángel Vásquez, del Partido Colorado. En Paraguay respaldaron la solicitud los parlamentarios Roberto Campos Ortiz, del Partido Patria Querida, y Eric Salum Pires, de la Asociación Nacional Republicana. Se esperaba que ayer por la tarde, un grupo de parlamentarios de Brasil presentara una solicitud similar.
Persecución sindical. En Uruguay, la diputada Ana Lía Piñeyrúa denunció la feroz persecución que ejerce el Gobierno de Venezuela en contra de los dirigentes sindicales, en una carta enviada a las centrales Plenario Intersindical de Trabajadores y Convención Nacional de Trabajadores, que se reunieron con el presidente Nicolás Maduro durante su visita a Montevideo.
Piñeyrúa, que fue ministra de Trabajo y delegada de la Organización Internacional del Trabajo en Bolivia, hizo énfasis en la criminalización de la actividad sindical. “Los sindicalistas pueden ser acusados de delitos contra el orden público por el simple hecho de denunciar violaciones a los derechos laborales, y por ello pueden ser detenidos y sometidos a un juicio penal con severas medidas cautelares”.
También criticó que el Consejo Nacional Electoral pueda autorizar, organizar y anular los comicios sindicales, lo que calificó como una intervención oficial del movimiento laboral.
Fin de la gira. El presidente Nicolás Maduro se reunió con su colega de Brasil, Dilma Rousseff, para ponerle punto final a su primera gira internacional, que también incluyó a Uruguay y Argentina. En una rueda de prensa conjunta, en la que no se permitieron preguntas, los mandatarios resaltaron el crecimiento del intercambio comercial durante los últimos años hasta superar seis millardos de dólares.
“Pedimos más apoyo de Brasil para el desarrollo de una revolución agroalimentaria en Venezuela”, declaró Maduro antes de mencionar algunos de los acuerdos bilaterales firmados, que incluyen proyectos como la instalación de una planta de urea.
Frente al Palacio de Planalto, sede de la presidencia brasileña, se congregó un grupo de venezolanos residentes en Brasilia que extendió carteles de protesta con frases como “Maduro, la legitimidad no se compra” e “Ilegítimo”.
Publicado en El Nacional
Los solicitantes consideran que el Parlamento del Mercosur debe realizar un análisis de los acontecimientos ocurridos en Venezuela durante 2013, especialmente después de las elecciones del 14 de abril, y una valoración del cumplimiento por parte del país de la cláusula democrática del Protocolo de Ushuaia.
“Diversos temas motivan el análisis. Entre ellos, la preocupante situación derivada del reciente proceso electoral, la golpiza sufrida por diputados opositores al régimen gobernante, la persecución a los medios de prensa crítico y las denuncias de severas violaciones a los derechos humanos”, dice la petición.
Los solicitantes también consideran que debe levantarse la suspensión que pesa desde el año pasado sobre Paraguay para participar en los órganos del Mercosur y, por lo tanto, que debe paralizarse el ingreso de Venezuela hasta que el Senado de Paraguay ratifique el protocolo de adhesión.
Los parlamentarios de Argentina que presentaron la solicitud fueron el senador Adolfo Rodríguez Saá, del peronismo disidente; y los diputados Gustavo Ferrari, del Frente Peronista, y Julián Obiglio, del Partido Propuesta Republicana.
“No es posible que esté suspendido un país como Paraguay que defiende los valores democráticos y se quiera incorporar a Venezuela, cuyo Gobierno viola sistemáticamente todos los principios que debe respetar cualquier democracia”, declaró Obiglio.
“No puede haber tolerancia con la violación de los derechos humanos. No consentimos la violencia ni la falta de diálogo político. Desde el Parlasur debemos establecer un límite a aquellos países que violen las normas esenciales de convivencia democrática”, agregó.
