jueves, 7 de mayo de 2015

70 años del final de una confrontación que marcó al mundo

El 7 de mayo se cumplirán 70 años de la rendición de la Alemania nazi, lo que acabó con 6 años de combates en Europa y supuso el primer paso hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), un conflicto que causó la muerte a 70 millones de personas y que definió el orden global que, con algunos cambios, permanece vigente actualmente.

Fue una rápida sucesión de hechos. El 30 de abril se suicidó Adolfo Hitler, el 2 de mayo el Ejército de la Unión Soviética entró en Berlín y las tropas nazis en Italia se rindieron. El 4 de mayo hicieron lo propio las fuerzas en el norte de Alemania, Dinamarca y Holanda.

Tras la capitulación final del régimen nazi, el 7 de mayo, algunos soldados en el centro de Europa continuaron luchando durante varias jornadas más. A pesar de ello, los aliados occidentales (Estados Unidos, Francia y Reino Unido) festejaron el Día de la Victoria el 8 de mayo y la Unión Soviética lo hizo al día siguiente.

La celebración separada fue, quizás, la primera señal del mundo bipolar que despuntaba. El planeta se dividió en dos grandes bloques con sistemas económicos y políticos diferentes, el capitalista liderado por Estados Unidos y el comunista dominado por la Unión Soviética, que vivieron enfrentados durante la Guerra Fría.

Adolfo Salgueiro, profesor de Derecho Internacional, explicó que esa división es la principal característica del orden mundial derivado de la Segunda Guerra: "Eso fue lo que hizo que el conflicto trajera un cambio tan profundo, porque mientras los otros países vencedores se contentaron con la victoria, Moscú impuso un sistema económico y político".

Las consecuencias del conflicto que desangró a la humanidad entre 1939 y 1945 van más allá. "Fue la primera vez que la historia mundial se juntó. La Segunda Guerra fue interactiva entre distintos escenarios", dijo el historiador británico Antony Beevor, al diario La Tercera de Chile.

Beevor, autor de varios libros sobre la confrontación, señaló que la Segunda Guerra no puede mirarse como un gran choque entre Estados sino como una combinación de distintos conflictos. Y cree que por eso una de sus consecuencias fue acelerar el fin del colonialismo en África y Asia.

El internacionalista Demetrio Boersner agregó que otra consecuencia fue que el mundo dominado por los nacionalismos, existente antes del conflicto, fue sustituido por uno donde la supranacionalidad se impuso, como muestra el surgimiento de la ONU.

"La gente empezó a ver el mundo en una dimensión global. Soy un defensor de la ONU porque, a pesar de todas las imperfecciones que tiene, es una organización que ha moderado las tensiones internacionales y que ha hecho prevalecer el principio de la multilateralidad en la solución de los conflictos mundiales", precisó Boersner.

¿Orden vigente? Una pregunta que divide a los analistas es si el hecho de que los países triunfadores de la Segunda Guerra Mundial sigan como los únicos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU supone que el orden heredado del conflicto se mantiene vigente.

Salgueiro expresó sus dudas. "En lo jurídico se mantiene el dominio, pero no en lo fáctico. El Consejo de Seguridad tiene cada vez menor rango de maniobra. No es el mismo que decretó la guerra a Corea del Norte o armó tropas para luchar en el Congo. El orden mundial establecido después de la Segunda Guerra murió con la caída de la Unión Soviética en 1991".

Boersner sí considera que sigue vigente, pero admite que el desmoronamiento del bloque comunista supuso un quiebre. "Occidente creyó que la historia había llegado a su fin, como afirmó Francis Fukuyama, y que su sistema económico neoliberal se impondría en un mundo globalizado. Esa ilusión se acabó en una década".

Añadió que el renacimiento de los nacionalismos europeos, el fanatismo religioso de los islamistas y otros radicalismos son muestras de que predomina cierta anarquía: "Un mundo unido y pacífico necesita valores comunes. En la Guerra Fría ambos bandos estuvieron alineados por la ideología, ahora no".

Escrito con Manuel Tovar. Publicado en El Nacional

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