martes, 26 de mayo de 2015

Españoles votaron por un cambio consensuado

Los resultados de las elecciones regionales del domingo en España supusieron una derrota sin precedentes para los partidos tradicionales y convirtieron a los movimientos políticos emergentes en socios necesarios para gobernar, aunque sin el músculo suficiente para imponer sus propuestas.

El Partido Popular (en el gobierno) y el Partido Socialista Obrero Español (principal de oposición) siguieron como los dos más votados, pero no lograron mayoría absoluta en ninguna de las 13 comunidades autónomas que sufragaron y deberán buscar alianzas.

Podemos y Ciudadanos sumaron una tajada importante de los votos con su discurso de cambio, aunque tendrán que ponerse de acuerdo con los partidos tradicionales si quieren entrar en gobiernos regionales, cuestión que probablemente los obligará a moderar algunas de sus ideas.

"El resultado ha sido la pérdida del PP de sus mayorías absolutas y la imposibilidad del PSOE de avanzar. Podemos y Ciudadanos han conseguido que el bipartidismo se tambalee aunque ellos quedan muy por detrás en términos porcentuales", resumió El País en la reseña de los comicios.

"Sería engañoso interpretar lo sucedido como la revolución que algunos anunciaban, pero sería igualmente un error restar trascendencia al fuerte mensaje de cambio que estos resultados suponen", agregó el diario en su editorial de ayer.

Aprendizaje para todos. La internacionalista Elsa Cardozo, profesora de la UCV, dice que los resultados son un aprendizaje tanto para los partidos tradicionales como para los emergentes. "El mensaje es claro: los votantes exigen una nueva manera de hacer política".

Cardozo explica que el reto del PP y del PSOE –­que por décadas se han alternado en el poder–­ es analizar bien cómo recuperar la confianza de los votantes. "No pueden seguir cifrando su éxito en el fracaso ajeno o en el temor al otro, sino en proponer ideas".

En el caso de Podemos y Ciudadanos, dice que el mensaje de los votantes es contra los radicalismos. "Si la idea es devolver la confianza en la política, lo que les conviene a todos, deben buscar acuerdos, concertación y diálogo con buena fe y transparencia".

Analistas españoles consultados por la AFP coincidieron con Cardozo. "La ciudadanía está preparada para esta nueva cultura política de negociación, pacto y acuerdo. Los que aparentemente no lo están son los políticos", declaró José Juan Toharia, director de Metroscopia.

El politólogo José Ignacio Torreblanca explicó que incluso a las formaciones emergentes parece costarles adoptar el sistema de pactos porque en España el partido más votado considera que tiene derecho a gobernar.

Lo cierto es que la ausencia de mayorías absolutas hace que el mapa político definitivo dependa de los acuerdos postelectorales y que los partidos deban dedicar los próximos días a negociar.

Publicado en El Nacional

domingo, 24 de mayo de 2015

Bipartidismo español irá a prueba en elecciones regionales

Las elecciones regionales de hoy servirán para algo más que elegir al gobierno de 13 de las 17 comunidades autónomas de España y todos los municipios de ese país: pondrán a prueba al bipartidismo que ha caracterizado la política española desde la caída de la dictadura en 1975.

El Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, que durante cuatro décadas se han alternado en el gobierno nacional y regional, han caído en las preferencias de los votantes por factores como el desempleo, las medidas de austeridad, los escándalos de corrupción y otros.

Los más beneficiados por esta situación han sido movimientos políticos emergentes como Podemos y Ciudadanos, que según las encuestas pueden conseguir una cantidad de votos lo suficientemente representativa como para retar la hegemonía de los partidos tradicionales.

 “El PP va a perder probablemente la mitad de los votos en comparación con las elecciones de 2011 (cuando obtuvo mayoría absoluta). Y esos no van en ningún caso al PSOE, van a las nuevas formaciones”, declaró José Pablo Ferrándiz, del instituto de sondeos Metroscopia”, a la AFP.

“La crisis está modificando la manera de juzgar la política de los españoles. Ahora tienden a hacerlo por la gestión y lo que ofrecen los partidos y no por el voto ideológico”, dijo María José Canel, catedrática de Comunicación Política en la Universidad Complutense de Madrid, a la AP.

Angelina Jaffe, directora del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Metropolitana, señaló que los partidos tradicionales de España no tienen mucho que ofrecer a los votantes, pero manifiesta su inquietud con respecto a los movimientos emergentes.