La petición presentada desde Uruguay fue firmada por el senador Gustavo Penadés y los diputados Verónica Alonso, Pablo Iturralde, Gustavo Borsari y Daniel Pea, del Partido Nacional; y el senador Tabaré Viera y los diputados Germán Cardoso y Juan Ángel Vásquez, del Partido Colorado. En Paraguay respaldaron la solicitud los parlamentarios Roberto Campos Ortiz, del Partido Patria Querida, y Eric Salum Pires, de la Asociación Nacional Republicana. Se esperaba que ayer por la tarde, un grupo de parlamentarios de Brasil presentara una solicitud similar.
Persecución sindical. En Uruguay, la diputada Ana Lía Piñeyrúa denunció la feroz persecución que ejerce el Gobierno de Venezuela en contra de los dirigentes sindicales, en una carta enviada a las centrales Plenario Intersindical de Trabajadores y Convención Nacional de Trabajadores, que se reunieron con el presidente Nicolás Maduro durante su visita a Montevideo.
Piñeyrúa, que fue ministra de Trabajo y delegada de la Organización Internacional del Trabajo en Bolivia, hizo énfasis en la criminalización de la actividad sindical. “Los sindicalistas pueden ser acusados de delitos contra el orden público por el simple hecho de denunciar violaciones a los derechos laborales, y por ello pueden ser detenidos y sometidos a un juicio penal con severas medidas cautelares”.
También criticó que el Consejo Nacional Electoral pueda autorizar, organizar y anular los comicios sindicales, lo que calificó como una intervención oficial del movimiento laboral.
Fin de la gira. El presidente Nicolás Maduro se reunió con su colega de Brasil, Dilma Rousseff, para ponerle punto final a su primera gira internacional, que también incluyó a Uruguay y Argentina. En una rueda de prensa conjunta, en la que no se permitieron preguntas, los mandatarios resaltaron el crecimiento del intercambio comercial durante los últimos años hasta superar seis millardos de dólares.
“Pedimos más apoyo de Brasil para el desarrollo de una revolución agroalimentaria en Venezuela”, declaró Maduro antes de mencionar algunos de los acuerdos bilaterales firmados, que incluyen proyectos como la instalación de una planta de urea.
Frente al Palacio de Planalto, sede de la presidencia brasileña, se congregó un grupo de venezolanos residentes en Brasilia que extendió carteles de protesta con frases como “Maduro, la legitimidad no se compra” e “Ilegítimo”.
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domingo, 5 de mayo de 2013
Nicolás Maduro, un ex canciller que incomoda a la diplomacia
El reconocimiento y el mantenimiento de relaciones con el Gobierno de Nicolás Maduro se han vuelto una piedra en el zapato para países como Perú, Colombia, Estados Unidos y España. En los dos primeros casos por el reconocimiento dado al mandatario de Venezuela, a pesar de la solicitud de recuento de votos hecha por la oposición, en los otros, por respaldar esa revisión del proceso electoral.
Los presidentes de Perú, Ollanta Humala; y Colombia, Juan Manuel Santos; enfrentan severas críticas en sus países por suscribir la declaración de la Unión Suramericana de Naciones que reconoció al sucesor de Hugo Chávez y asistir a su toma de posesión, a pesar de las dudas sobre la transparencia de las elecciones del 14 de abril.
En Perú, el ex presidente Alan García fue el primero en señalar no sólo a Humala sino también al resto de los mandatarios de Unasur. “La reunión me sabe a un teatro con un libreto preparado para apoyar la continuidad de un régimen que se ha caracterizado por sus abusos”, declaró un día después de la cumbre extraordinaria del bloque.
A la semana siguiente, las bancadas parlamentarias de Alianza por el Gran Cambio y Fuerza Popular, ambas de oposición, pidieron la interpelación del canciller Rafael Roncagliolo. La moción fue apoyada por Perú Posible, partido del ex mandatario Alejandro Toledo que respaldó a Humala en la segunda vuelta de los comicios de 2011.
El periodista Álvaro Vargas Llosa también cuestionó a Humala. “No había razón para convocar a la Unasur en Lima, ni para invitar a Maduro, ni para firmar un documento que lo saludaba como presidente. Desde ese momento, el Perú se convirtió en cómplice directo de lo que pasaba en Venezuela”, afirmó.
