domingo, 1 de diciembre de 2013

Reformas han marcado primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto

El presidente Enrique Peña Nieto cumple hoy su primer año de mandato concentrado en sacar adelante el programa de reformas prometido durante su campaña electoral, que algunos sectores consideran indispensable para el futuro de México, pero otros rechazan abiertamente.

El triunfo de Peña Nieto en las elecciones de 2012 significó el regreso al poder del Partido Revolucionario Institucional (centro), que gobernó México entre 1929 y 2000, tras los mandatos consecutivos de Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012), ambos del Partido de Acción Nacional (derecha).

El PRI también logró volver a ser la primera fuerza política en el Congreso, al obtener 213 de los 500 diputados y 52 de los 128 senadores. Pero las reformas prometidas por el mandatario requerían un apoyo más amplio y por eso su primer acto de gobierno fue la firma del Pacto por México.

El texto suscrito por el PRI, el PAN y el Partido de la Revolución Democrática (izquierda) incluye acuerdos en cinco áreas: sociedad de derechos y libertades; crecimiento económico, empleo y competitividad; seguridad y justicia; transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción; y gobernabilidad democrática.

El primer fruto del Pacto por México fue la reforma educativa, promulgada en febrero de 2013. En la práctica, sin embargo, es poco lo que se ha aplicado por la oposición de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación a iniciativas como el sistema de evaluación de los maestros y la autogestión de las escuelas.

Este mes, el Congreso dio el visto bueno a los cambios en materia financiera, que buscan impulsar el crédito bancario, y tributaria, que crean nuevos impuestos (incluido uno a los refrescos). Sigue pendiente la reforma más difícil: la energética, que prevé abrir la industria petrolera al capital privado, algo a lo que se opone el PRD.

Se esperaba que las modificaciones en materia energética fuesen discutidas tras la aprobación de la reforma política, que entre otras cosas permitirá la reelección de parlamentarios y alcaldes, pero el PRD abandonó esta semana el Pacto por México luego de acusar a los otros partidos de excluirlo de las decisiones.

Etapa decisiva. El PRI y el PAN restaron importancia a la decisión del PRD, quizás porque tienen los votos suficientes para sacar adelante en el Parlamento las modificaciones en materia energética y política, pero la salida de la izquierda representa un golpe duro para el proceso de reformas.

Antes del anuncio, el periodista Ricardo Alemán -de la plataforma La Otra Opinión, que produce contenidos para prensa, radio y televisión- advirtió en su página web que el mes de diciembre será crucial para el gobierno de Peña Nieto, sobre todo por la discusión de la reforma energética.

"La aprobación de esta reforma no sólo enfrentará el rechazo del PRD sino que podría enfrentar la oposición política y social más feroz, violenta y hasta armada -porque los radicales guerrilleros están listos para sacar la cabeza- que se haya conocido en décadas", dijo.

Alemán alertó que la protesta convocada para hoy por Andrés Manuel López Obrador, ex candidato presidencial del PRD, puede ser aprovechada por los grupos radicales, anarquistas y violentos para iniciar una guerra, que sería más contra el PRI que contra la privatización petrolera y el resto de las reformas.

Al abogado Alfonso Zárate, director del Grupo Consultor Interdisciplinario, le preocupa el estancamiento del gobierno de Peña Nieto en los últimos meses. "A los anuncios contundentes de la primera hora (el Pacto por México, la reforma educativa) ha seguido un segundo momento de indecisiones", escribió en el diario El Universal.

Agrega que, concentrado en las reformas, el mandatario muestra resultados adversos en economía y seguridad. "El pronóstico de crecimiento para este año bajó hasta llegar a un duro 1% y los habitantes de muchos poblados siguen siendo víctimas de extorsiones, secuestros y asesinatos que no sólo no disminuyen sino que van en aumento".

El economista y periodista Oscar Mario Beteta, en su más reciente columna en El Universal, comparó el rechazo al proceso de reformas de 2013 con el que enfrentó la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994.

Beteta explica que así como la apertura de los mercados era indispensable en aquel entonces para que México no quedase rezagado, los cambios de este año son necesarios para el progreso y el bienestar social. "La reforma en materia de energía será la última pieza del entramado que colocará el gobierno para dar a la república y a la sociedad la proyección que merecen y necesitan".

Publicado en El Nacional

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