Los griegos votarán hoy para decidir si aceptan o no las propuestas de la troika de acreedores para extender el rescate financiero de Grecia y desembolsar los recursos que el país necesita para cancelar sus deudas.
El gobierno del primer ministro Alexis Tsipras, que rechaza las propuestas porque afirma que imponen "medidas recesivas y socialmente destructivas", optó por dejar la decisión definitiva en manos de la población.
Es una apuesta arriesgada. En primer lugar porque el referendo fue convocado para 5 días después del vencimiento del rescate y de una deuda de 1,6 millardos de dólares con el FMI, lo que hizo que Grecia quedara en default.
En segundo lugar porque la falta de acuerdo con los acreedores puso en duda las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo a las entidades griegas y obligó al gobierno a decretar un corralito para evitar una crisis.
En tercer lugar porque el referendo pone en juego la estabilidad de la coalición que gobierna desde hace apenas cinco meses, formada por Syriza (izquierda radical) y Griegos Independientes (derecha nacionalista).
El gobierno promueve el "No" porque cree que un rechazo de la población a las propuestas de los acreedores le permitirá exigir mejores condiciones, como un descuento del 30% del monto adeudado y un período de gracia de 20 años.
La Unión Europea, sin embargo, no luce dispuesta a mejorar la oferta, a pesar del informe del FMI que pide al bloque desembolsar 36 millardos de euros y extender los plazos de vencimiento para ayudar a Grecia.
La oposición, que hace campaña por el "Sí", considera que es mejor entenderse con los acreedores que arriesgarse a salir de la Zona Euro, formada por los 19 países que usan la moneda común.
Sea cual sea la decisión de los griegos en esta jornada electoral, la situación económica de el país seguirá crítica y el gobierno se verá obligado a buscar la forma de mejorarla y con ello garantizar estabilidad, coinciden los expertos.
Publicado en El Nacional
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