A dos meses de la interrupción del diálogo, las gestiones de la Mesa de la Unidad Democrática y la Unasur para destrabarlo no han cesado. Entre los que participaron en el proceso por la oposición, hay quienes hacen contactos con representantes de parlamentos y gobiernos suramericanos para dejar claro que el diálogo está congelado por la actitud del gobierno y que mantienen sus condiciones: libertad de estudiantes y presos políticos y reinstitucionalización del país, entre otras.
El diputado Edgar Zambrano es de los que opinan que hay que hacer esfuerzos internacionales para reactivar el proceso, por lo que admitió que hay dirigentes que mantienen comunicación, a través de correos electrónicos y "otras vías", con la Iglesia; con los cancilleres de Brasil, Luis Alberto Figueiredo; de Colombia, María Ángela Holguín; de Ecuador, Ricardo Patiño; con representantes del Mercosur, e incluso con el Ejecutivo venezolano.
Zambrano dijo que un grupo de diputados, del oficialismo y de la oposición, visitó el Parlamento del Mercosur para hacer "contactos importantes" y que en los próximos días entregarán un comunicado a esa organización para invitarla a ser un actor fundamental en el proceso de diálogo.
Fuentes políticas confirman que desde la oposición también se intenta que la representación de la Unasur en el proceso aumente de tres a cinco cancilleres. La otra mediadora, la Iglesia, aseguró el viernes pasado en la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana que se mantiene a la orden para el diálogo y que desea sea más productivo.
Zambrano aseguró que con esos esfuerzos tienen esperanza de que el diálogo pueda reanudarse pronto, pero aclaró que dependerá de los acontecimientos políticos: "Viene el Congreso del PSUV, en el que seguramente habrá actores que promoverán el diálogo. El gobierno deberá decidir. Hacemos un esfuerzo para que el Ejecutivo se vea obligado a sentarse. La mayoría de la ciudadanía aboga por el mecanismo de entendimiento".
Fuentes diplomáticas explicaron que los cancilleres se han mantenido informados de la situación en Venezuela, pero que la reanudación del diálogo no les corresponde a ellos, sino al gobierno y a la oposición.
El vicepresidente Jorge Arreaza pidió a la oposición continuar el diálogo en el Consejo de Estado del miércoles pasado. "El presidente insiste en el diálogo político. Hemos analizado la posibilidad de incorporar no solo a la oposición de la MUD, sino a todos los actores de distintas instancias de diálogo", expresó el miércoles 9 de julio.
El diputado Williams Dávila rechazó que se pretenda reanudar el diálogo en el Consejo de Estado: "No se puede sustituir el espacio que se había logrado, con presencia de la comunidad internacional, por uno dominado por el gobierno".
Las fuentes aseguran que los contactos con otros gobiernos han servido para conseguir el apoyo de algunos mandatarios de la Unasur que tratan de convencer al gobierno venezolano de la importancia de retomar el diálogo y de que haya una renovación equilibrada de los poderes públicos.
La MUD coincide con lo que Henrique Capriles afirmó a El Nacional el 10 de julio: que la crisis en Venezuela se solucionará por la vía electoral. Por eso, explora con los parlamentarios suramericanos la factibilidad de lograr un Poder Electoral equilibrado y unas condiciones comiciales justas.
"Las diligencias de los presidentes suramericanos apuntan especialmente hacia este punto", afirmó una fuente. A la fecha hay 3 de los 5 rectores del CNE con el período vencido. Lo mismo sucede con 11 de los 32 magistrados del TSJ y la contralora.
¿De quién es la culpa? Dirigentes de la MUD, que aseguran que están dispuestos a sentarse de nuevo, pero aclaran que "la pelota está en la cancha del gobierno".
El secretario ejecutivo adjunto de la MUD, Ramón José Medina, señaló: "Esto no es un tema de si se ha hablado con los cancilleres, porque quien suspendió el diálogo fue el gobierno, que ha entorpecido el proceso por sus propios conflictos internos. De cara al nuevo congreso del PSUV deberán resolver esos conflictos, que surgen principalmente de la Asamblea".
Celebró que cancilleres como Patiño y la Iglesia hayan reiterado su disposición a que el diálogo funcione, pero reiteró que la oposición necesita que se cumplan las condiciones iniciales: "La liberación de estudiantes y de presos políticos como Leopoldo López e Iván Simonovis".
El presidente de Copei, Roberto Enríquez, lamentó que mientras la mayoría del país quiere diálogo, la minoría que gobierna quiere hacerlo fracasar. Aseguró que por su parte no ha habido contactos ni con el gobierno ni con los cancilleres: "No se ven luces por parte del gobierno de que haya intenciones de dialogar, no hay ninguna ventana que indique que está dispuesto a cumplir lo prometido".
Escrito con Alex Vásquez. Publicado en El Nacional
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