“La salida que propone Podemos es muy deshonesta”, advirtió Jaffe sobre este partido, acusado de recibir financiamiento del gobierno de Venezuela. Sobre Ciudadanos, admite que no lo conoce mucho y se limita a decir que parece una iniciativa ajena a los partidos con un tono más civilista.

Acuerdos postelectorales. El sondeo de abril del Centro de Investigaciones Sociales mostró que el PP y el PSOE lideran la intención de voto con 25,6% y 24,3%. No muy lejos están Podemos con 16,5% y Ciudadanos con 13,8%. El resto está dividido entre Izquierda Unida y partidos regionales.

Si los resultados de las elecciones confirman lo que muestran las encuestas, los partidos (tradicionales y emergentes) se verán obligados a sentarse a la mesa de negociaciones para formar gobiernos de coalición, algo común en los sistemas parlamentarios, pero novedoso en España.

“Eso de por sí no es malo. Es hacer política, es lo normal en los sistemas parlamentarios. Pero en ese escenario, un movimiento como Podemos tendrá que hacer concesiones ante los partidos tradicionales”, opinó Jaffe.

“Los votantes ya no quieren mayorías absolutas, lo que quieren es que a partir de ahora los partidos se pongan de acuerdo. Es algo nuevo en España, donde no estamos acostumbrados a gobiernos de coalición”, agregó Fernández.

Canel se mostró menos optimista con respecto a negociaciones postelectorales y advirtió que España puede enfrentar un grave problema de estabilidad de gobierno porque es un país sin tradición de pactos y coaliciones: “España se enfrenta ahora con este panorama de los acuerdos y vamos a ver cómo lo gestionan los partidos. Para que estos pactos salgan bien y funcionen hace falta visión de Estado”.

Desde la oposición. Ciudadanos y Podemos han mostrado más disposición a negociar con el PSOE, que está en proceso de renovación desde que perdió el poder en 2011, que con el PP, actualmente en el gobierno.

“Hay que recordarlo; nosotros somos un partido marcadamente progresista. Tenemos mucha más afinidad con el PSOE”, afirmó Matías Alonso, secretario general de Ciudadanos, al diario El País. “Vemos a los dos grandes partidos con los mismos vicios del siglo pasado, aunque al PSOE se le visualiza una predisposición a aceptar las propuestas de regeneración de Ciudadanos”, añadió otra fuente del partido.

Íñigo Errejón, número dos de Podemos, declaró a El País que su partido ve al partido socialista como su principal interlocutor para posibles pactos: “En algunos sitios vamos a tener que pedir apoyo y en otros nos pueden pedir apoyo”. Dijo que el PSOE es el único socio viable porque la prioridad de Podemos es acabar con el proyecto político impulsado por el presidente Mariano Rajoy, que en su opinión es muy parecido al de Albert Rivera (líder de Ciudadanos).

Los acuerdos en las comunidades autónomas, en todo caso, servirán para que los partidos se preparen ante la posibilidad de que el voto también se divida en los comicios de noviembre, cuando se renueva el gobierno nacional. Jaffe, sin embargo, advirtió que los resultados de hoy pueden ser insuficientes para predecir los de las elecciones generales. “La situación de España está demasiado volátil. Puede pasar cualquier cosa”.

Publicado en El Nacional

domingo, 10 de mayo de 2015

Disputa con Venezuela no figuró en campaña electoral de Guyana

El partido de gobierno intenta mantenerse en el poder. La oposición concurre unida a los comicios para tratar de evitarlo. La campaña electoral se caracteriza por el lenguaje agresivo. La descripción no corresponde a Venezuela si no a Guyana, que mañana acudirá a las urnas para renovar el Ejecutivo, los 65 diputados de la Asamblea Nacional y los líderes de las 10 regiones administrativas en las que se divide el país.

La similitud entre los escenarios políticos de las naciones vecinas se termina cuando se habla del territorio de 159.542 kilómetros cuadrados al oeste del río Esequibo que Caracas reclama a Georgetown. En Venezuela este asunto es otro de los motivos de discusión entre el gobierno y la oposición. En Guyana el consenso en torno al tema hace que ni siquiera forme parte del debate electoral.

Los gobiernos del Partido Progresista Popular, en el poder desde 1992, son responsables de las concesiones otorgadas durante las últimas décadas para la exploración y explotación de recursos en el territorio Esequibo, su plataforma marina e incluso aguas que pertenecen a Venezuela. Las opositoras Alianza para la Unidad Nacional y Alianza por el Cambio tienen "asegurar la integridad territorial de Guyana" como uno de sus objetivos.

