Las estadísticas del Banco Central de Venezuela sobre inversión extranjera ratifican lo que economistas y empresarios han advertido en reiteradas ocasiones en los últimos años: existe una relación directa entre la decisión del presidente Hugo Chávez de profundizar el modelo socialista y la disminución del flujo de recursos que ingresa en el país.
Aunque la entrada de capitales foráneos a Venezuela comenzó a retroceder desde el momento en que Chávez asumió la Presidencia, al pasar de 4,99 millardos de dólares en 1998 a 2,89 millardos de dólares en 1999, la inversión directa en el país mantuvo un saldo positivo en los primeros 7 años de gestión del mandatario.
Entre 1999 y 2005 el indicador acumuló un superávit de 18,2 millardos de dólares, para un promedio de 2,6 millardos de dólares cada año. El monto es mínimo comparado con lo recibido por otros países de América Latina durante ese período, pero lo importante para Venezuela era que el dinero que entraba superaba al que salía (vía repatriación de capitales o venta de activos).
La tendencia cambió a partir de 2006, cuando la inversión directa cerró con un déficit de 508 millones de dólares. Desde entonces, el indicador acumula un saldo negativo de 2,4 millardos de dólares un promedio de -480 millones de dólares anuales a pesar de los resultados positivos obtenidos en 2007 (1 millardo de dólares) y 2008 (349 millones de dólares).
El viraje de saldo positivo a negativo en las inversiones extranjeras coincide con el período de radicalización del Gobierno. En 2005 se intensificó la política de intervención de tierras rurales mediante la cual se han ocupado 2,9 millones de hectáreas y se concretó el proceso de migración a empresas mixtas de los convenios operativos del sector petrolero.
En 2007 el Ejecutivo comenzó la estatización de actividades económicas consideradas estratégicas: tomó el control de la Cantv, de las compañías de energía eléctrica y de las asociaciones de la faja petrolífera del Orinoco. El proceso continuó en 2008 con la expropiación de Sidor y las fabricantes de cemento (Cemex, Holcim y Lafarge).
Desconfianza creciente. La formación bruta de capital fijo referida a los recursos invertidos por empresas nacionales y extranjeras también muestra que el sector privado ha sido muy cauteloso desde 2006, aunque la bonanza generada por los altos precios del petróleo permitió que este indicador creciera 2,6% ese año y 9,7% al siguiente, según el BCV.
El incremento de la inversión privada durante esos años, sin embargo, se concentró en bienes inmuebles y unidades de transporte. El desembolso de recursos para adquirir maquinarias y equipos, que incide más directamente en el incremento de la capacidad de producción, retrocedió 20,1% en 2006 y 1,9% en 2007.
Ya en 2008 la formación bruta de capital fijo del sector privado cerró con una caída de 21,2%, mientras que en 2009 hubo una disminución de 2,9%. Carlos Larrazábal, presidente de Conindustria, afirma que estas cifras no responden solamente al deterioro de la actividad productiva, sino que también reflejan la desconfianza creciente de los empresarios nacionales y externos.
"¿Cómo se le puede pedir a un inversionista de cualquier tamaño, porque el señor que usa sus ahorros para comprar un carrito de perro caliente también es un inversionista que deje sus recursos en Venezuela cuando no hay seguridad jurídica y existen documentos oficiales que hablan de la estatización de la economía y la supresión de la propiedad privada?", pregunta.
Larrazábal recuerda que el Plan de Desarrollo Económico y Social 2007-2013 también llamado Proyecto Simón Bolívar o Primer Plan Socialista de la Nación establece que el Estado asumirá gradualmente el control de las actividades estratégicas, un concepto que empezó con la industria petrolera y que cada vez se hace más amplio.
Agrega que las bases programáticas del PSUV, aprobadas en 2010, plantean eliminar al sector privado monopólico término usado a conveniencia por el Gobierno, según Larrazábal , limitar las empresas mixtas a asociaciones con firmas extranjeras y restringir la propiedad al patrimonio personal y familiar, "que no puede usarse para la explotación de trabajo ajeno".
Malas expectativas. La recuperación de la inversión nacional y extranjera parece difícil, por lo menos en el corto plazo, porque las circunstancias que han ahuyentado los capitales se mantienen e incluso se intensifican y la recesión económica limita las posibilidades de crecer de las empresas.
Un sondeo realizado en el foro ¿Cómo presupuestar para 2011?, organizado por Venamcham la semana pasada, indica que 31% de los empresarios que asistió al evento no tiene previsto ejecutar planes de inversión el próximo año.
La encuesta de coyuntura de Conindustria correspondiente al tercer trimestre de 2010 muestra que 58% de las pequeñas industrias no está en capacidad de hacer inversiones en este momento y 40% debe conformarse con hacerlo en el mantenimiento de sus operaciones.
La mayoría de las industrias medianas y grandes, en tanto, sólo desembolsará recursos para garantizar la continuidad de sus actividades. Larrazábal afirma que es preocupante la ausencia de inversiones para aumentar la capacidad de producción, porque son las que sirven para incrementar la oferta de bienes y de empleos estables, lo cual se traduce en más bienestar para la población.
Publicado por El Nacional
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