Ante los señalamientos, que se han mezclado con críticas internas por la intención de adquirir los activos de la petrolera española Repsol y la aspiración presidencial de la primera dama Nadine Heredia, Humala aclaró que su gobierno y Unasur se limitaron a reconocer los resultados oficiales. “No avalamos ni convalidamos nada en Venezuela”, dijo.
Pupilo cuestionado. En Colombia, las críticas más duras por el respaldo del Gobierno a Maduro provienen de los ex presidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, que durante sus administraciones tuvieron al actual mandatario Juan Manuel Santos como parte de su equipo de ministros.
Los cuestionamientos de Uribe empezaron antes de las elecciones. “Santos indulta a dictadura de Maduro sobre delito de protección de terroristas”, escribió en marzo en su cuenta de Twitter en referencia a la protección del Gobierno venezolano a los cabecillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Luego de los comicios, el movimiento uribista, Centro Democrático, le pidió a Santos no apresurarse a reconocer los resultados ni participar en la toma de posesión. Esta semana le pidió rechazar los hechos de violencia ocurridos en la Asamblea Nacional de Venezuela, que dejaron 11 parlamentarios heridos.
“Exigimos que se pronuncie para rechazar con firmeza el atentado contra la integridad física y la vida de los diputados de la oposición venezolana. Luego del atentado sobreviene el asesinato y el Gobierno de Colombia no puede con su silencio ni avalar ni ser cómplice de un crimen y de un régimen de facto”, dijo el grupo mediante un comunicado.
Pastrana, en una carta hecha pública el 30 de abril, criticó a Santos por reconocer a Maduro, al que calificó como un mandatario en entredicho. “Debo expresar mi total rechazo a la política de complacencia de su gobierno frente a la manipulación de los resultados de la elección presidencial venezolana a favor del régimen imperante”.
Al día siguiente, en declaraciones a RCN Radio, acusó al Gobierno de Venezuela de hacerle conejo (estafar, engañar) a Unasur con la auditoría electoral. “¿Usted cree que no es dictadura callar a periodistas y golpear a congresistas? Como demócratas que somos, nos corresponde exigir a Maduro que se vuelvan a contar los votos”.
Relación frágil. En el caso de España y Estados Unidos, que han respaldado el recuento de votos solicitado por la oposición y han abogado por un diálogo entre las partes en conflicto, el problema no son las críticas internas sino las amenazas recibidas por parte del Gobierno de Maduro.
“Saque sus narices de aquí, impertinente. Vaya a las calles a responderle a la clase obrera porque le han quitado el trabajo, el salario, las pensiones”, declaró el mandatario esta semana en respuesta al ofrecimiento del ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, para mediar en la crisis política.
El canciller de España aclaró al día siguiente que lo que había ofrecido era su contribución en caso de que el Gobierno de Venezuela la considerase necesaria y la solicitase. Agregó que la relación bilateral se basa en el respeto y “el deseo mutuo de que las cosas nos vayan bien”.
Hace tres semanas, García-Margallo también había que tenido que aclarar que España reconocía a Maduro como presidente, aunque respaldaba el recuento de votos, luego de que el canciller Elías Jaua amenazara con tomar represalias económicas y llamara a consultas al embajador en Madrid, Bernardo Álvarez.
Estados Unidos -al que Jaua amenazó con cortar el suministro de petróleo- admitió esta semana que trabaja con el Gobierno de Maduro pero evita reconocerlo formalmente, condenó la violencia en la Asamblea Nacional y recalcó la importancia de que haya un recuento de votos.
La posición estadounidense no sólo ha sido cuestionada por Maduro sino también por los presidentes de Ecuador y Bolivia. Rafael Correa, que la semana pasada se animó a calificar de golpista al ex candidato opositor Henrique Capriles Radonski, consideró una intromisión el apoyo del gobierno de Barack Obama a un recuento de votos, mientras que Evo Morales acusó a Washington de planificar un golpe de estado en Venezuela.