"La coalición APNU-AFC prestará atención prioritaria a los recientes acontecimientos desafortunados en nuestras relaciones con vecinos como Venezuela y las implicaciones para la explotación pacífica de los recursos que están dentro de nuestras fronteras establecidas y nuestra jurisdicción internacionalmente reconocida", señala la oposición en su programa de gobierno. Es una de las pocas menciones al país en la campaña.

Emilio Figueredo, abogado y profesor de Derecho Internacional, considera que el reclamo venezolano no es un tema de debate en las elecciones guyanesas porque la soberanía del Esequibo "para ellos es un hecho cumplido". Agrega que Georgetown "se siente guapo y apoyado" porque su interpretación sobre el litigio es respaldada por Brasil, la Caricom, Cuba, Estados Unidos y el Reino Unido, entre otros.

Las declaraciones del fallecido presidente Hugo Chávez autorizando las concesiones en el Esequibo dieron más argumentos a Guyana para defender su tesis. Figueredo aclara, sin embargo, que los permisos otorgados en aguas venezolanas son un tema distinto. "El valor relativo de lo que se pierde al este es infinitamente menor de lo que se puede perder al oeste. Venezuela tiene que proteger la boca del Orinoco y la fachada atlántica".

El exembajador Mario Gugliemeli añade que el resultado electoral en Guyana no tendrá ninguna influencia en la posición de ese país sobre el diferendo limítrofe con Venezuela porque gobierno y oposición tienen una postura común sobre la soberanía del territorio Esequibo y la extensión del mar territorial. "Los países caribeños suelen ser muy coherentes en su política exterior", precisa.

Gugliemeli tampoco cree que haya cambios en otros aspectos de la relación bilateral, como los acuerdos firmados en el marco de Petrocaribe.

El programa de la coalición APNU-AFC se refiere al acuerdo con Venezuela solo para señalar que una de sus prioridades, si llega al poder, será investigar el uso de los recursos obtenidos por esta vía. "Especialmente la cuota resultante para los agricultores y el Fondo de Intervención, que está siendo usado para sobornos y extorsión", dice el texto presentado por el partido político.

Publicado en El Nacional

viernes, 8 de mayo de 2015

Casos de corrupción desatan crisis política en Chile

La corrupción ha sido el detonante de la crisis política que vive Chile, donde la presidente Michelle Bachelet solicitó la renuncia, el miércoles, de todos sus ministros y pidió un plazo de 72 horas para decidir quiénes seguirán en el gobierno.

La última encuesta del Centro de Estudios Públicos muestra que 69% de los chilenos piensa que el país debiera descender en el ranking de corrupción por los casos revelados en los últimos meses, uno de los cuales involucra al hijo mayor de Bachelet.

El sondeo del CEP agrega que 52% de la población piensa que ahora los casos de corrupción son más frecuentes que hace 10 años y 48% considera que la reacción de los actores involucrados ante las denuncias ha sido mala.

La consecuencia ha sido una caída estrepitosa en la popularidad de Bachelet cuando apenas van 14 meses de su segundo mandato: 56% desaprueba su gestión y 55% asevera que está gobernando peor de lo que esperaban, informó El Mercurio.

"Si tomamos en cuenta el primer periodo presidencial y el segundo, este es el peor registro en términos de aprobación de la presidente", declaró Ricardo González, coordinador del área de opinión pública del CEP.

La valoración de los atributos personales de Bachelet también ha descendido: 60% cree que no tiene liderazgo para enfrentar situaciones de crisis, 62% no confía en ella, 66% la considera lejana y 72% señala que ha actuado con debilidad ante las presiones.

Cambio necesario. La renovación del gabinete, anunciada en una entrevista con el popular presentador de televisión Mario Kreutzberger (Don Francisco), llega en ese contexto y pretende recuperar la confianza de la población en el gobierno.

Para lograrla, el cambio "debería ser de alta envergadura" e implicar la salida de figuras claves como "parte del equipo político y de hacienda", declaró Pablo Lira, analista político de la Escuela de Periodismo de la Universidad Mayor, al diario La Tercera.

Gloria de la Fuente no tiene dudas de que el cambio traerá la salida del ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, cuestionado por el manejo de un caso de corrupción. "Esto es un golpe de timón a la conducción del gobierno", añadió.

