La guerra de declaraciones con Estados Unidos, por el respaldo de ese país al recuento de votos solicitado por la oposición, duró poco. A nueve días de ser elegido presidente y cuatro de ser juramentado, Nicolás Maduro designó a Calixto Ortega como encargado de negocios de la Embajada en Washington para incrementar el diálogo bilateral.
El gesto, recibido con beneplácito por el Departamento de Estado, representó un cambio en la actitud de Maduro, que durante sus cuatro meses como mandatario encargado y sus primeros días como presidente electo siguió la línea antiestadounidense trazada por el fallecido presidente Hugo Chávez desde su ascenso al poder en 1999.
La razón del cambio, según especialistas, es pragmática: garantizar el funcionamiento de la economía. “Venezuela depende más que nunca de los ingresos petroleros y una buena parte de ellos proviene de Estados Unidos, que es de los pocos países que paga en efectivo. Eso no hay que ponerlo en riesgo”, dice la internacionalista Elsa Cardoso.
“El acercamiento es urgente. Las amenazas de Venezuela han provocado que Estados Unidos aumente su producción de crudo y fortalezca los vínculos con otros proveedores como Canadá y México, así que el Gobierno haría bien en mejorar la relación con el que aún es el mayor mercado del mundo”, señala el experto petrolero José Toro Hardy.
“Es un diálogo necesario para ambos países porque, aunque los vínculos diplomáticos están congelados, el intercambio comercial alcanza cifras históricas. El Gobierno de Estados Unidos ha mostrado su disposición a dialogar y creo que Maduro ha entendido que es la hora de hacerlo”, agrega el internacionalista Carlos Romero.
Contradicciones. El acercamiento bilateral no está exento de tensión. Basta recordar que la designación de Ortega se produjo un día después de que el canciller Elías Jaua amenazó con cortar el suministro petrolero ante la posibilidad de que Estados Unidos sancionara a Venezuela, algo que el Departamento de Estado negó de inmediato.
“Es una lamentable contradicción. Esos elementos no son beneficiosos para el país. Hay gobiernos latinoamericanos que le han dicho a Maduro que deje atrás el antagonismo”, indica Romero. “Es una muestra de que el Gobierno sigue entendiendo mal la relación con Estados Unidos, viendo sanciones donde no las hay”, añade Toro Hardy.
Cardoso destaca que la contradicción entre la declaración de Jaua y el gesto de Maduro forma parte del juego en que Venezuela ha estado durante los últimos 14 años: por un lado la retórica antiimperialista y por el otro la dependencia del petróleo exportado a Estados Unidos. “Por mucho ruido que se haga, al final se impone la economía”.
La internacionalista considera que el Gobierno se inventó una amenaza (las sanciones) que sería fácil de desmontar para luego justificar el acercamiento. El objetivo, insiste, es evitar más ruido y más señales de incertidumbre que puedan perjudicar el intercambio comercial.
Primer paso. Los voceros oficiales destacaron las cualidades de Ortega para sacar adelante el nuevo intento de mejorar la relación bilateral. “Tiene un gran conocimiento de la sociedad estadounidense”, dijo Maduro. “Es un respetado participante del Grupo de Boston”, agregó Patrick Ventrell, portavoz adjunto del Departamento de Estado.
Los especialistas, sin embargo, tienen opiniones divididas al respecto. Romero destaca que Ortega está ligado al tema de Estados Unidos y no tiene una posición extremista. Pero Toro Hardy advierte que carece de experiencia en las áreas diplomática y petrolera, y además ha asumido posiciones muy ideológicas.
Cardoso comenta que lo ideal sería que se confiase la tarea a un diplomático que conozca de energía y comercio. “Para una relación tan estratégica e importante, uno esperaría que hubiese una designación con más peso profesional y técnico. Pero al final eso también confirma la demolición de la diplomacia de carrera”.
Más allá de las cualidades de Ortega, los especialistas coinciden en que su designación es apenas un primer paso del acercamiento entre ambos países. “No basta con eso. Esperamos que venga acompañado de una disposición de Venezuela de reducir sus expresiones verbales y amenazas contra Estados Unidos”, dice Romero.
Publicado en El Nacional
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