Prensa crítica. En otros países de la región las críticas han venido desde los medios de comunicación y han estado enfocadas hacia el proceder de Unasur. “Sin mayores elementos de juicio, y sin contar con la auditoría del proceso electoral, los mandatarios suramericanos se apresuraron a validar los resultados mientras Venezuela se hundía en la desesperación y el caos”, escribió el articulista Carlos Larreátegui en El Comercio de Guayaquil.
“Tenemos un juicio político que se desarrolló según el ordenamiento jurídico en Paraguay y un proceso político desprolijo y confuso en Venezuela. En el primer caso, los gobiernos de Mercosur y Unasur no dudaron en suspenderlo de esos organismos. Esos mismos países presenciaron el proceso venezolano con ejemplar discreción”, señaló una editorial de El País de Montevideo.
Apoyo a la mitad. El funeral oficial del presidente Hugo Chávez, a principios de marzo, convocó a 33 jefes de estado y de gobierno. La toma de posesión de Nicolás Maduro, un mes después, sólo logró reunir a 17. Entre las asistentes al primero que faltaron al segundo destacan los mandatarios de Chile, El Salvador, Guatemala, México y Panamá.
Publicado en El Nacional
Los presidentes de Perú, Ollanta Humala; y Colombia, Juan Manuel Santos; enfrentan severas críticas en sus países por suscribir la declaración de la Unión Suramericana de Naciones que reconoció al sucesor de Hugo Chávez y asistir a su toma de posesión, a pesar de las dudas sobre la transparencia de las elecciones del 14 de abril.
En Perú, el ex presidente Alan García fue el primero en señalar no sólo a Humala sino también al resto de los mandatarios de Unasur. “La reunión me sabe a un teatro con un libreto preparado para apoyar la continuidad de un régimen que se ha caracterizado por sus abusos”, declaró un día después de la cumbre extraordinaria del bloque.
A la semana siguiente, las bancadas parlamentarias de Alianza por el Gran Cambio y Fuerza Popular, ambas de oposición, pidieron la interpelación del canciller Rafael Roncagliolo. La moción fue apoyada por Perú Posible, partido del ex mandatario Alejandro Toledo que respaldó a Humala en la segunda vuelta de los comicios de 2011.
El periodista Álvaro Vargas Llosa también cuestionó a Humala. “No había razón para convocar a la Unasur en Lima, ni para invitar a Maduro, ni para firmar un documento que lo saludaba como presidente. Desde ese momento, el Perú se convirtió en cómplice directo de lo que pasaba en Venezuela”, afirmó.
Ante los señalamientos, que se han mezclado con críticas internas por la intención de adquirir los activos de la petrolera española Repsol y la aspiración presidencial de la primera dama Nadine Heredia, Humala aclaró que su gobierno y Unasur se limitaron a reconocer los resultados oficiales. “No avalamos ni convalidamos nada en Venezuela”, dijo.
Pupilo cuestionado. En Colombia, las críticas más duras por el respaldo del Gobierno a Maduro provienen de los ex presidentes Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, que durante sus administraciones tuvieron al actual mandatario Juan Manuel Santos como parte de su equipo de ministros.
Los cuestionamientos de Uribe empezaron antes de las elecciones. “Santos indulta a dictadura de Maduro sobre delito de protección de terroristas”, escribió en marzo en su cuenta de Twitter en referencia a la protección del Gobierno venezolano a los cabecillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Luego de los comicios, el movimiento uribista, Centro Democrático, le pidió a Santos no apresurarse a reconocer los resultados ni participar en la toma de posesión. Esta semana le pidió rechazar los hechos de violencia ocurridos en la Asamblea Nacional de Venezuela, que dejaron 11 parlamentarios heridos.
“Exigimos que se pronuncie para rechazar con firmeza el atentado contra la integridad física y la vida de los diputados de la oposición venezolana. Luego del atentado sobreviene el asesinato y el Gobierno de Colombia no puede con su silencio ni avalar ni ser cómplice de un crimen y de un régimen de facto”, dijo el grupo mediante un comunicado.
