lunes, 27 de enero de 2014

Celac busca su lugar en la región

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños celebrará esta semana en La Habana, Cuba, su segunda cumbre de jefes de Estado y de Gobierno con el objetivo de afianzarse en una región que parece saturada de mecanismos de integración.

La Celac, cuya creación se acordó en 2010 y se concretó en 2011, agrupa a 32 países de América -todos menos Canadá y Estados Unidos- y tiene su antecedente en el Grupo de Río.

Algunos de sus promotores la presentan como un sustituto de la Organización de Estados Americanos, que incluye a todo el continente menos a Cuba, que no ha querido reincorporarse pese al levantamiento de su suspensión en 2009.

Ambas instancias conviven en la región junto con la Unión Suramericana de Naciones, el Mercado Común del Sur, la Alianza Bolivariana para las Américas, la Comunidad Andina, la Comunidad del Caribe y la Alianza del Pacífico, entre otras.

El internacionalista Edmundo González Urrutia considera preocupante la proliferación de organismos porque muestra una tendencia a la fragmentación de América Latina. "Más allá de los objetivos loables que pueda tener, la Celac nace en un entorno de polarización como un intento de debilitar a la OEA, de destruir la institucionalidad que se ha construido durante años", afirma.

González Urrutia recuerda que el Sistema Económico Latinoamericano, fundado en 1970 por iniciativa de Venezuela, tiene los mismos objetivos que la Celac. "Hay una duplicación de funciones, de esfuerzos, de gastos".

Kenneth Ramírez, presidente del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales (Covri), destaca la Celac como un foro de concertación necesario para discutir los grandes temas (como la pobreza). "Si tratamos de despolitizar el tema, la Celac es positiva porque fortalece la herencia del Grupo de Río e incluso la institucionaliza", dice Ramírez.

González Urrutia señala que el enfrentamiento con Washington, base del rechazo a la OEA, es sólo un recurso retórico. "Nicaragua tiene un tratado de libre comercio con Estados Unidos y Ecuador mantiene dolarizada su economía".

Ramírez agrega que la mejor prueba de que la Celac trasciende las diferencias políticas es que entre sus promotores estuvieron los presidentes de México, Felipe Calderón, y Venezuela, Hugo Chávez; de ideologías contrarias.

Coexistencia. A pesar de que algunos países -sobre todo del Alba- trataron de presentar la Celac como un sustituto de la OEA, ambos analistas coinciden en que eso no sucederá.

"La OEA, como toda organización, debe fortalecerse y actualizarse para aumentar su efectividad. Pero tiene instancias muy importantes, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos", dice González Urrutia.

"Se quiso politizar en exceso la Celac y venderla como una alternativa a la OEA, que ciertamente tiene problemas de eficacia y liderazgo, pero eso no significa que no puedan coexistir", agrega Ramírez.

El presidente del Covri resalta que mientras la OEA debatió temas como la crisis política en Paraguay tras la destitución del presidente Fernando Lugo, la Celac ha tenido un papel de interlocución con la Unión Europea, China, India y Rusia.

González Urrutia coincide. "No son excluyentes, en el fondo buscan los mismos objetivos. Una prueba es que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, fue invitado a la cumbre", apunta.

Publicado en El Nacional

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