Venezuela recibió por primera vez la presidencia del Mercosur en momentos en que el bloque –fundado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay en 1991– necesita cambiar para superar el estancamiento provocado por la persistencia de las asimetrías entre sus integrantes y la acumulación de problemas internos en los últimos años.
"La situación actual del Mercosur no es buena para los dos países más pequeños porque su comercio exterior está creciendo a un ritmo mucho menor que el de los dos grandes", indicó María Dolores Benavente, presidente de la Academia Nacional de Economía de Uruguay, en un correo electrónico.
Benavente agregó que Paraguay y Uruguay también son perjudicados porque Argentina y Brasil imponen trabas no arancelarias, incumplen los acuerdos y tienen zonas francas (Tierra del Fuego y Manaos), por donde entran bienes que adquieren vía Mercosur aunque no se les agrega valor dentro del bloque.
La inobservancia creciente de las normas, el irrespeto del arancel externo común y la caída del comercio interno son algunos de los problemas que tiene Mercosur, afirmó Kenneth Ramírez, presidente del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales, en el foro La Nueva Geopolítica de América Latina, realizado esta semana en Caracas.
Ramírez señaló que incluso los factores positivos tienen una contraparte negativa: el bloque resistió la crisis económica global, pero con una mayor concentración de la oferta exportadora en materias primas, y definió una agenda común de política exterior, aunque le cuesta concretarla.
Otros puntos débiles son la carencia de procesos para superar las asimetrías, la ausencia de vías de escape temporales para casos de emergencia (salvaguardias comerciales) y la debilidad del mecanismo para solución de diferencias, indicó Félix Gerardo Arellano, ex director de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV.
Arellano opinó que las faltas cometidas por los países del Mercosur son consecuencia de una normativa que no tiene ni la fortaleza ni la supranacionalidad que caracteriza a las reglas de la Comunidad Andina de Naciones, bloque del que el fallecido presidente Hugo Chávez decidió retirar a Venezuela en 2006.
Competencia regional. El surgimiento de la Alianza del Pacífico en 2011 supone otro reto para el Mercosur, porque ha acaparado la atención de los grandes actores mundiales (China, Estados Unidos y la Unión Europea han pedido ser observadores), los mercados financieros y los medios de comunicación.
La iniciativa promovida por Chile, Colombia, México y Perú es vista por buena parte de la opinión pública regional y global como una propuesta dinámica y novedosa ante un mecanismo en crisis como Mercosur. Los especialistas aclaran que esta visión no es tan acertada, pero admiten que hay razones para que se haya extendido.
Benavente aseguró que una de las principales ventajas de la Alianza del Pacífico es que sus integrantes tienen más vocación de apertura hacia el resto del mundo que Argentina y Brasil. Destacó que la apertura fomenta la competitividad: Chile, Colombia, México y Perú están mejor posicionados que los países del Mercosur en el ranking de facilidad para hacer negocios del Banco Mundial y sólo Brasil logra estar a la par de ellos en el ranking de competitividad del Foro Económico Mundial.
Ramírez dijo que las expectativas que ha generado el nuevo bloque latinoamericano se deben a factores cuantitativos, como una población de 207 millones de personas y un producto interno bruto de 3 billones de dólares (cercano al de Mercosur), y cualitativos, como la exitosa diplomacia mediática que ha desarrollado.
Advirtió, sin embargo, que la iniciativa apenas está dando sus primeros pasos. "Hasta ahora no hay una integración profunda, la cooperación se limita a áreas puntuales y el comercio interno es muy bajo. Se debe mantener la voluntad política y la capacidad de adaptación para que perdure".
Para el internacionalista Carlos Luna, otro factor llamativo de la Alianza del Pacífico es que contribuye al equilibrio de poder regional y global, como muro de contención ante Brasil en América Latina y ante China en el mundo. Una muestra es que sus integrantes están en las negociaciones del Acuerdo Transpacífico, promovido por Estados Unidos.
Agente de cambio. Más allá de la rivalidad económica y política que pueda existir con la Alianza del Pacífico, los especialistas insisten en que la renovación del Mercosur es necesaria y creen que Venezuela puede convertirse en una pieza clave para promover ese proceso.
"Hay normativas que son difíciles de acatar para el país. La idea no es estar allí para incumplirlas sino para mejorarlas. Venezuela puede jugar un papel fundamental en el proceso de reingeniería del Mercosur", señaló Arellano. Agregó que la experiencia acumulada en la CAN puede resultar útil, aunque algunos renieguen de ella.
Ramírez destacó que Venezuela es lo que se conoce en geopolítica como un país pivote. "No puede hacer mucho por sí misma, como muestra el declive paulatino de la Alianza Bolivariana de las Américas, pero tiene una gran capacidad para hacer daño (como hizo al retirarse de la CAN) o para contribuir en los procesos de integración".
El presidente del Covri aclaró que Venezuela primero debe reparar las circunstancias del ingreso, que se concretó por la suspensión de Paraguay, cuyo Parlamento sigue sin aprobar el protocolo de adhesión. Sobre todo porque necesita a los países pequeños para apoyar sus intereses.
Publicado en El Nacional
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