El déficit de vivienda afecta a 45% de la población, según el estudio de caso que la Asociación Venezolana de Ejecutivos y la Cámara Venezolana de la Construcción presentarán el jueves en el Iesa.
La investigación sitúa el déficit acumulado en 1,9 millones de unidades, lo que equivale a 7,6 millones de personas. Eso quiere decir que 1 de cada 4 venezolanos requiere una vivienda nueva.
Adicionalmente hay 1,3 millones de unidades –donde viven 5,2 millones de personas– en condiciones que no son óptimas. Eso arroja que 1 de cada 5 venezolanos requiere una vivienda mejorada.
El crecimiento de la población además obliga a construir 118.572 viviendas nuevas al año, de acuerdo con los datos preliminares del Censo 2011 realizado por el Instituto Nacional de Estadística.
El tamaño del problema obliga a hacer un esfuerzo de gran magnitud para superarlo. El estudio calcula que hay que construir anualmente 275.000 viviendas nuevas para llevar el déficit a cero en 15 años.
Para lograr el objetivo se requiere un ajuste en las políticas públicas, señalaron los responsables de la investigación.
El estudio toma el ejemplo de Chile, que triplica a Venezuela en la edificación de viviendas per cápita.
"Chile ha construido en las 2 últimas décadas 171 viviendas por cada 1.000 habitantes, mientras que Venezuela sólo ha construido 49 por cada 1.000", indica el estudio.
Claves del éxito. Entre las características que han hecho exitoso el modelo chileno destaca que el Estado se concentra en financiar la construcción de viviendas para las clases más necesitadas y subsidiar la demanda.
El proceso de asignación de las viviendas o de los subsidios es transparente porque depende de un sistema de puntos que toma en cuenta las características de cada familia y premia el ahorro.
La escogencia de la vivienda, incluso cuando son entregadas por el Gobierno, queda en manos del beneficiario.
Eso genera una dinámica competitiva entre las empresas privadas encargadas de la construcción para captar al ciudadano.
Otra clave del éxito ha sido la estrategia de financiamiento, que se caracteriza por expresar el precio de la vivienda en un valor que se ajusta por inflación (unidad de fomento) y levantar recursos en el sector privado.
Los fondos de pensiones, las aseguradoras y las sociedades inmobiliarias, entre otros actores, invierten en títulos hipotecarios y permiten que la banca tenga disponibilidad para otorgar créditos.
Todos esos factores, combinados con un entorno macroeconómico de baja inflación y crecimiento sostenido, han permitido a Chile construir desde hace 20 años al ritmo necesario para satisfacer la demanda de vivienda.
Publicado en El Nacional
No hay comentarios:
Publicar un comentario