El concepto de soberanía al que apeló el presidente Nicolás Maduro para expulsar a tres funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en Caracas, acusados de conspirar en su contra, no ha sido aplicado a las acciones gubernamentales que han socavado los derechos de Venezuela.
El mejor ejemplo es el silencio tanto de Maduro como del fallecido presidente Hugo Chávez ante las concesiones para explotar petróleo y gas otorgadas por Guyana en los últimos años en áreas marítimas que están ubicadas en la zona económica exclusiva del país, de acuerdo con la proyección de la costa del Delta Amacuro.
"Guyana ha traspasado los límites de la tolerancia y la buena fe al ceder concesiones en la fachada atlántica de la exclusiva jurisdicción de Venezuela", indicó esta semana la Academia de Ciencias Políticas y Sociales en un comunicado. La institución pidió al Estado protestar ante el atropello, pues la inacción trae consecuencias negativas.
Los ex embajadores Luis Herrera Marcano, Rosario Orellana Yépez y Sadio Garavini hicieron una advertencia similar el mes pasado. "Se corre el riesgo de que este silencio sea interpretado por el resto de la comunidad internacional como una aceptación tácita de las pretensiones de Guyana".
Los especialistas recordaron que los gobiernos de Chávez y de Maduro tampoco han hecho gestiones para avanzar en la negociación con Guyana por la Zona en Reclamación, el territorio de 159.000 kilómetros cuadrados en el oeste del río Esequibo que Georgetown administra, pero Venezuela demanda como suyo.
Contradicciones. La expulsión de los funcionarios estadounidenses no es el único acto gubernamental que ha sido justificado con el argumento de la soberanía y la inacción ante Guyana tampoco es la única decisión oficial que se contradice con la defensa del concepto.
Chávez obligó a las compañías extranjeras asociadas con Petróleos de Venezuela en los convenios operativos y las asociaciones estratégicas de la faja del Orinoco a convertirse en empresas mixtas con mayoría accionaria de Pdvsa. La estatal, sin embargo, ha tenido que pedirles prestado a sus socios minoritarios para sacar adelante los proyectos.
El presidente fallecido también redujo los créditos de organismos multilaterales, atados al cumplimiento de condiciones macroeconómicas y al uso en proyectos específicos, para priorizar las emisiones de bonos y los financiamientos de países aliados como Brasil, China y Rusia; que resultan más costosos para las arcas públicas.
Especialmente criticados han sido los préstamos de China. El diputado Miguel Ángel Rodríguez denunció en 2011 que los compromisos adquiridos con ese país son ilegales porque no han sido incluidos en las leyes de endeudamiento anual presentadas por el Ejecutivo a la Asamblea Nacional.
El parlamentario agregó que el pago con ventas de crudo a futuro y otras garantías otorgadas a China incumplen la Ley Orgánica de Administración Financiera del Sector Público. "No se podrán contratar operaciones de crédito con garantía o privilegios sobre bienes o rentas nacionales", dice el artículo 93 de la legislación.
Discrecional. Las contradicciones del Gobierno también se reflejan en la aplicación discrecional del concepto de supranacionalidad. Esa fue una de las principales críticas a las normas de la Comunidad Andina de Naciones, que Chávez decidió abandonar en 2006 porque Colombia y Perú firmaron tratados de libre comercio con Estados Unidos.
También fue el argumento para denunciar el Convenio sobre Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones entre Estados y Nacionales de Otros Estados y la Convención Interamericana de Derechos Humanos, lo que dejó a Venezuela fuera de la jurisdicción del Ciadi (tribunal del Banco Mundial) y de la Corte Interamericana.
Sin embargo, la presencia de Cuba en áreas clave de la administración pública de Venezuela como la seguridad presidencial, la inteligencia militar, el registro civil y la gestión de puertos ha sido justificada en repetidas ocasiones por las autoridades con el argumento de que ambos países forman parte de la patria grande.
"En el fondo somos un solo gobierno. Nos hemos enlazado para más nunca separarnos. Vamos hacia la confederación de repúblicas", dijo Chávez en octubre 2007. "Tengamos conciencia de que somos una sola nación. Esa conciencia hay que alimentarla", agregó en diciembre del mismo año.
"El reciente impasse entre los gobiernos de Nicolás Maduro y de Barack Obama evidencia hasta qué punto se ha reforzado el contubernio entre el gobierno de los hermanos Castro y el del sucesor de Hugo Chávez", escribió la internacionalista María Teresa Romero en Panampost.com.
Publicado en El Nacional
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