El primer ministro de Guyana, Moses Nagamootoo, teme que la no renovación del contrato para suministrar arroz a Venezuela, como pago parcial por los barriles de crudo y derivados enviados mediante el acuerdo de Petrocaribe, sea una retaliación contra su país.
Nagamootoo aclaró que la decisión no es nueva, y acusó al gobierno anterior (que salió en mayo) por no informar a los agricultores al respecto a pesar de ser notificado por Caracas, pero no quiso desligarla de la polémica actual por el reclamo territorial.
"Esta revelación viene de la mano de las acciones de Venezuela para desafiar lo que es legalmente el territorio de Guyana. Habrá que examinar si la no renovación del contrato de permuta es, de hecho, un acto de sanción económica", dijo.
El presidente David Granger defendió que la insistencia del país en la protección de sus tierras y el espacio marítimo no es una agresión contra Venezuela, y consideró que el decreto aprobado en relación con la disputa por el Esequibo es "un acto de agresión".
En una intervención en el Parlamento de su país, Granger insistió en que el último decreto de Venezuela no respeta la integridad territorial de Guyana. En su opinión, no hay diferencia material entre el Decreto 1787 emitido el 26 de mayo y el Decreto 1859 del 6 de julio.
"Esta parte sigue siendo ofensiva a Guyana. Es como un `hueso en la garganta’, ya que el uso de la fuerza en estas áreas sigue siendo una amenaza", dijo el mandatario, quien criticó que se considere parte del territorio marítimo de su país como una "zona de defensa de Venezuela". Según dijo, el decreto pretende bloquear el acceso de Guyana a su zona económica exclusiva.
Sin distinción. Maduro ha centrado sus críticas en Granger, que asumió el cargo hace dos meses, e incluso lo ha acusado de dejarse manipular por la transnacional Exxon Mobil (que descubrió petróleo en las aguas en disputa) para generar un conflicto con Venezuela.
Maduro dijo que la "Exxon Mobil tiene una influencia decisiva en el gobierno de Guyana": "La Exxon Mobil se va metiendo con su lobby. Esta empresa forma parte de un grupo de influencia que, por su poder económico, compra decisiones políticas. Washington es un gran mercado y se impone quien paga más. Compran los congresistas, los que gobiernan. Estados Unidos es una competencia de lobbys. Una cosa es Obama y otra el poder de Estados Unidos".
El discurso del mandatario obvia que la concesión a la petrolera estadounidense fue entregada por el Partido Progresista Popular, que estuvo en el poder desde 1992 hasta mayo de 2015 y fue aliado del chavismo durante muchos años.
Ayer el ex presidente Donald Ramotar (2011-2015) dijo que el PPP apoya al gobierno actual (una coalición entre la Alianza para la Unidad Nacional y la Alianza por el Cambio) en lo que se refiere a la controversia con Venezuela.
"Vamos a apoyar al gobierno en el tema de la soberanía de este país. Estamos en total unidad en este asunto de la reclamación de nuestro territorio", declaró Ramotar. Agregó que respaldan la solicitud de cambiar el mecanismo de los buenos oficios porque no estaba funcionando.
Publicado en El Nacional
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