domingo, 26 de octubre de 2014

Partidos tradicionales buscan destronar al Frente Amplio

Las mayores exigencias del electorado y la falta de renovación de la coalición oficialista colocaron en duda la continuidad en el poder del Frente Amplio, que gobierna Uruguay desde 2005, y abrieron la posibilidad de que los dos partidos históricos (Nacional y Colorado) vuelvan a tomar las riendas del país.

El crecimiento económico de los últimos años (5,5% en promedio), la reducción de la pobreza (de 34% en 2006 a 11,5% en 2013) y la caída del desempleo hasta un mínimo histórico (6,3%), entre otros indicadores exitosos, parecían despejar el camino para el candidato del FA, el expresidente Tabaré Vásquez (2005-2010).

Las últimas encuestas, sin embargo, muestran que el aspirante oficialista no logrará la mayoría necesaria para ganar en la primera vuelta de las elecciones, que se realizarán hoy. Los sondeos le dan entre 40% y 44% de intención de voto, lo que obligaría a celebrar una segunda ronda el 30 de noviembre.

La internacionalista Elsa Cardozo explicó que, aunque a Uruguay le ha ido muy bien en materia económica, la población ha comenzado a resentir el peso de los impuestos (que han aumentado en los últimos años) y la inflación (8,5% en 2013, la tercera más alta de América Latina).

El electorado, además, se ha hecho más exigente. "La sociedad ha mejorado y no le basta con lo que hay", dijo Eduardo Bottinelli, director de la encuestadora Factum, a El País de España. "La gente siente que las cosas no van lo suficientemente bien", agregó Ignacio Zuasnabar, de la firma Equipos, a El País de Uruguay.

Rival tradicional. El candidato del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle Pou, sería el contrincante de Vásquez en la segunda vuelta. Las encuestas le otorgan de 28% a 32%, mientras que el aspirante del Partido Colorado, Pedro Bordaberry, suma entre 11% y 17%. Los votos de este último serán claves en el balotaje.

Lacalle Pou ha hecho una campaña inteligente: alaba los logros de la gestión del Frente Amplio y critica las fallas, como la educación y la seguridad ciudadana. "Ha evitado confrontaciones directas con un gobierno que tiene un balance positivo. Promete alternancia, renovación, sin destruir lo hecho", expresó Cardozo.

El candidato del PN también ha sabido explotar su juventud (41 años de edad) para hacer contraste con la falta de renovación del oficialismo, que presenta al mismo aspirante que en 2004 (Vásquez, de 74 años de edad) y tiene como figura más popular al presidente José Mujica, de 79 años de edad. "El Frente Amplio ya no atrae a los jóvenes", afirmó Juan Carlos Doyenart, director de Interconsult, a El País de Uruguay.

Publicado en El Nacional

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