Pastrana, en una carta hecha pública el 30 de abril, criticó a Santos por reconocer a Maduro, al que calificó como un mandatario en entredicho. “Debo expresar mi total rechazo a la política de complacencia de su gobierno frente a la manipulación de los resultados de la elección presidencial venezolana a favor del régimen imperante”.
Al día siguiente, en declaraciones a RCN Radio, acusó al Gobierno de Venezuela de hacerle conejo (estafar, engañar) a Unasur con la auditoría electoral. “¿Usted cree que no es dictadura callar a periodistas y golpear a congresistas? Como demócratas que somos, nos corresponde exigir a Maduro que se vuelvan a contar los votos”.
Relación frágil. En el caso de España y Estados Unidos, que han respaldado el recuento de votos solicitado por la oposición y han abogado por un diálogo entre las partes en conflicto, el problema no son las críticas internas sino las amenazas recibidas por parte del Gobierno de Maduro.
“Saque sus narices de aquí, impertinente. Vaya a las calles a responderle a la clase obrera porque le han quitado el trabajo, el salario, las pensiones”, declaró el mandatario esta semana en respuesta al ofrecimiento del ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, para mediar en la crisis política.
El canciller de España aclaró al día siguiente que lo que había ofrecido era su contribución en caso de que el Gobierno de Venezuela la considerase necesaria y la solicitase. Agregó que la relación bilateral se basa en el respeto y “el deseo mutuo de que las cosas nos vayan bien”.
Hace tres semanas, García-Margallo también había que tenido que aclarar que España reconocía a Maduro como presidente, aunque respaldaba el recuento de votos, luego de que el canciller Elías Jaua amenazara con tomar represalias económicas y llamara a consultas al embajador en Madrid, Bernardo Álvarez.
Estados Unidos -al que Jaua amenazó con cortar el suministro de petróleo- admitió esta semana que trabaja con el Gobierno de Maduro pero evita reconocerlo formalmente, condenó la violencia en la Asamblea Nacional y recalcó la importancia de que haya un recuento de votos.
La posición estadounidense no sólo ha sido cuestionada por Maduro sino también por los presidentes de Ecuador y Bolivia. Rafael Correa, que la semana pasada se animó a calificar de golpista al ex candidato opositor Henrique Capriles Radonski, consideró una intromisión el apoyo del gobierno de Barack Obama a un recuento de votos, mientras que Evo Morales acusó a Washington de planificar un golpe de estado en Venezuela.
Prensa crítica. En otros países de la región las críticas han venido desde los medios de comunicación y han estado enfocadas hacia el proceder de Unasur. “Sin mayores elementos de juicio, y sin contar con la auditoría del proceso electoral, los mandatarios suramericanos se apresuraron a validar los resultados mientras Venezuela se hundía en la desesperación y el caos”, escribió el articulista Carlos Larreátegui en El Comercio de Guayaquil.
“Tenemos un juicio político que se desarrolló según el ordenamiento jurídico en Paraguay y un proceso político desprolijo y confuso en Venezuela. En el primer caso, los gobiernos de Mercosur y Unasur no dudaron en suspenderlo de esos organismos. Esos mismos países presenciaron el proceso venezolano con ejemplar discreción”, señaló una editorial de El País de Montevideo.
Apoyo a la mitad. El funeral oficial del presidente Hugo Chávez, a principios de marzo, convocó a 33 jefes de estado y de gobierno. La toma de posesión de Nicolás Maduro, un mes después, sólo logró reunir a 17. Entre las asistentes al primero que faltaron al segundo destacan los mandatarios de Chile, El Salvador, Guatemala, México y Panamá.
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viernes, 3 de mayo de 2013
Jaua acusa a la OEA de injerencia
El Ministerio de Relaciones Exteriores acusó al secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, de sobredimensionar la trifulca ocurrida en la Asamblea Nacional para generar la percepción de que en el país hay una crisis política que amerita su mediación.
"Venezuela rechaza contundentemente las desmesuradas e injerencistas declaraciones del secretario general de la OEA, dadas en evidente y estrecha coordinación con voceros del Departamento de Estado y de la Casa Blanca", indicó la Cancillería mediante un comunicado.
