La decisión del presidente Hugo Chávez de expropiar la Siderúrgica del Turbio no cuenta con el respaldo de la mayoría de los trabajadores, aseguró personal de la compañía mediante un comunicado difundido ayer en la tarde para rechazar la medida gubernamental.
El documento -suscrito por empleados de las plantas de Sidetur en Carabobo, Distrito Capital, Lara y Miranda- señala que la empresa vende sus productos a los precios regulados y que esto ha sido verificado por el Indepabis durante las fiscalizaciones realizadas en los últimos años.
También dice que Sidetur cumple plenamente los compromisos contractuales adquiridos con sus trabajadores y está comprometida con el mejoramiento de la calidad de vida de su personal en aspectos como salud, salarios y formación profesional, entre otros.
Los empleados aseguran que la capacidad de producción se mantiene al tope y que la fabricación se ha reducido por el racionamiento eléctrico de principios de año y "la huelga injustificada promovida por el sindicato bolivariano de la planta Casima, en Puerto Ordaz, desde marzo de 2010".
A media máquina. Además de suscribir el comunicado, los trabajadores de Sidetur Valencia se reunieron a las afueras de la planta para rechazar la expropiación. Aseguran que no desean laborar en una empresa socialista, porque en la práctica ninguna ha sido eficiente. Informaron que las actividades se ejecutan a 50% de la capacidad en señal de protesta.
Explicaron que la planta Valencia elabora 60% de las mallas electrosoldadas que se comercializan en el país. "Eso se va a acabar, no va a seguir funcionando. Con qué van a seguir construyendo las viviendas", indicó Carlos León, trabajador con 25 años dentro de la compañía.
Aseguró que existe un gran descontento entre las 260 personas que laboran en la planta de Carabobo. "La medida de tomar la empresa puede dejar a nuestros compañeros sin trabajo. A escala nacional somos 1.800 trabajadores. En Valencia, aproximadamente 80% de la nómina mensual está colocando su renuncia, así como 20% de la nómina diaria, que son los más antiguos de la empresa", aseveró.
Un ejemplo de mala gerencia, dijo, es la empresa Rualca, ubicada enfrente de Sidetur, que desde que la tomó el Gobierno ha estado cerrada. "En principio iban a hacer los rines, luego rines de bicicletas, después cambiaron a ollas y luego a cucharones, pero no están haciendo nada". A su juicio, el Gobierno no tiene la capacidad para manejar la empresa, por esta razón comenzaron a recoger firmas para tratar de revertir la medida de expropiación de Sidetur.
En las dos sedes de la empresa en el estado Lara, la actividad se desarrolló con normalidad, aunque se mantiene la incertidumbre entre los empleados en vista de que no tienen información concreta acerca de lo que sucederá con sus puestos de trabajo, señaló un obrero.
Ayer en la tarde todavía no había custodia militar en el área externa de las sedes, situadas en la Zona Industrial 1 de la capital larense, pero si se observaron guardias nacionales resguardando el patio interno de la planta Barquisimeto.
Alrededor de 17.000 toneladas de palanquillas permanecen en los patios de la planta Casima, en Ciudad Guayana, debido a que los trabajadores la tienen paralizada desde marzo. Ahora, con la expropiación están dispuestos a levantar el paro.
Escrito junto con Equipo de Corresponsales
Publicado en El Nacional
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