Hasta ahora, sin embargo, lo único cierto es que el canciller Hernando Muñoz seguirá en el puesto. "La presidente tiene una muy buena evaluación de su desempeño, por tanto está ratificado en el cargo", dijo el ministro portavoz Álvaro Elizalde.

Muñoz encabeza el equipo jurídico que impugnó la competencia de la Corte Internacional de Justicia para tratar la demanda de Bolivia por una salida al mar, y actualmente se encuentra en La Haya, sede de la Corte, para presentar los alegatos orales.

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jueves, 7 de mayo de 2015

70 años del final de una confrontación que marcó al mundo

El 7 de mayo se cumplirán 70 años de la rendición de la Alemania nazi, lo que acabó con 6 años de combates en Europa y supuso el primer paso hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), un conflicto que causó la muerte a 70 millones de personas y que definió el orden global que, con algunos cambios, permanece vigente actualmente.

Fue una rápida sucesión de hechos. El 30 de abril se suicidó Adolfo Hitler, el 2 de mayo el Ejército de la Unión Soviética entró en Berlín y las tropas nazis en Italia se rindieron. El 4 de mayo hicieron lo propio las fuerzas en el norte de Alemania, Dinamarca y Holanda.

Tras la capitulación final del régimen nazi, el 7 de mayo, algunos soldados en el centro de Europa continuaron luchando durante varias jornadas más. A pesar de ello, los aliados occidentales (Estados Unidos, Francia y Reino Unido) festejaron el Día de la Victoria el 8 de mayo y la Unión Soviética lo hizo al día siguiente.

La celebración separada fue, quizás, la primera señal del mundo bipolar que despuntaba. El planeta se dividió en dos grandes bloques con sistemas económicos y políticos diferentes, el capitalista liderado por Estados Unidos y el comunista dominado por la Unión Soviética, que vivieron enfrentados durante la Guerra Fría.

Adolfo Salgueiro, profesor de Derecho Internacional, explicó que esa división es la principal característica del orden mundial derivado de la Segunda Guerra: "Eso fue lo que hizo que el conflicto trajera un cambio tan profundo, porque mientras los otros países vencedores se contentaron con la victoria, Moscú impuso un sistema económico y político".

Las consecuencias del conflicto que desangró a la humanidad entre 1939 y 1945 van más allá. "Fue la primera vez que la historia mundial se juntó. La Segunda Guerra fue interactiva entre distintos escenarios", dijo el historiador británico Antony Beevor, al diario La Tercera de Chile.

Beevor, autor de varios libros sobre la confrontación, señaló que la Segunda Guerra no puede mirarse como un gran choque entre Estados sino como una combinación de distintos conflictos. Y cree que por eso una de sus consecuencias fue acelerar el fin del colonialismo en África y Asia.

El internacionalista Demetrio Boersner agregó que otra consecuencia fue que el mundo dominado por los nacionalismos, existente antes del conflicto, fue sustituido por uno donde la supranacionalidad se impuso, como muestra el surgimiento de la ONU.

"La gente empezó a ver el mundo en una dimensión global. Soy un defensor de la ONU porque, a pesar de todas las imperfecciones que tiene, es una organización que ha moderado las tensiones internacionales y que ha hecho prevalecer el principio de la multilateralidad en la solución de los conflictos mundiales", precisó Boersner.

¿Orden vigente? Una pregunta que divide a los analistas es si el hecho de que los países triunfadores de la Segunda Guerra Mundial sigan como los únicos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU supone que el orden heredado del conflicto se mantiene vigente.

Salgueiro expresó sus dudas. "En lo jurídico se mantiene el dominio, pero no en lo fáctico. El Consejo de Seguridad tiene cada vez menor rango de maniobra. No es el mismo que decretó la guerra a Corea del Norte o armó tropas para luchar en el Congo. El orden mundial establecido después de la Segunda Guerra murió con la caída de la Unión Soviética en 1991".

Boersner sí considera que sigue vigente, pero admite que el desmoronamiento del bloque comunista supuso un quiebre. "Occidente creyó que la historia había llegado a su fin, como afirmó Francis Fukuyama, y que su sistema económico neoliberal se impondría en un mundo globalizado. Esa ilusión se acabó en una década".

Añadió que el renacimiento de los nacionalismos europeos, el fanatismo religioso de los islamistas y otros radicalismos son muestras de que predomina cierta anarquía: "Un mundo unido y pacífico necesita valores comunes. En la Guerra Fría ambos bandos estuvieron alineados por la ideología, ahora no".

Escrito con Manuel Tovar. Publicado en El Nacional