El texto calificó de cínicas e inmorales las pretensiones de mediación. "Especialmente cuando provienen de quienes han minimizado e invisibilizado los graves hechos de violencia fascista, ocurridos el 15 de abril y los días siguientes por el desconocimiento de los resultados electorales por parte del candidato perdedor".
"El Gobierno rechaza firmemente cualquier intento de promover mediaciones no requeridas y se muestra dispuesto a confrontar cualquier injerencia de quienes no tienen moral para hablar de diálogo, democracia y paz, pues han plagado al mundo de guerra, violencia y muerte", agregó la Cancillería.
Insulza manifestó el miércoles su preocupación por los actos de violencia ocurridos en la Asamblea Nacional y pidió al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, realizar las gestiones necesarias para que fuese restablecido el derecho de los parlamentarios a expresarse libremente en el hemiciclo.
Estabilidad. El canciller Elías Jaua descartó que en el país haya una crisis política. "En Venezuela hay una diferencia de un sector político que perdió las elecciones acerca de los resultados de estas, pero hay plena estabilidad y hay un Gobierno legítimo", declaró en la radio, según Efe.
Agregó que el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, es muy ligero en sus declaraciones sobre el país. "Debe ubicarse: ni se necesita ni ha sido requerida una mediación en Venezuela", señaló para rechazar la oferta del canciller español.
García-Margallo, que ya había aclarado que no ofreció mediar sino que se mostró dispuesto a contribuir si el Gobierno de Maduro lo pedía, reiteró que la relación bilateral se basa en el respeto mutuo y dijo que las decisiones internas le corresponden al pueblo venezolano.
En la quinta convención de líderes hispanos en Estados Unidos, el canciller de España destacó que en América Latina la democracia se consolida, aunque con excepciones. Agregó que el proyecto que se desarrolla en España es distinto a los que se implementan en la región, como el llamado socialismo del siglo XXI.
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"Venezuela rechaza contundentemente las desmesuradas e injerencistas declaraciones del secretario general de la OEA, dadas en evidente y estrecha coordinación con voceros del Departamento de Estado y de la Casa Blanca", indicó la Cancillería mediante un comunicado.
El texto calificó de cínicas e inmorales las pretensiones de mediación. "Especialmente cuando provienen de quienes han minimizado e invisibilizado los graves hechos de violencia fascista, ocurridos el 15 de abril y los días siguientes por el desconocimiento de los resultados electorales por parte del candidato perdedor".
"El Gobierno rechaza firmemente cualquier intento de promover mediaciones no requeridas y se muestra dispuesto a confrontar cualquier injerencia de quienes no tienen moral para hablar de diálogo, democracia y paz, pues han plagado al mundo de guerra, violencia y muerte", agregó la Cancillería.
Insulza manifestó el miércoles su preocupación por los actos de violencia ocurridos en la Asamblea Nacional y pidió al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, realizar las gestiones necesarias para que fuese restablecido el derecho de los parlamentarios a expresarse libremente en el hemiciclo.
Estabilidad. El canciller Elías Jaua descartó que en el país haya una crisis política. "En Venezuela hay una diferencia de un sector político que perdió las elecciones acerca de los resultados de estas, pero hay plena estabilidad y hay un Gobierno legítimo", declaró en la radio, según Efe.
Agregó que el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, es muy ligero en sus declaraciones sobre el país. "Debe ubicarse: ni se necesita ni ha sido requerida una mediación en Venezuela", señaló para rechazar la oferta del canciller español.
García-Margallo, que ya había aclarado que no ofreció mediar sino que se mostró dispuesto a contribuir si el Gobierno de Maduro lo pedía, reiteró que la relación bilateral se basa en el respeto mutuo y dijo que las decisiones internas le corresponden al pueblo venezolano.
En la quinta convención de líderes hispanos en Estados Unidos, el canciller de España destacó que en América Latina la democracia se consolida, aunque con excepciones. Agregó que el proyecto que se desarrolla en España es distinto a los que se implementan en la región, como el llamado socialismo del siglo XXI.
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